La decisión. (Jorge Moreno)

En el último segundo decidí frenar y detener el coche en el paso de peatones. Tenía ganas de llegar a casa y abrazar a mi chica, pero después de todo el día fuera, un minuto más o menos tampoco era importante. Sonreí, mientras una anciana cruzaba ante mi coche, como si aquel gesto fuese mi buena acción del día que sería recompensada.

Emprendí la marcha pero me detuve unos metros después en un semáforo que acababa de cambiar a rojo. La luz verde me dio paso hasta la siguiente calle en la que la salida de un colegio me detuvo de nuevo. Precisamente aquel día que había conseguido salir antes del trabajo, parecía que todo se interponía para poder ver a mi amada.

Llegué al garaje y aparqué. Al abrirse las puertas del ascensor salió el vecino del quinto. No es mala gente, tan solo un poco pesado. Después de enseñarme las fotos de sus nietos y de exponerme el problema de las tuberías del agua, conseguí escabullirme y subir hasta mi piso.

Giré la llave de la puerta para sorprender a mi mujer en ropa interior, algo azorada. Me abrazó y me dijo que me estaba preparando una sorpresa.

Hicimos el amor con una pasión que creí ya olvidada y supe que mi buena acción al detenerme en el paso de peatones, había sido recompensada.

…………………………………………………………………………………………………….

Vi a una anciana que iba a cruzar el paso de peatones y aceleré. Para un día que conseguía salir antes de trabajar no pensaba perder ni un segundo para ver a mi mujer. La anciana levantó el bastón en el que se apoyaba y creo que dijo algo, pero seguí adelante pasando el siguiente semáforo antes que cambiara a ámbar.

Un hombre con chaleco amarillo y una señal de stop se acercaba al siguiente paso de peatones, seguido por una legión de niños. Apuré aún más y les dejé atrás. Aparqué en el garaje y esperé el ascensor. El indicador del piso marcaba 5 y pese a mi insistencia presionando el botón, no variaba. Seguro que era el brasas del quinto con la puerta abierta torturando a alguien. Pues a mí no me iba a pillar. Subí corriendo las escaleras y abrí la puerta de mi casa.

Encontré a mi mujer desnuda en nuestra habitación, tan solo cubierta por el cuerpo de un desconocido sobre ella y no sé por qué, al abrir la boca solo pude decir:

– Me cago en las prisas.

Más relatos del autor en http://jorgemorenomunoz.wordpress.com
Galería | Esta entrada fue publicada en Tema del mes y etiquetada , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

5 respuestas a La decisión. (Jorge Moreno)

  1. Ja, paralelos (que no para lelos). Sería genial poder saber “qué habría pasado si…”. Muy bueno, me encantó.

  2. Leticia de Juan Palomino dijo:

    Yo también me pregunto a menudo si el destino habría sido mejor o peor cambiando pequeños detalles. Es un relato divertido aunque, por desgracia, hacer lo correcto no siempre es lo que lleva al mejor final…

  3. Como siempre, lleva tu sello: divertido. Me ha encantado!

  4. amaya dijo:

    Escueto y claro. Me ha encantado, gracias por escribir. Un beso. Amaya

Tu opinión es importante

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s