La filosofía de la bestia. (Javier JacktheCorb)

En el ala norte del castillo se encuentran los  aposentos más fríos y descuidados. En ellos parece habitar el invierno la desolación y la muerte, pero también es la zona más atractiva, misteriosa e intelectual. Por allí aparezco de vez en cuando, sobre todo en los momentos que necesito recogimiento y penitencia. Aunque a decir verdad el motivo fundamental de mis visitas son las interminables e inimaginables conversaciones que sostengo con Erik.

El pobre es ya muy viejo y se pasa el día sumergido en voluminosos libros polvorientos de los más grandes pensadores: Nietzsche, Kant, Platón, Freud, Einstein y tantos otros. También escribe sin descanso en viejos folios amarillos sus teorías, tesis, anti-tesis y fórmulas desconocidas para el rsto de la humanidad sobre el comportamiento del Hombre, la Natura, la Física, el Movimiento de los Astros, el Big Bang o el Big Crunch…

Hace ya tiempo que lo traje a vivir conmigo, por aquel entonces Erik era un jóven fuerte y su cabeza hueca no daba para otra cosa que para reír a mandíbula batiente, fornicar sin descanso y devorar animalillos tiernos y jugosos.

El es grande y tiene el cuerpo completamente cubierto de pelo, una espectacular cabeza con orejotas y rostro simiesco, un par de ojos verdes intensos y un miembro descomunal casi siempre erecto sobre dos pelotas de campeonato. Un cuadro.

Lo encontré  en Borneo, el año que realizamos una incursión fotográfica por la selva para un reportaje de una revista con la que entonces colaboraba. Los de su raza, de la que jamás había oído hablar hasta entonces, no viven muchos años y de nacimiento son exageradamente zoquetes sin embargo tienen una gran capacidad para aprender e interpretar las cosas y su entorno. Según les depare los  avatares de la vida dos hermanos nacidos en una misma cuna pueden desarrollar dos naturalezas tan distintas como la de pasar el tiempo rompiendo cocos o la de asimilar con infinita sencillez la Teoría de la Relatividad. Bien es cierto que, a la par de despertar el instinto intelectual se les desarrolla un aparatoso estado de necesidad de aislamiento provocado por un extraño sentimiento de rencor pacífico hacia algo que consideran que los haya dañado, difícilmente explicable.

Aparentemente no son violentos, sin embargo no es aconsejable meterse con ellos, especialmente durante su juventud. Aunque su rasgo más inaudito en dicha edad es el de poseer una desarrolladísima capacidad sexual, su apetito es insaciable y aún durmiendo se masturban eyaculando de diez a doce veces cada noche.

Conociéndome y con éstos antecedentes, al descubrir a Erik no dudé mucho en la idea de traérmelo conmigo al castillo. No voy a negar, no obstante, que jamás imaginé que un día iba a convertirse en mi maestro, mi confesor y mi mejor amigo. Al comienzo, y de ello me avergüenzo ahora, mi único propósito era el de regalártelo, amor. Es un buen muchacho, sensible y cariñoso, además podría ser el compañero perfecto de juegos para tu conejito insaciable. Tu voracidad es infinita y, ya sabes, yo cada vez estaba menos para esos trotes.

Recordarás las largas horas que pasabais encerrados en la habitación durante los primeros meses que Erik estuvo con nosotros. Cerrabas la puerta con llave a cal y canto y desde cualquier parte del castillo se podían oír los gruñidos, graznidos, gritos y suspiros que ambos producíais, aunque para qué engañarte, a ti se te oía más. Luego, por la noche, entre los pelos de tu sexo descubría los de Erik como cerdas fuertes y jóvenes que raspaban las yemas de mis dedos.

Después, poco a poco os fuisteis distanciando. No te culpo, al fin te cansaste como un niño que después de mucho jugar aborrece el mejor de los regalos. Fue cuando Erik dio un brusco cambio a su vida. Aquí, encerrado, se entretenía con una cartilla infantil y un cuaderno de caligrafía con los que dio sus primeros pasos en el descubrimiento del lenguaje.

Por aquél entonces yo le propuse devolverle a su selva asiática a lo que se negó rotundamente suplicándome tan sólo que le comprara unas gafas pues sentía fatigarse la vista. Tan interesado le vi por el mundo de las letras que, además de las gafas,  le ofrecí mi ayuda en el descubrimiento del vasto y ensortijado viaje por el Conocimiento del Mundo y de las cosas. He de reconocer que me dejó asombrado por sus adelantos día a día. A partir de mostrarle un par de normas lingüísticas, el orden de las oraciones, verbos, pronombres, adverbios y adjetivos, alguna que otra regla matemática y fórmulas básicas de física en poco tiempo me superaba y no daba mi formación a contestarle los planteamientos que me proponía cada vez que le visitaba.

Velozmente, a la vez que maduraba su físico (convirtiéndose ese cuerpo musculoso y peludo en algo bastante más rechoncho y canoso de la misma forma que su miembro, aunque de proporciones importantes, fláccido poco tenía que ver con aquello tan descomunal y habitualmente eréctil que sorprendió a todos, especialmente a ti, hermosa), maduraba su mente dominando a la perfección todos los campos del saber, más de un reconocido doctor o catedrático quisiera poseer la memoria y los conocimientos que Erik demostraba en historia, geografía, arte, filosofía, astronomía, física, química, literatura y qué se yo cuántas materias más.

Entre tanto fuimos entablando una fuerte amistad y como ya te he dicho antes pasé de ser su maestro  a ser su más ferviente admirador y necesitado discípulo.

Cada vez que paseo por el ala norte del castillo encaminando mis cada vez más torpes pasos entre el polvo y la semi-oscuridad escucho la respiración asmática de Erik y no puedo evitar asomarme a su habitación para encontrármelo siempre sumergido en sus estrellas:

–     … Una estrella  es un gran globo de hidrógeno gaseoso en combustión debido a las reacciones nucleares que se producen en su núcleo, pero también me gusta por las noches asomarme a la ventana y verlas como puntitos de luz a los que se les piden deseos. Creo que entre la física y la literatura no existe distancia alguna.

Jamás Erik volvió a hablarme de tí, tal vez se lo impide ese extraño rencor del que los que, como antes comentaba, los de su raza desarrollan, pero estoy seguro que aún sigue enamorado y te echa de menos, no tanto como yo pero a su manera sigue amándote y sueña contigo, amor. Es lógico. Yo también lo hago.

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6 respuestas a La filosofía de la bestia. (Javier JacktheCorb)

  1. BANDOLERA dijo:

    Me ha gustado mucho, lo he disfrutado de verdad. Creo que le faltan algunas comas, soy una maniática para esas cosas. :)) felicidades.

  2. javier dijo:

    Muchas gracias Bandolera. Seguro que llevas razón y le faltan muchas cosas, pero a qué o quién no nos faltan cosas???
    Un abrazo de corazón.

  3. BANDOLERA dijo:

    ¡Cosas noooo!! ¡Comas!!! XDD!! Besote.

  4. Looli dijo:

    Excelente.

  5. Pilar Lou Martin dijo:

    Me ha gustado mucho.

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