Una línea de luz afilada. (Mayte Sánchez)

La luz entra por las rendijas de la persiana dividida en finas líneas que se clavan en las sombras el dormitorio.
Me pesan la cabeza y la soledad. Sólo quiero conservar una de las dos y en este momento no recuerdo bien cuál.
Saco el pie derecho de la cama y una de las líneas de luz lo atraviesa. Duele, como duelen los dedos cuando no hay nada al otro lado de una caricia. Una lágrima densa recorre la planta del pie y asciende por la pierna. En el centro de la espalda la lágrima adquiere la consistencia de una bola de billar, atraviesa la columna vertebral y se instala en el estómago. El número ocho es indigesto.
El pie vuelve asustado a la cama y se esconde. Esa luz…
Su camisa arrugada levanta una manga y me da los buenos días. Aún no he conseguido convencerla de que está tan vacía como yo. Siento la tentación de ser cruel, coger unas tijeras y convertirla en trapos. Pero ¿ella qué sabe? No es mås que una habil construcción flexible, una piel sin carne. Y conserva su olor.
La cabeza pesa un poco menos que la soledad, sólo un poco. Conservaré la soledad y perderé la cabeza, esa fue mi decisión cuando él se fue. Voy por buen camino.
Si escupo hacia arriba parece que llueve y las líneas de luz afiladas se desintegran y se convierten en un arco iris al que le falta el verde. Si lavas un cuchillo con agua caliente, se desafila. ¿Cómo se desafila la luz, quién lo sabe?
El número ocho baila sólo en el estómago. Desde que las lágrimas han adquirido la costumbre de convertirse en bolas de billar, no puedo comer. Chocan unas con otras hasta que alguna encuentra el camino de la boca y se transforma en sollozo.
– No grite, abuela – me dicen.
Pero no me quedan palabras, están todas con él. Las veo a veces rondarme, letras desordenadas que saben como su boca. No sé si son mis palabras o las suyas, después de una vida juntos ya no sabíamos si las habíamos guardado en el cajón correcto y entre sus calcetines más de una vez apareció un verbo mio, o entre mis medias, uno de sus adjetivos más rebeldes.
Las palabras me rondan pero no se dejan atrapar. No grito, intento cogerlas con los dientes, morderlas y sacarles el jugo, que sabe como su boca.
Vienen a levantarme para que la luz no me hiera los pies. Vienen a recordarme que la soledad se lleva peor si estás despierta y la cabeza sólo puedes perderla si te lo permiten. Pero hoy no voy a levantarme. Me quedaré escondida entre los pliegues de las sábanas, la piel blanca, el pelo blanco, la soledad cubriéndome como un sudario y las palabras posadas sobre mis párpados, como moscas diminutas.
Sólo las sábanas son capaces de reflejar la mañana.

Más relatos de la autora en http://maytesanchez.blogspot.com.es/
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12 respuestas a Una línea de luz afilada. (Mayte Sánchez)

  1. Manoli dijo:

    Qué mezcla de angustia, resignación y poesía. En mi opinión, muy bien escrito y “descrito”. Felicidades

  2. MªAngeles Millán Perez dijo:

    Me ha gustado mucho!!!!

  3. Carolina Garcés dijo:

    Desde el inicio hasta el final capta la atención del lector. Bien logrado.

  4. manolivf dijo:

    En mi opinión, en los primeros párrafos se podría mejorar la expresión, mejorando así también el sentido global del relato.La lágrima que desde la planta del pie asciende, la camisa que levanta la manga, creo que se podría trabajar algo más. Saludos.

  5. Mayte Sánchez Sempere dijo:

    Gracias chicas. La verdad es que es un experimento de escritura rápida… o todo lo rápida que puede ser con el teclado virtual de un tablet. Así que te doy la razón, Manoli, se puede trabajar y mejorar mucho. De hecho hay algún error que habría evitado si lo hubiera repasado mejor (como era mi obligación antes de compartirlo, je je). En general me gusta el resultado pero ciertamente es más un boceto que un relato terminado. Prometo trabajar más para la próxima 🙂

    • Leticia dijo:

      A mí me ha dado esa sensación de experimento, cómo si lo hubieras escrito desde el sentimiento dejando un poco más de lado la corrección. Claro que si repasas, los pequeños fallos se pueden subsanar (eso tiene fácil arreglo), pero el relato tiene mucha fuerza, transmite un montón de sensaciones y a mí me ha gustado mucho. El tono es un poco poético sin llegar a ser cargante 🙂

      • Mayte Sánchez Sempere dijo:

        Me pongo como reto escribir un relato absolutamente cargante, a ver qué pasa 🙂
        Ciertamente, al escribirlo del tirón fallan un poco algunas cosas. Siempre digo que, tanto en poesía como en prosa, lo difícil es conseguir que los retoques y las correcciones no se carguen la espontaneidad y el sentimiento. Cuando se consigue, es la bomba 🙂

  6. amaiapdm dijo:

    Gracias por escribir, me ha gustado pero creo que lo puedes mejorar con poco esfuerzo. Un saludo. Amaya

  7. Hay verdaderas joyas poéticas en este relato: las lágrimas convertidas en bolas de villar en el estómago, las palabras como pequeñas moscas sobre los párpados… Precioso!

  8. Quise decir “billar”, no “villar”. Perdón. ¿Para qué pondrán juntas la “b” y la “v “en el teclado?

    • MayteSanSem dijo:

      ¡Es un complot! Lo hacen para fastidiar, seguro.
      Gracias por tus comentarios, a veces me gusta “mezclar” prosa y poesía, aunque siempre me da miedo ponerme demasiado lírica.

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