Nunca más. (Mª Angeles Millán Pérez)

Frotándose los ojos se dirigió al baño, tras haber tirado el despertador al suelo de un manotazo.. Caminaba a oscuras y al encender la luz, sus ojos le dolieron como si un flash de una cámara de fotos entrara en ellos.

Fhilip se miró al espejo con desgana y pudo contemplar, como ocurría cada mañana desde hacia ya varios meses, que sus ojos estaban hinchados y apagados. Las noches eran largas y, las pocas horas que conseguía dormir, estaban mezcladas con sueños intranquilos.

Desde el baño podía oír a su mujer preparando el desayuno. El olor del café era lo único agradable cada mañana. Se metió en la ducha y sintió como el agua recorría su espalda. Cerrando los ojos, intentó recordar la última vez que alguien le había acariciado la espalda de ese modo. El dolor hizo que dos lágrimas se mezclasen con el agua que caía por su cabeza.

Alexandra era una buena mujer, pero había olvidado las necesidades de su marido. Todas ellas se reducían a prepararle la comida y plancharle sus trajes. Hacía años que su deseo por él estaba enterrado bajo un manto de rutina. Cada noche tenía una buena excusa para apartar de su cuerpo las manos de él. Aunque cada vez eran menos las ocasiones en las que tenia que hacerlo. El había dejado de intentarlo y para ella, así, era mucha más fácil.

 Philip salió de la ducha y limpió el espejo empañado por el vaho. A sus 46 años, sólo tenía alguna arruga asomando tímida.”Sino no fuese por estas ojeras”-Se dijo mirándose a los ojos.

-¡Ya está el desayuno!-Vociferó su mujer desde la planta baja donde estaba la cocina. Aquel grito le sobresaltó, haciéndole salir de sus pensamientos.

-Ya bajo-Contestó automático, mientras terminada de ponerse su traje de abogado.

Bajó las escaleras lentamente, intentando alargar el momento de tener que mirarla a la cara. Cada vez le era más difícil estar frente a ella y no tener el valor de decirle que estaba harto de esta situación. Se sentía culpable sólo de pensar en decirle eso, como si al hacerlo, estuviese cometiendo el peor de los pecados.

-Buenos días, hoy parece que va a hacer buen tiempo-Dijo Alexandra mirando por la ventana, con una mueca que no llegaba a ser sonrisa. El beso de buenos días ya no era necesario.

 Aquella mañana parecía distinta a las otras, o al menos eso le pareció a él. Se respiraba tensión y sus miradas apenas se cruzaron.

-¿Leche con el café?-Preguntó su mujer abriendo la puerta del frigorífico para sacarla.

-Sí gracias-susurró Philip y su voz se perdió en el silencio de sus vidas. “No puedo más”-Se decía para sí, intentando guardar las palabras en su mente y que ninguna escapase por su boca.

-¿Te pasa algo?. Estás como ausente-Dijo su mujer sin esperar ninguna respuesta. Aquellas prenguntas se habían convertido en un compromiso, más que en una preocupación.

-Te dejo-espetó, dejando de mover el café y levantando la mirada. Esas palabras le asustaron más a él que a ella. Jamás pensó que sería capaz de pronunciarlas. “Lo siento, pero esta vida juntos ya no tiene ningún sentido ¿no crees?”-Continuó diciendo y esas palabras ya no se le escaparon.

-Sí…-susurró ella, abriendo la boca para seguir hablando, lo que quedó sólo en un intento.

Philip se levantó sin terminar su café, cogió su maletín y se dirigió a la puerta. Sus pasos eran firme, tan firme como aquellas palabras que había pronunciado. Abrió la puerta y antes de cerrarla tras de sí, volvió la cabeza y la miró.

Al salir a la calle, respiró hondo y mirando al cielo rompió a llorar. “Los hombres no lloran”, se decía siempre que sus lágrimas escapaban de sus ojos. “Tal vez lloraré más veces en mi vida”, se confesó ”pero nunca más por sentirme culpable”.

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2 respuestas a Nunca más. (Mª Angeles Millán Pérez)

  1. Carolina Garcés dijo:

    Creo que se te ha ido el dedo mal con algunas palabras a las que les faltan o les sobran letras. Incluso en la escritura del nombre del chico.

  2. Silverkane dijo:

    Esta interesante, respecto a las crisis que día a día se asoman más en las parejas. Está bien contada, aunque hay párrafos quizás demasiado lentos.

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