El fuero para el gran ladrón… (Mar)

A esas horas el metro iba abarrotado, -¡Dios! primera hora de la mañana y ya estaba sudando. Estaba agotada, una noche más el calor había interrumpido mi sueño y con los apretujones del metro el  frescor de la ducha matinal ya se había evaporado.  Era el segundo día que, sin dar explicaciones a los usuarios, el metro de Madrid no disponía de aire acondicionado. Una avería, decían, pero lo cierto es que día a día la ciudadanía madrileña notaba el cambio que iba dando la ciudad.

Los parques empezaban a carecer de setos bien recortados y flores frescas, el verdor de los  jardines amarilleaba por falta de riego,  languidecían las ramas de acacias y plataneros que daban sombra a los bellos paseos y, lo peor, mi ciudad empezaban a oler a comida putrefacta. Trabajadores y sindicatos no llegaban a un acuerdo por los recortes laborales y salariales del ayuntamiento, y cumplían su  quinto día de  huelga, en pleno mes de agosto y con las calles a rebosar de turistas. Claro, que a mi me importa un pito los turistas, a mi, lo que realmente me importaba era la ineptitud e incompetencia de los dirigentes políticos, ellos siempre ganaban y nosotros siempre perdíamos, ¿con qué nos iban a sorprender ahora? con una plaga de ratas y  cucarachas desfilando por la ciudad. No les bastaba con sorprendernos cada día con un escándalo nuevo. El torpe discurso de la alcaldía anunciaba que, amparados en la nueva ley de contratación, ejecutarían “despidos procedentes”si los empleados no cejaban en su protesta.

Pero, no era el único problema que tenía la ciudad:  los pasillos de las urgencias hospitalarias seguían rebosando camillas con enfermos, a duras penas atendidos. Profesorado y estudiantes, al igual que los trabajadores de la sanidad pública, no se rendían, y aunque era agosto, seguían manifestándose junto a miles de ciudadanos de bien, ciudadanos  a los que aún les quedaba su voz, y la  alzaban.  Las manifestaciones, un día sí y otro también, se convocaban por todo el país, pero las reivindicaciones de la ciudadanía no llegaban a las residencias estivales de gobierno y realeza, que a esas alturas del año ya disfrutaban de sus ¡¡merecidas y ganadas vacaciones!!

Madrid ya no se  quedaba vacía en agosto, los parados esperaban como agua de mayo los contratos basura de tres meses, ¡benditos contratos!, por tres meses se aflojaría el yugo del parado, y aquel privilegiado que disponía de un trabajo duradero, prefería guardar a gastar. Las protestas y manifestaciones en todo el país se habían instaurado en nuestras vidas al igual que el paro; los recortes, los timos bancarios, la corrupción, las tramas, los imputados, los chorizos, los sinvergüenzas, los secretos de sumario, la mentira, la injusticia y, para colmo de males, cada vez eran más los desahucios que iban acompañados de escalofriantes suicidios y que algún mal llamado periodista, ajeno al dolor de las personas, se permitía la osadía de criticar. Otra vez volvía a sudar, aunque los pensamientos eran escalofriantes, yo volvía a sudar… porque me encendía al igual que la famosa llama olímpica, que acabaría siendo tocada de corrupción.

Atravesé el kilométrico pasillo que me transbordaba a la línea cuatro, y como cada mañana, al escuchar de fondo al músico que alegraba la sordidez de los túneles, fui a preparar las monedas que solía echarle, pero…¡me habían robado la cartera! El empujón que recibí me hizo trastabillar el paso y  salir de la perplejidad, un guardia jurado corría raudo y veloz detrás del señor que me había empujado, a toda prisa, seguí el camino que llevaban los dos, me dio el pálpito que aquel hombre podría ser el presunto ladrón. Corrí detrás de ellos y cuando torcí por el pasillo que habían tomado, el guardia ya aplastaba sobre la  pared el rostro del presunto ladrón y le retorcía un brazo. Vi como le cacheaba y sacaba mi cartera,  —pensé ¡Ay qué joderse, que detención tan rápida, comparadas con otras!— Me acerqué y le dije al guardia que aquella cartera era la mía, hizo las comprobaciones oportunas y me la devolvió. Al esposarlo, el señor quedó frente a mi y me pidió PERDÓN.

Todo el día me acompañó la mirada de ese hombre, la bondad de su rostro, y su petición de perdón, ¿había pecado? No recuerdo los pecados que me enseñaron de pequeña, lo que sí  imaginé, fue la desesperación que lo había empujado a cometer aquel pequeño hurto, que probablemente fuera el primero. ¿Qué  deuda pagará a la sociedad éste hombre por este hurto? quien sabe…y entonces recordé al gran Pablo Neruda cuando dijo: “El fuero para el gran ladrón, la cárcel para el que roba un pan” ¡¡Ay que joderse Pablo, que razón tienes!!

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13 respuestas a El fuero para el gran ladrón… (Mar)

  1. Los chorizos habituales y a gran escala no piden perdón, para ellos robar no es un pecado sino una forma de vida consolidada y no van a permitir, que unos cuantos millones de ciudadanos vociferantes como nosotros, les estropee el negocio…
    Muy reivindicativo y beligerante tu cuento, ole y ole.

  2. Mar dijo:

    Gracias por leer mi relato “mibandamemata”, por desgracia cada día nos roban más…
    pero ¡no nos callarán!

  3. Rafa dijo:

    ¡¡¡ Que verano nos espera !!!

  4. Mar dijo:

    Bueno, depende. Si eres el Rafa que creo, yo donde voy, ni hace calor ni hay metro, y huele que alimenta…jajajaja!!

  5. CARMEN dijo:

    Mari, eres la mejor del mundo mundial!!!!

    • Mar dijo:

      jajaja! eres amiga, pero amiga de las de verdad, gracias guapa, te recomiendo que aunque no participes, de vez en cuando te pasees por este blog para leer a los que SI saben escribir.. son buenísimos.

  6. Mayte Sánchez Sempere dijo:

    No está mal aunque siempre espero que un relato me sorprenda de alguna manera y, por desgracia, este tema ya no lo hace.
    Cuidado con esos “Ay”, que han perdido la “H”.

    • Mar dijo:

      Hola Mayte, gracias por tus comentarios, sobre el ¡hay que joderse!, ahora si que lo digo para mis adentros, porque en principio lo puse con h y decidí cambiarlo a sin h por la interjección que expresa diversos estados de ánimo, y el mío con este tema… Gracias, lo tendré en cuenta para la próxima vez. Un saludo.

  7. Tritio dijo:

    Cuánta razón.

    Siguiendo un poco el comentario de Mayte… desde luego no es un tema que sorprenda, pero al fin y al cabo estos problemas son de lo más inspiradores para el arte en general, así ha habido tantas épocas de textos (ya sean narrativos, como teatrales), fotografía, escultura, pintura, etc. reivindicativo. En estos casos de “no sorpresa,” no busco la sorpresa, claro. Busco la reivindicación en su manera de transmitirla

    • Mar dijo:

      Hola Tritio, ¡qué bien volver a contar con tus comentarios! cuánta razón, tú. Cualquier forma (excepto la violenta, claro) que adquiera la reivindicación es nuestra razón para seguir e intentar que los que se equivocan cambien…. uffff que difícil! los intereses creados pueden con todo.
      Un saludo.

  8. manolivf dijo:

    Me gusta tu relato, Mar. Expresas la realidad con franqueza, esta es necesaria siempre, al igual que las reivindicaciones. Saludos.

  9. Mar dijo:

    Hola Tritio, ¡qué bien volver a contar con tus comentarios! cuánta razón, tú. Cualquier forma (excepto la violenta, claro) que adquiera la reivindicación es nuestra razón para seguir e intentar que los que se equivocan cambien…. uffff que difícil! los intereses creados pueden con todo.
    Un saludo.

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