¡¡¡Hijos míos!!! (Javier JacktheCorb)

Ya hacía bastante tiempo, sobre todo ocurría en el silencio de las noches, en ese momento de recogimiento que parece no existir. Sí os explico, en ese preciso momento que  hasta uno mismo evidencia ser un personaje inventado.

Ocurría entonces y lo hacía tan nítidamente que poco a poco me lo fui creyendo. Estaba solo siempre, y siempre aturdido. Era entonces cuando parecía escuchar unas leves vocecitas metálicas, surreales,  apenas audibles. No reparaba demasiado en ello.

 Lo cierto es que soy un tipo oscuro y taciturno que no da demasiada importancia a nada de nada. Caí aquí por casualidad, sin que nadie pusiera demasiado empeño. Lo demás carece de importancia. En general alejado de todos, incrédulo hasta la médula, acompañado de tabaco y alcohol barato, junto con un par de docenas de libros, mis particulares sagradas escrituras. El resto carecía de sustancia.

 Todavía joven, dejaba pasar la vida a martillazos, esperando un golpe de  una muerte, más o menos lejana. Dormitaba a ratos de día y las noches enteras las pasaba  observando una silla, el viejo reloj de pared o cualquiera de las ciento de cucarachas que deambulaban por la vieja y sucia casa que habitaba. Toda una alegoría.

La vida giraba allá afuera si mí. Sin que recíprocamente nos necesitáramos. Mis salidas se limitaban a proveerme de comida, bebida o tabaco. Tenía dinero, no me preguntéis por qué, eso es otra historia mucho menos interesante que la que tengo entre manos. Una historia que me ha hecho volver a coger papel y lápiz después de tanto tiempo enemistado con el lenguaje escrito.

Bien, trato de explicarme.

Fue hace un par de días. Me encontraba de nuevo mas borracho que nunca. Justo después del estruendo que se produjo al estrellar una botella vacía contra la pared de enfrente cuando las escuché con mayor nitidez.

Era un grupito de vocecitas chillonas y alocadas. Minuciosamente chirriantes. Me cercioré que no fuera producto de mi imaginación, ni de mi estado de embriaguez y a duras penas me incorporé en busca de su origen. Dando tumbos me dirigí a un sucio rincón.

-Papá , papá

Asombrado y confuso me arrodillé como pude. Ante mí descubrí unos minúsculos personajillos que me miraban con los ojos a punto de salir de sus minúsculas órbitas,y que saltando con los brazos alzados chillaban.

-Papá, papá.

Absolutamente mareado me desplomé de espaldas cual Gulliver, y por fin después de tanto tiempo, dormí toda la noche de un tirón.

 Tuve un sueño borroso y bello, me vi a mi mismo siendo niño, los juegos infantiles, el calor del verano, las ilusiones de un humano, las risas y las lágrimas de felicidad. Había un tren que se perdía en la lejanía y un plato caliente de sopa.

Debió amanecer de improviso y abrí los ojos, entre alucinaciones me sorprendí sonriendo. Me dispuse a incorporar cuando algo me hizo cosquillas en la oreja. Increíble, una diminuta personita se aferraba a ella.

-Buenos días papá. 

 Allí estaban todos, sentados dispersos  a mi alrededor.

 De mis labios brotaron estas palabras.

 -¡¡¡ Hijos míos ¡¡¡

Allí vivían, en ese rincón donde solía, en mis momentos de lujuria poética, masturbarme imaginando lunas y estrellas, pensando en carnes prietas de mujeres soñadas, en viento fresco y desenfreno sexual.

Hasta ahí llego, no quiero entrar en cuestiones meta ci científicas. Supongo que el semen derramado se introducía en las ranuras del suelo mezclándose con la suciedad y con dios sabe qué sustancia milagrosa de componente femenino para, milagrosamente, dar paso a originar a estos pequeñines a los que he cogido tanto cariño.

No sé cuántos hay, ni desde cuándo, tal vez hayan huido algunos y seguramente muchos habrán muerto. Pero de lo que si que estoy absolutamente seguro es que de ahora en adelante los cuidaré con esmero. Los alimento y metidos en una cajita forrada con terciopelo rojo los saco a pasear al parque. Converso con ellos.

 Ya no estoy solo, he cambiado hábitos y costumbres y, hasta si todo va bien, volveré a escribir cuentos sobre las cosas de la vida para contárselos al anochecer, un poco antes de dormir.

Si algún día, sobre todo en el silencio de la noche escucháis alguna vocecita metálica o surreal mirad bien y tened mucho cuidado, no vayáis a pisar a alguno de mis hijos.   

 

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4 respuestas a ¡¡¡Hijos míos!!! (Javier JacktheCorb)

  1. MayteSanSem dijo:

    ¡Ah, me ha gustado mucho! Quizá me sobre la explicación sobre cómo se formaron los hijos, no me hace falta, me basta con el resto. Una buena historia, sí 🙂

    Saludos

  2. Manoli dijo:

    Muy bonito y original idea.

  3. javier dijo:

    Pues sabes ?? que llevas razón, Mayte….

    Bueno un pongo de explicación científica entre tanto pensamiento literario,…

    Genial, gracias a ambas…

    Javier.

  4. Carolina Garcés dijo:

    Una buena historia. Insista a leerla hasta el final.

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