Café caliente. (Carmen Ballester)

 

Él continuaba con sus costumbres matutinas, aunque éstas eran cada vez más placenteras. El pijama había dado paso al boxer, el boxer fue dando paso a la más absoluta desnudez. Pero eso si, ella le daba calor, le ocultaba en cierta forma, sentía su contacto como lo más divino, suave, aterciopelado, ¿Cuánto tiempo habrían pasado juntos en esas mañanas?, ¿y al lado de esa ventana contemplando las montañas, el ir y venir de las gentes, leyendo el periódico, o al menos los titulares, penetrando en ese liquido oscuro y humeante????

Uffffffffffff, sólo él y ella lo sabían. Él y su fiel, … manta.

 

Hoy sería distinto, hacía ya varios desayunos que era distinto, algo imperceptible había cambiado.

El cielo era más azul, la temperatura, interna y externa, había subido, más personal por la calle, noticias más agradables, el café despedía un aroma especial.

Él situó a su fiel compañera, a esa su manta, relegada a una silla. Hoy no la necesitaría. Tal vez ese textil había ido engrosando su conocida progresión.

Su erección era libre, aquello hermoso estaba allí saludando como cada mañana, esperando sus caricias, pero ahora vivía la luz, así estaba mejor. Hoy sería distinto.

 

En un instante, un ruido a sus pies llamó su atención. Se despejó sus marañas, sus verdes también fueron libres, hoy no leería más.

Sonrió, allí, sujetando sus rodillas, ella, … su nueva calidez, él se enfrentó tímidamente a sus ojos.

Había sido reclamada, solicitada en muchos desayunos. Hoy estaría allí, con él, juntos, sólo que ella, ensortijada, tenía algo más que textil. Mucho más, sólo que él no necesitaría ni taza ni silla, sólo a …ella.

 

Ella bajó sus oscuros ojos, buscó su particular desayuno, su cuerpo caliente, su boca se deshacía.

 

Él desde arriba, siguió mirando, en cierta forma, …la esperaba. Abrió sus piernas, …

 

– …

– ¿Me invitas?

 

Ella se arrodillo aún vestida, no podía esperar.

Su lengua ávida relamió la punta, esa humedad inicial. Separó un rizo de su frente con una mano, situó la otra en esas partes. Le volvió a mirar. Separó un momento sus labios de esa belleza erecta.

 

– Sigue con tu café, …por favor.

 

-…

 

Los ojos masculinos sonrieron, iba a ser difícil

 

Ella continuó feliz, su garganta se abrió al máximo, relamiendo, succionando, tomando posesión de cualquier centímetro de esa piel, examinando esas venas, haciéndolo suyo.

Su boca subía y bajaba con un cierto ritmo, ya no funcionaba sola, aquello tenía su propia música.

Allí en ese suelo, semi desnuda en su torpeza. La humedad se había trasladado también a su propia zona. Se tocó como pudo.

Él, casi sujeto a la mesa, continuaba su desayuno, sólo que esa hirviente taza temblaba en sus manos derramando gotas oscuras.

 

– Dios!!!!! Ayyyyyyyy,ahhhhhhhhhhhhh!!!!!!

 

Ella más abajo, continuaba con el suyo, nerviosa y tranquila a la vez, aturdida y ansiosa.

Excitada y sedienta.

Sus manos abandonaron por un momento sus quehaceres, rápidamente acabó con su falda, ..hoy tampoco llevaba más .

Un espasmo le devolvió a la realidad, su boca se llenó de blanco, camino de su garganta, saboreó los restos en sus dedos, en la comisura de sus labios. Alguna gota se perdió entre sus desnudos pechos, …ya se encargaría él.

Su desayuno….

Arriba el ruido de una taza de café al caer.

Sus sonrisas se miraron?¿y ahora?, …

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Una respuesta a Café caliente. (Carmen Ballester)

  1. MayteSanSem dijo:

    Deduzco que lo que quieres contar es que la manta, de alguna manera, se convierte en mujer y “amante” del hombre. Si es esa la idea, creo que se arruina con la posterior descripción de la felación y la excitación de ella. El peligro de ser tan explícito en temas sexuales es que la historia pierde protagonismo y al terminar de leer el lector sólo tiene la impresión de haber asistido a un tremendo calentón del autor… Es, por supuesto, una opinión personal. Me parecía que la historia iba por buen camino hasta que se ha sobrecalentado y ha dejado de interesarme. No sé, creo que algo de sutileza le daría mayor profundidad al texto 🙂

    Un saludo

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