Un día de caza. (Santo Alcibíades)

Claro que no es mi historia “una gran historia” pero se las contaré igual.

Me desperté esa mañana con el deslumbrante sol de los trópicos acariciándome a través de los grandes ventanales circulares de mis habitaciones del Paradise. Miré hacia la playa salpicada por cientos de turistas y sonreí feliz: mis presas se doraban indolentes al sol aguardando al cazador, o sea a mí.

Desayuné en la terraza del hotel ante la atenta mirada de las turistas que, como yo, se habían levantado tarde; es que, no se si se los dije, tengo un notable parecido con Hugh Grant y las mujeres sencillamente enloquecen ante el contraste de mi cabello oscuro y la brillante luminosidad de mis ojos celestes.

Comencé a caminar despaciosamente hacia la arena mientras el proceso de selección se ponía en marcha automáticamente. De pronto divisé a mi presa: altísima, de curvas perfectas y una larga cabellera rojiza que se derramaba, ondulante, sobre un par de gráciles hombros. Se encontraron nuestras miradas codiciosas y, les juro, vi una sonrisa en sus labios a pesar que no se movieron. Es que era infalible, una vez mas se daba, mas allá de perceptible, el misterio de mi comunicación instantánea con el alma femenina. En fin, dispuesto alegremente al trabajo, puse mi mejor sonrisa grantiana y caminé tranquilamente hacia ella…

Y aquí termina mi pequeña historia, el final se contaré cuando mi estado de ánimo me permita relatarles la respuesta que sufrí a la pregunta: ¿que se hace con una sonrisa grantiana cuando entre el cazador y su presa se interpone un celoso vickingo de dos metros y brazos como columnas griegas?

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6 respuestas a Un día de caza. (Santo Alcibíades)

  1. Marta dijo:

    Con pocas palabras dice mucho, me encantó: imagino la reacción del vikingo !!! jajajaajjaa

  2. Mayte Sánchez Sempere dijo:

    Ja ja ja, qué simpático el relato. Lleva cuidado, eso sí, con cosas como “se las contaré”, refiriéndote a la historia, que es una sola aunque los destinatarios del relato seamos muchos.

    Un saludo.

  3. Tritio dijo:

    Gracioso el relato, impregnado del narcisismo del protagonista. A mi gusto le quitaba el comienzo, no solo por lo que ya te ha comentado Mayte, sino también porque empezar una historia alegando que “no es una gran historia,” por mucho que sean los pensamientos del protagonista, echa para atrás.

  4. Santo Alcibiades dijo:

    Te agradezco el comentario y puede que tengas razón en lo de “gran historia” Saludos

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