En el boluevard de los sueños rotos. (Joan Manuel García Paz)

Camina rápido, nervioso y desgarbado, algo le inquieta…sus pasos largos no van solos, una imagen viaja con ellos. La mochila va  repleta  pero no de libros, lleva sueños. Si pudiera, iría colmada de flores rojas…la sensación es nueva, mágica, desconocida y él,  la porta con la felicidad aletargada de quien disfruta su destino. Estrena hipófisis de 14 abriles, y las endorfinas le cubren en una suerte de aureola bienhechora. La calle ¡Vive!, las bugambilias arden, los jardines ríen, los pórticos se abren y el limosnero de la calla …existe.

           La señora de la esquina que siempre  está barriendo el patio de su casa a la misma hora, lo ve y le alcanza a decir:

_ Adiós Joan Manuel.- Que guapo que se te ve.

_ Adiós doña Mary._ Le cambia el nombre por enésima vez.

Sigue su camino, le espera la escuela  y esos ojos azules  donde se sumerge de vez en vez y viaja más allá de lo terrenal aspirando  la savia de su libido reciente con la algarabía de su inexperto corazón. Los domingos  ¡Asiste a misa! Que se ha convertido en un espacio de encuentro y reconciliación con las ninfas de Cupido y las flechas de la desazón. En su casa, deja boquiabierto a su padre cuando le escucha canturrear  por lo bajo una canción de trova, “ música aburrida y retrógrada” decía hasta hacía  poco tiempo.

          Para él, las clases ahora recobran significado, deberá estudiar con ahínco si pretende ingresar a la Universidad y culminar esa carrera que tanto ha soñado y que ahora, fortalecida por un objetivo (esos ojos de mar) se vislumbra más posible que nunca.

         Al siguiente día, el vientecillo de la mañana  le despeina los rizos de la frente  cuando pasa junto al limosnero y le da una moneda.

_ Buen día,- le dice, y le regala su dentadura reluciente de dentífrico.

Se apresura, en la diestra lleva una azucena recién nacida con la lluvia de ayer. Al pasar por la esquina de la señora que siempre barre:

_ Ya sé para quien es la flor zoquete, y me llamo Trini, no Mary.

-Ah, que bien, buen día doña Mary.- se vuelve a equivocar…

_Trini.- matador, jejejeje

Aunque Joan Manuel ya  no la escucha,  el reloj de la catedral sonando  las ocho le regala a la vieja las reminiscencias de un pasado lejano que le hace acometer  su labor silbando un bolero casi tan viejo como ella. Mientras allá, tras el parque contiguo, dos mozalbetes iluminan su encuentro con una azucena… y una promesa. 

       Joan Manuel es un chico de 14 y la de los ojos de mar un poco menos, sin embargo; transitan su ópera prima apenas con flores robadas a los jardines del camino ,o escribirse poemas viajando en la cola de un tranvía sin rumbo definido, apenas con el tiempo suficiente para entregarse  versos que se pierden entre el maremágnum de historias de los pasajeros y artistas urbanos que comparten, sin saberlo; la adrenalina de alguna canción para acelerar el ritmo de ese corazón que ya es uno solo.

         Ese lunes, Joan Manuel salió más temprano que de costumbre, saludó al indigente con un céntimo y a la señora que barre con un  júbilo que se trasluce en la sonrisa y en el ademán.

_ Adiós señora, que  tenga buen día._ le dice , al tiempo de cortar con cuidado un ramo de bugambilias.

_ Oye, ¿porqué ya no me dices mi nombre? Le espetó la vieja. _ ¿Es que temes equivocarte?

_ Y no cortes la mitra que …

Eso ya no lo escuchó el mancebo obnubilado. Con sus largos trancos estaba ya cruzando la calle en la curva .La veloz motocicleta le arrancó  el ramo de las manos  y los sueños del alma, el golpe fue  tan devastador que el pobre chico cayó a varios metros más allá del alcance de la vista de la barrendera que gimoteaba persignándose y corriendo a todo lo que sus artríticos pies le permitían al teléfono de la esquina para pedir auxilio. Cuando la chica de los ojos de mar llegó corriendo con sus amigas de la escuela, solo alcanzaron a ver la ambulancia que se lo llevaba y una mariposa enorme que revoloteaba tras la ventanilla y hacía más lúgubre la sirena que languidecía sus acordes de muerte. La destinataria de las flores, al levantar  las bugambilias   se pinchó con una espina y una gota de su sangre  se  mezcló con las manchas bermellón que el insensible asfalto se apresuraba a absorber, y mientras ella vaciaba el mar de su mirada…el  del periódico se apresuraba a escribir una vez más,…la historia de todos nuestros días, sin reparar en la mariposa  resplandeciente que aleteaba en cada uno de los sollozos… en el boulevard de los sueños rotos.

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23 respuestas a En el boluevard de los sueños rotos. (Joan Manuel García Paz)

  1. Mar dijo:

    PRECIOSO. ENHORABUENA

  2. Joan Manuel Garcìa Paz dijo:

    Gracias Mar,un abrazo.

  3. aprendiz de poeta dijo:

    Bello,pero triste joan,con ese estilo que compré ya,desde que entré a CAFE.Saludos amigo.

    • Joan Manuel García Paz dijo:

      Gracias amigo,acabo de leerte y la verdad que bueno eres…un micro de altura para mi gusto.gracias por acompañarme.Saludos fraternos.

  4. manolivf dijo:

    ¡Ay, ese boluevard cuántas ilusiones se lleva! Bello y triste como la vida Joan. Mucha suerte. Saludos.

  5. Ana Calabuig dijo:

    Muy bonito y más que triste, lo encuentro tierno, emotivo. ¡Buen relato!.

  6. Ángela dijo:

    Tiene algunas imágenes muy bellas, como la de la mariposa revoloteando, la niña que se pincha con la flor, en fin que esta bastante bien, es conmovedor.

  7. manoli dijo:

    Muy dinámico. Me parece muy bien escrito y con mucha poesía la narración de la muerte.
    Suerte y un consejillo: Cuidado con la palabra bulevar, si la españolizas, o “boulevard” si utilizas la original francesa.
    Pero está genial

    • Joan Manuel García Paz dijo:

      Tienes mucha razón,muchas gracias,me creerás que hasta ahora me percaté de ese “error tan grande” desde el título.Un abrazo y gracias por tus conceptos y sugerencia.

  8. Romántico, emotivo, soñador y triste relato, que te lleva a tiempos pasados, a tiempos que todos hemos vivido, y dónde todo es bonito e inocente. . Esa es la edad del tonteo, del enamoramiento… Pero que a veces no tiene buen final. Me ha parecido un relato delicioso. Mucha suerte!

  9. Marga dijo:

    Ayyyy, no me esperaba ese final ..a pesar del título.
    Una historia que engancha, que te lleva al lado de Joan Manuel cuando pasa junto al mendigo, y cuando saluda a la señora.. Mary?
    Me encantó!!
    Marga

  10. MayteSanSem dijo:

    Qué triste… Me gusta cómo cuentas, haces que una historia sencilla resulte… diría que “burbujeante”, esa es la palabra que me inspira tu relato.
    Sólo un pero: las “bugambilias”. Lo suyo sería “buganvillas” o puede que “buganvilias”. Como ves, un pero pequeñito. También me ha parecido que hay alguna cosita de esas que se escapan cuando no revisas a fondo, tonterías como alguna coma con el espacio delante o los guiones bajos para los diálogos. Puede parecer que me pongo quisquillosa pero siempre insisto en que es una pena que un relato que está bien escrito tenga esos defectillos que lo afean un poco. Es como si la más guapa del barrio saliese a la calle con los bigotes del café sin lavar 🙂
    Un saludo y suerte, me ha gustado tu historia.

    • Joan Manuel García Paz dijo:

      Hola Mayte,gracias por esos generosos conceptos y esos apuntes que siempre me dejas.Respecto a bugambilias, si le das al corrector,es probable que aparezca como dices,pero he de decirte que he empleado el término en infinidad de textos,pues es una flor muy común en mi tierra y es la acepción más aceptada como regionalismo.En fin,que me encanta que me sugieras y/o revises a conciencia los escritos.Créeme que es algo que aprecio.Un abrazo y saludos cordiales.

      • MayteSanSem dijo:

        Hola Joan Manuel. Creo, y es mi humilde opinión, que aunque se utilice como regionalismo, lo correcto en ese caso sería entonces “buganvilia”, ya que el nombre de la planta viene del francés “Bougainville”. Sé que a veces parezco un poco pesada con estas cosas, lo sé 🙂

  11. Santo Alcibiades dijo:

    Una historia, mas bien un poema triste y prifundo: un niño de catorce que salta a encontrarse con su novel amor y no olvida los céntimos del pordiosero… muy bueno.

    • Joan Manuel García Paz dijo:

      Así es Santo Alcibiades, un texto muy triste, que bueno que te pareció muy bueno.Gracias y saludos cordiales.

  12. Eva dijo:

    ¡Qué bonito! Te comento y aún tengo el estomago encogido. No sé si felicitarte (es hermoso el relato, tiene ritmo, es lírico, ese joven es bellisímo:sus sueños, su empatía… ) o darte un capón por “matar” a ese príncipe azul. Me ha conmovido ¡Cómo que estoy triste! pero llena de mucho más…Tu relato me ha inundado de emociones y belleza.¡Olé tu maestría! Enhorabuena y mil gracias por compartirlo. Me voy a llorar un ratito, y cómo vea una bugambilia -que no sé como son ¡menos mal!- me desplomo de tristeza.

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