El bar elegante y el burdel. (Joan Manuel García Paz)

El ruido de la cristalería cortada traspasa los vitrales y las gruesas puertas de madera del elegante bar  “ROUTE VERS LE SUCCÉS” en uno de los barrios más exclusivos de la ciudad. Los contertulios trasiegan un buen vino o degustan exóticos canapés mientras juegan a las cartas comparten el chisme de moda o entablan negocios al amparo de los candelabros y los sepias soterrados del ambiente. No falta el parroquiano al que se le pasan los whiskies o los coñacs y sube el volumen de su voz más allá de la música ambiental que sale misteriosamente de las acogedoras paredes del lugar y todos voltean a verlo azorados como si darle rienda suelta a la alegría fuera  pecado en ese mundo de cuellos almidonados con opresión y mancuernillas  que esposan  a los prejuicios y los tabúes.

     Esa noche, sin embargo; un acontecimiento trastocaría el statu quo del exclusivo lugar. Uno de los clientes asiduos llegó acompañado de una dama de dudosa filiación con un escote espectacular que  no llamó  tanto la atención por su apariencia, sino por su perfume, que ya unos pasos antes de entrar había lastimado la sensible nariz del parroquiano que siempre tomaba la mesa del rincón.

    Manuel, con media botella de tequila entre pecho y espalda abrazaba a su compañera tomándola como una especie de bastón para no caer mientras sus “amigos” se tapaban la nariz o disimulaban que no se percataban de su llegada. De pronto se escuchó:

_ ¡Channel debiera estar vedado para ciertas…”personas”!.-casi gritó el de la mesa del rincón.

Manuel, más ebrio por el insulto que por los tequilas del burdel, lo miró tras la espesa niebla del alcohol …un rayo de lucidez le indicó quien era ese barbón agresivo: un personaje con ínfulas de aristócrata que alguna vez había minimizado su labor literaria, así que se abalanzó contra él con toda su furia y odio reprimido entablándose una pelea donde lo más destacado no fueron los golpes ,sino los destrozos que ocasionaron y el increíble diccionario de majaderías que Zubeldía despotricó contra el árbol genealógico de Manuel y de “su suripanta”. Los otros contertulios no intervenían asombrados de conocer un odio hasta entonces escondido en las apariencias y las reglas de urbanidad. Caían sillas y cristalería, lámparas  y loza finísima hasta que la acompañante de Manuel, viendo que el agresor estaba por terminar el diccionario de su odio, detuvo todo con cuatro palabras:

_“¡Ya cállate pinche joto!

       Los rijosos pararon, el lugar entero se sumió en un profundo silencio, el barman que estaba con el teléfono en la mano para llamar a la policía se quedó suspendido en el tiempo…se podían escuchar los latidos alebrestados en el corazón de Manuel y Zubeldía, los demás empezaron a rememorar actos y gestos, ademanes y formas que le daban la razón a la prostituta. Alguien recordó alguna proposición indecorosa y empezó a reclamar a Zubeldía, otro entró en su defensa con el argumento de la libertad de sexo, alguien más entró en la acalorada discusión y no faltó el exaltado que recordó con odio algunas desavenencias y se volvió a encender la mecha enfrascándose otra vez una pelea, esta vez campal. El barman iba decidido a llamar a la policía cuando vió que la mujer subió a una mesa y empezó a gritar una perorata altisonante que versaba más o menos así:

_ ¡Cálmense ya hijos de puta! ¿Por qué carajos no se calman? ¿No les da vergüenza portarse como malandros? –Los peleoneros se calmaron.- el barman volvió a colgar el teléfono. Un silencio premonitorio se apoderó del lugar.

_ Yo pensé que venir aquí era para estar en paz, en un ambiente cordial y tranquilo y miren con que me encuentro.

_¿Saben de donde vengo yo? _ De un putero de mala muerte donde éste cabrón que ven aquí, -señaló a un Manuel abatido.

_Me ha ido a visitar varias veces y me ha invitado a este “paraíso de la crema y nata de la sociedad” -lloriqueó un poco.

_ Donde yo pensé que todo iba  a estar bien y no como acaba de pasarnos allá en el burdel donde trabajo y de donde este cabrón me fue a sacar. _ ¿Saben que nos pasó?

_ Igualito que aquí, allá también  me ofendieron a este pendejo diciéndole señorito y homosexual “huelebonito”, allá también rechazaron a este cabrón como si fuera de otro mundo solo por su facha. Sí, me tuve que agarrar a madrazos con otra puta por éste y también se armó el desmadre por el odio y la envidia que me tienen por este cabrón elegante que me va a ver de vez en cuando y que hoy, por fin me convenció para venir aquí. ¿Y para qué? Para encontrarme con esto.-No pudo contener un torrente de lágrimas-

_ Vine con tanta ilusión…

_ No puede ser que aquí, en este mundo lleno de billetes suceda lo mismo que en mi mundo donde sobrevivimos a costa de chingar a los demás pero tratamos de evitar los odios y los prejuicios aunque no falta el cabrón que no lo entiende.

_¿Porqué aquí y allá pasa lo mismo?¿Por qué nos gana el odio y el egoísmo?

_ No la chinguen, denle paso a la tolerancia.

 _ ¿Y saben qué?

_  Denle chance a ese puto, eso no es pecado y que cada quien viva su vida como quiera…

Todos volvieron a ver a Zubeldía, pero ya no estaba.

       La atmósfera se había impregnado de una ineludible y dolorosa  verdad, algunos se acomodaban el moño del frac, alguien aparentaba hablar por celular, otros tosían nerviosos. La novena sinfonía de Bethoven irrumpía el espacio desolado del bar como un bálsamo inesperado. Entonces alguien,  sorprendentemente espontáneo gritó desde su lugar:

_ Mozo, ¡Tráete otra botella de champagne!

Y  mientras Manuel salía del lugar con su dama, no faltaron más de dos que  le tiraron  besos de lejos a la chica.

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7 respuestas a El bar elegante y el burdel. (Joan Manuel García Paz)

  1. aprendiz de poeta dijo:

    Diferente a lo que te he leído amigo,pero me gusta y me quedo con esa reflexión que queda en el aire sobre la intolerancia.Gracias.

  2. JESUS dijo:

    UNA GRAN ENSEÑANZA, SIN DUDA, EXCELENTE……

  3. Joan Manuel García Paz dijo:

    Gracias Jesús y perdona,no me había percatado de tu comentario.Saludos y gracias.

  4. Un buen relato y un muy acertado uso de la jerga que utiliza la mujer. Felicitaciones. Me ha gustado mucho

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