Lo que acepto en mí, lo que no acepto en ti. (Eva Olave)

 No siempre es fácil mantener una relación amorosa, máxime si uno de los dos ama poco o nada. Quise ayudarla a salir de esa relación que tanto la desgraciaba, eran ya muchos años de una situación insostenible; me pareció una  buena idea, a pesar de todo, ella se merecía otra vida.

Estuve esperando durante poco más de 1 hora, el tiempo que él estuvo en casa de ella. Por fin salió con su cara aún colorada, poco tiempo tuvo que dedicar al encuentro amoroso, pero seguro que nada a la despedida y a algo de charla….¡era un cerdo!…Allí le tenía, esperando el ascensor, mientras yo le observaba por la mirilla de mi puerta. Me decidí a salir, cerré la puerta con llave y dije un seguro: ¡Buenos días! que recibió un gélido movimiento de cabeza por parte de él, como contestación…Definitivamente, este tío era un cerdo…Bajamos, en el ascensor, callados; y una vez en la calle me puse a su lado, agarre su brazo con fuerza y antes de que dijera nada, coloqué una navaja en su costado: -¡No te muevas, no grites y continúa andando!-. Le conduje hacía mi coche, realmente, no era mío…era de su mujer. Se quedó muy sorprendido, cuando, una vez en el interior, lo reconoció. Antes de que pudiera protestar, le embestí un puñetazo en la cabeza que le dejó KO. Me dirigí con ese fardo a las afueras de la ciudad, ya tenía elegido el sitio de desembarque de semejante trasto con apariencia humana. Estaba, totalmente inconsciente, realmente se trataba de una nenaza, ¿qué verían en él las mujeres?…- Un misterio que escapaba a mi comprensión y gusto masculinos -.

Una vez en el sitio, no tarde más de diez minutos en hacer los preparativos de la muerte de ese capullo…Le acomodé en el asiento del conductor, tire del freno de mano y con el coche mirando hacía ese precipicio que conducía al mar, empuje el vehículo. Vi como el coche caía y se perdía entre las aguas, fue sencillo y, realmente, tuve suerte de que no pasará nadie por la carretera. Siempre he sido un tío afortunado…Como aquel día en que me enamoré de Freddy, – el hombre más guapo y adorable del mundo -, y fui correspondido. Me fui a vivir a su casa y fui feliz, muy feliz… hasta el día que escuché sus risas en el rellano y me puse a mirar por la mirilla, entonces les vi: a esa puta asquerosa y a él. Fue una casualidad, nunca habíamos coincidido en esos dos años que llevaba viviendo en casa de Freddy, mi única familia tras el rechazo de la mía, de la vergüenza de mi padre por mi condición sexual. No importaba.

 No siempre es una desgracia que tu padre te repudie, que no sea capaz de reconocerte tras unas gafas, una peluca y, bajo las ropas, el cuerpo abultado para aparentar otra complexión, otra identidad,  mientras permanece a tu lado y el ascensor baja… ¡al infierno!

Conoce más de la autora en http://www.eltarotdeevaolave.net/ 
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5 respuestas a Lo que acepto en mí, lo que no acepto en ti. (Eva Olave)

  1. manoli dijo:

    Me gusta la forma en que redactas. Sin embargo éste relato lo dejo en cuarentena para darle una segunda lectura otro día que esté más despejada. No lo he entendido muy bien.

  2. Santo Alcibiades dijo:

    Estremecedor. Rescato nuevamente la excelencia de tu… literatura, no encuentro una palabra mejor para definirte como escritora.

    • Eva dijo:

      Manoli, unalicia, Santo, un millón de gracias, una vez más, por dedicar vuestro tiempo en leerme, reflexionar y comentar. Me estáis emocionando. No me esperaba una participación tan activa y estoy gratamente sorprendida. Niñas, me hacéis reflexionar, que no he sabido expresar la historia y estoy en ello. Al volver a releer el texto, me he dado cuenta de fallos ortográficos: ¡Horror! Pido disculpas por este hecho que suspendería cualquier exámen de secundaria. Santo, tú sí que has entendido, ¿no?
      Y qué generoso eres en tu comentario. Me ha sorprendido y alegrado el día, me lo pienso creer para seguir luchando y aprendiendo con más motivación. Muchas más, pero que muchas más, gracias a todos; qué estupendo es esto de recibir feedback, caes en la cuenta de mil cosas.

  3. Ana Calabuig dijo:

    Lo siento, no termino de entenderlo.

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