Libro B. Capítulo 2

Toca el turno de descubrir el capítulo 2, que fue escrito por Agustín González Calderón.

Aquí podéis volver a leer el Capítulo 1

Capítulo 2

Faltando menos de una hora para la reunión con sus antiguos compañeros del instituto Sara aún no veía el fin de su trabajo. Se trataba de una asignación urgente que no tenía manera de rechazar. No hay excusa posible cuando estás buscando ascender en tu empleo y el director de tu área te pide personalmente apoyarlo. Sara sabía perfectamente lo que se jugaba, había apostado por el empleo en esa firma de abogados y después de más de cinco años tenía ante sí la oportunidad de obtener una subdirección.

Cuando llegó la invitación para la reunión de antiguos compañeros se alegró mucho. Desde hacía ya veinticinco años que no sabía nada de ninguna de las personas que podría ver en esa reunión y sentía muchos deseos de encontrarse con algunos de ellos. Javi. Tal vez vería a Javi después de tanto tiempo.

Si algo había recordado durante todo ese tiempo era aquella promesa que, aunque lejana, ella aún tenía presente: “… y nunca nos separaremos”. Tal vez a muchos les parecería que ella exageraba al mantener vivo ese recuerdo durante tantos años, pero para ella era importante. Un beso y una promesa, suficiente para que Sara recordara a Javi a lo largo de veinticinco años. Y ahora ese recuerdo parecía tomar tintes de realidad.

No estaba segura de qué esperar de esa reunión y en su mente pasaron muchas posibles escenas: Javi corriendo a sus brazos en cuanto la viera; Javi saludando con la fría cortesía de un hombre ya casado; un Javi sorprendido pero no especialmente feliz. En fin, tantas eran las posibilidades que terminó cansada de imaginar lo que pasaría. Aún lo quería, ese sentimiento nunca había abandonado su corazón a pesar de la distancia y de tantos años de no saber de él. A pesar de todo Sara había ido hacía adelante en su vida personal tal como lo había hecho en lo profesional, durante esos años se había dado la oportunidad de conocer a más personas, incluso llegó a tener un par de romances que disfrutó bastante, aunque ninguna de sus parejas había llegado a ocupar el lugar de Javi a pesar de su ausencia.

Había tanto que contar, tantas cosas vividas en su ausencia, que no le bastaría esa reunión para contárselas.

¿Y si él no asistía? Consideró esa posibilidad, tenía que ser realista, tal vez ni siquiera viviera más en el país o en la ciudad.

Y ahora ella sería la que no asistiría y él quien pensara en la razón de su ausencia. Pero en ese momento no había opción.

– Sara, sé que esto es repentino y que empieza el fin de semana, pero este asunto es muy importante para nuestra firma y debe resolverse de inmediato. No hay nadie más en este lugar que pueda hacerlo, solo tú. Estamos en tus manos, ¿cuento contigo? –le había dicho el director de su área en la firma para la que trabajaba.

– Cuente conmigo. No se preocupe, mi equipo y yo nos haremos cargo y este asunto quedará resuelto –respondió Sara consciente de la responsabilidad. En el organigrama ella estaba dos escalones debajo del director y eso resaltaba la importancia de su asignación ya que él personalmente se lo estaba pidiendo.

“Adiós oportunidad de ver a Javi” pensó después de meditarlo por unos segundos, ya habría otra ocasión, pero por ahora no dejaría de lado esta oportunidad de sellar su camino hacía un escalón más alto en su trabajo.

– ¿Qué pasa jefa? ¿Estás ya cansada? –preguntó María al entrar a la oficina de Sara.

– No, no. Es solo que… bueno, tenía una reunión hoy y en lugar de asistir estamos aquí, trabajando –dijo Sara.

– Debiste haber asistido, nosotros podíamos haber avanzado mientras tú regresabas. Hace tiempo que no te diviertes, has estado demasiado concentrada en el trabajo.

– Lo sé, pero no es momento de bajar los brazos ni de relajarnos. Estamos cerca y lo sabes, y este asunto puede ser lo que necesitamos.

– Pero la vida afuera también es importante. Sara, eres mi jefa, pero también eres mi amiga y eso es más importante para mí, se cuanto te has esforzado por ascender en este negocio, pero debes distraerte también, divertirte.

– No María, esta es nuestra…

– ¡Nuestra nada!  De haberlo sabido… Tal vez esto acelere tu ascenso, pero aún así iba a llegar –María levantó la voz retando a Sara.

– Demasiado tarde. En este momento ya no podemos cambiar las cosas. Me he perdido la reunión, así que vamos a enfocarnos a terminar este trabajo –Sara dirigió su mirada a la pantalla del ordenador.

– Claro, la salida fácil. Ya he arruinado sin remedio mi noche así que no importa cuánto me retes –María imitó el tono de voz de Sara y girando altiva la cabeza.

– ¡María! ¡Me has hecho la noche! –Sara no pudo contener la risa– María, de verdad quería estar en esa reunión, tenía muchos deseos de ver a… Pero no podía dejar de lado el…

– ¿Ver a quién? –María levantó la mano izquierda mostrando la palma a Sara para interrumpirla– ¿A quién querías ver en esa reunión? Esto si que es nuevo.

– A nadie, solo ha sido un comentario cualquiera –Sara se sonrojó un poco al verse sorprendida.

– No te creo.

– ¡Es verdad!

– No me convences. Mejor confiesa o no te dejaré trabajar el resto de la noche -María se puso cómoda en la silla mirando inquisitiva a Sara.

– ¡Eres imposible María!

– Lo sé –María sonrió triunfante.

– Está bien. Esperaba ver a una persona muy especial para mí, alguien con quien compartí muchas cosas. Hace veinticinco años que no sé de él y hoy esperaba verlo en esa reunión –suspiró.

– ¿Has estado enamorada de alguien a quien no has visto en veinticinco años?

– ¡No! Bueno, en realidad es algo parecido. Durante todos estos años no he dejado de pensar en él. Nos perdimos la pista al salir del colegio y no hice nada por buscarlo.

– ¿Y de verdad no has sabido nada de él? ¿Ni aún a través de amigos comunes?

– No. También perdí contacto con mis otros amigos.

– Ahora estoy segura, de haber sabido esto yo misma te habría sacado de este edificio aún contra tu voluntad para que asistieras a tu reunión –María reprobó la decisión de Sara con un movimiento de cabeza.

– Ahora no hay más que hacer –Sara suspiró–. Anda, apresúrate que no quiero pasar la noche entera aquí tomando en cuenta que tendremos que venir el fin de semana.

María se levantó.

– Sara, no vuelvas a hacer algo así. Trabajamos para vivir, no vivimos para trabajar –tomó la mano de su jefa y amiga entre las suyas.

– No volverá a suceder, te lo prometo.

Ambas volvieron a sus trabajos aunque en la mente de Sara estaba la imagen de la última ocasión que había visto a Javi, y con esa imagen siguió trabajando hasta cerca de de las cuatro de la mañana cuando consideró que era suficiente y decidió tomar un descanso en casa.

Una vez allí se puso cómoda, dejó quien sabe en qué lugar los zapatos altos y la chaqueta. Abrió la nevera para tomar un poco de jugo de naranja y pensó si no había cometido un error al preferir su trabajo sobre la oportunidad de encontrarse con Javi.

Más por costumbre que por otra razón se dirigió a su pequeño estudio y abrió su portátil, vio que tenía un mensaje nuevo en su buzón de correo personal. En el título del mensaje vio que era una solicitud nueva de amistad en su perfil de Facebook. No quiso ver el detalle, estaba demasiado cansada, así que cerró el portátil para irse a descansar sin saber que la invitación que acababa de ignorar era de Javi.

Continúa en el Capítulo 3
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