Día de playa. (Carla Luna)

Sabía que no debía picarme, pero así soy yo. Primer día de solecito y con toda la pandilla a la playa. Los tíos que empiezan a meterse al agua y a provocarnos. Que si somos unas caguetas, que si siempre estamos igual con que está fría. Total, ni corta ni perezosa me levanto y me voy al agua.

¡Está congelada!

Intento disimular y que no se me note en la cara. Pero veo la dirección de las miradas de mis amigos y sé que no lo he conseguido. No tenía intención de bañarme, ni tan siquiera de quitarme la camiseta,  así que no me había preocupado lo más mínimo de mi bikini. Ni push-up ni rellenos, paradójicamente, para suerte de mis amigos, que podían deleitarse con todo el contorno de mis pezones erguidos, que querían  atravesar el fino tejido sin lograrlo corriendo más suerte en su empeño de oscurecer su tonalidad.

La persistencia en su mirada no les permitía ver el rojo ardiente de mi cara, así que opté por disimular zambulléndome. Inmediatamente me vi rodeada por los chicos que no me habían prestado mucha atención durante todo el invierno, pero que ahora insistían en intentar hacerme ahogadillas y lanzarme por el aire.

Miré de reojo hacia la orilla intentando buscar la complicidad de mis amigas, encontrando miradas nada amistosas y el rumor de los cuchicheos que parecían superar el sonido de las olas del mar. Estaban destripando a alguien y yo tenía todas las papeletas. No me importó. Mis amigos habían hecho los deberes durante el invierno y la cercanía de sus cuerpos jóvenes y robustos me servía de consuelo. Sentía como entre juego y juego sus brazos, sus manos, sus piernas y algún que otro apéndice más rozaban mi cuerpo, excitándome más y más.

Salimos del agua y no me faltaron toallas que me secaran ni ojos que me atravesaran con intenciones dispares. Por desgracia tenía que irme a casa a cuidar de mi hermano pequeño, así que con todo el dolor de mi corazón tuve que despedirme, calmando las caras de decepción con la promesa de que volvería mañana por un lado y alegrando el rictus de mis amigas con mi partida por otro. Incluso creo que oí algún aplauso al decir que me iba.

El día siguiente el calor ya era institucional y no me iba a pillar desprevenida. De nuevo fui a la playa y llegué la primera de las chicas. Por no mosquearlas más esperé a que llegaran para quitarme la ropa y lucir mi nuevo bikini, super fashion con un push-up que iba a causar estragos. El triunfo estaba asegurado.

Mi decepción fue superlativa cuando tras la pose con mi supermodelito miré a los chicos que corrían en pos de mis amigas que les esperaban en el agua, en pie, con el agua por las rodillas y sus viejos bikinis de tela lisa, desde los que les saludaban con sus pezones.

Aquel día me puse muy morena.

Conoce más de la autora en http://elrinconcitodecarla.wordpress.com/
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12 respuestas a Día de playa. (Carla Luna)

  1. Ángela dijo:

    Un relato entretenido que refleja muy bien la envidia y la competitividad de las chicas por acaparar la atención del chico. De todas formas la batalla estará perdida si pasa una hembra de estas con más curvas que el circuito del Jarama medio en bolas. Gracias por compartirlo con nosotros.

  2. aprendiz de poeta dijo:

    Interesante y lindamente contado,muy agradable.Suerte y saludos.

  3. Eva dijo:

    Tan verdad como la vida misma. Entretenido, fresco…¡Vamos que está genial!. Me ha encantado!
    Mil gracias por compartirlo.

  4. Joan Manuel García Paz dijo:

    Un relato jovial que describe muy bien la envidia, muy bien narrado,interesante y ameno.Felicitación y saludos.

  5. manolivf dijo:

    Envidia, competencia, sexo…tocas todos los temas en un relato ameno dónde lo cotidiano es la historia. Me ha gustado.

  6. Leticia dijo:

    En el tercer párrafo me he atascado un pelín, quizás porque la útima frase es un poco larga y no me quedaba claro que pasaba con los pezones de la protagonista ;). En el penúltimo, yo trataría de no repetir la palabra agua tan seguido:” les esperaban en el agua, en pie, con el agua por las rodillas”. Después de estos dos pequeños detalles sin mayor importancia, el relato me ha gustado, me he divertido mucho con su lectura y lo he sentido muy cercano, como la vida misma. Está bien narrado, es ágil y entretenido. Cuenta lo que quiere contar de manera sencilla y con humor. La frase final me encanta como desenlace, es perfecta.

    • carlaluna91 dijo:

      Muchas gracias, Leticia, me alegro mucho de que te guste, porque valoro mucho tu opinión teniendo en cuenta la calidad de tus escritor. Totalmente de acuerdo en las correcciones.

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