Socorrito Álvarez. (Santo Alcibíades)

Cuando Manuel María Montes de Oca, cuarentón, opulento heredero, licenciado en letras, somero escritor, presunto poeta, historiador aferrado a la tradición patria y tímido solterón conoció en una gala a la juvenil es trella pop, Socorrito Alvarez, se enamoró perdidamente primero de su reminiscente nombre, Socorro, y luego de la totalidad de ella. Se devanó los sesos en los días subsiguientes pensando en como volver a verla hasta que se decidió por lo obvio, le mandaría una esquela en la que, en principio, le demostraría su admiración y luego aguardaría su respuesta para elaborar una estrategia de acercamiento. En su escritorio de raíz de guindo y rodeado por los cientos de venerables tomos que había heredado de su abuelo y que él había enriquecido en parte sopesando las nuevas lecturas que no alteraran el entorno escribió la esquela, manuscrita como era lógico. Una vez terminada se le antojó perfecta a pesar que por momentos parecía haberse ido por las ramas y que su poco complaciente y avinagrada secretaria le espetó luego de leerla con el ceño fruncido:

-¿Y que se supone que significa este desvarío Licenciado? Con todo respeto, digo.

Manuel María evitó la mirada de ella que suponía sarcástica y decidió no contestarle, después de todo Mercedes, si bien era una fiel ayudante, no estaba calificada para juzgar sus escritos y además seguramente la esquela le había despertado una fuerte envidia hacia Socorrito ya que la pobre estaba perdidamente enamorada de su Jefe.

Socorrito, la dulce y grácil pelirroja de grandes ojos verdes sabría apreciar lo que Manuel María le expresaba. Abstrayéndose comenzó a releer la esquelita:

“Tu nombre, Socorro, acerca ruidos crujientes de tafetán ¿existe el tafetán? y paredes rosadas, rejas y esclavos negros. Galas en salones con señores revestidos en terciopelo que se inclinan hacia adelante aunque levemente y sonríen con cierta vaguedad hacia su propia mano extendida desde puños de seda que parecen florecer. Hay por cierto un piano y ante éste una seria señorita y un aproximado Mozart impregna el aire, hay mas señoras y caballeros  y todos sienten la patria como algo propio y muy próximo como el Restaurador, Don Juan Manuel, un desteñido Julio César criollo que no sabe librar batallas entre otras cosas que no sabe. Y afuera  se aproximan calles de piedra o a puro barro, a veces no hay veredas y muchos perros y carros que conducen hombres gordos y crueles, mas allá el río rojizo lamiendo la Casa Rosada que, gracias a Dios, todavía no está. Muchas mujeres también, extrañamente mulatas, vestidas a lunares y riendo mucho como si fueran felices porque se bastan a sí mismas porque la patria es nueva y mejor. Se siente todo como perfumado, parece época de azahar y tal vez jazmín todavía no ha llegado el humo y la gente camina descansada y van tomados del brazo policías con nuevas casacas azul 

decolorido amigos bajo el restallante sol y lobos peligrosos cuando brilla la luna y la locura de Don Juan Manuel. La fatídica luna blanquísima y no amarilla como hubiera querido el ciego y eterno anciano que venció las palabras y escribiría luego “.. en el patio, como ayer, brilla una luna amarilla…” con ritmo de milonga pero que aún se estaba gestando.

Socorro, hendiduras de la historia como agujeros negros que le hacen trampa al tiempo”

Firmado Manuel María Montes de Oca. 

Envió la esquela con su chófer y se dispuso a esperar la respuesta.

Al mes, cuando leyó en la prensa que Socorrito Alvarez se había radicado en Los Angeles donde era ovacionada por millones de patanes  yanquis consideró que había sido oficialmente rechazado. Y sólo lamentó que no le hubiera contestado su sincera y elegante esquela

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9 respuestas a Socorrito Álvarez. (Santo Alcibíades)

  1. manoli dijo:

    Leo atrás;

    “¡Caramba! Impresionante. Felicidades por esta historia

    buenísima metáfora.
    Suerte

    Buenísimo. Ya me has hecho polvo, No sé si calificar más a tu doctor Reinhard o a tu Don Primitivo.”

    Sin contar las veces que te voté ganador -o ganadora- esas y muchas otras observaciones positivas son las que he puesto en tus relatos.

    De éste podría decirte que me encanta tu forma de expresión tipo cuentos de realismo mágico, o literatura maravillosa, que la carta escrita a Socorrito es sumamente ingeniosa y llena de poesía.

    También que sería imposible leer el párrafo desde ” parece época de azahar” hasta “Don Juan Manuel”, sin ahogarse en el intento, por ejemplo.

    Pero dado que tú las comas las distribuyes a tu gusto; que por el hecho de avisarte que si no tuvieras una faltilla ortográfica o tipográfica el escrito quedaría perfecto, te permites calificar despectivamente de maestra siruela (ah, sí, esa que no sabe leer y pone escuela ¿no?) a quien lo hace… me abstengo de opinar, aquí y en adelante. Suerte.

    • Santo Alcibiades dijo:

      Mar: Te juro que después de haber escrito ese comentario idiota inmediatamente busqué como borrarlo pero no pude, el sistema no me lo permitió. Te pido disculpas.

  2. Santo Alcibiades dijo:

    Perdón de nuevo, quise decir Manoli y no Mar

  3. manoli dijo:

    Tá bien. Olvidado queda.

  4. Ángela dijo:

    Yo ya te dije que soy una enamorada de la literatura mágica, pero claro, no de toda sino de la que está bien escrita (aunque no quieras reconocer esas comillas ausentes y esos acentos sin poner), y en este caso me has dejado boquiabierta. Escribes muy bien, créelo, pero no deberías enfadarte cuando alguien te dice que te has olvidado una coma. Te pondré un ejemplo: ¿te enfadarías si alguien te dijera, cuando estas apunto de salir a la calle, que tienes la cremallera de la bragueta bajada? ¿o que tienes una mancha de chocolate en la punta de la nariz? pues es lo mismo. Si me dices que las comas las distribuyes como quieres y que no te falta ningún acento posiblemente yo no te haré notar ningún fallo, y no creo que eso sea lo que quieres ni lo que buscas colgando tus relatos.
    Me gustan tus historias, son un derroche de imaginación, un soplo de aire fresco. Mis comentarios no son buenos, porque me dejo llevar por lo que un escrito e inspira, sólo soy una aficionada a la escritura, nada más.
    Eso, que me ha encantado. 🙂

  5. carlaluna91 dijo:

    Curioso relato. No termino de cogerle el punto, pero tampoco podría objetarle nada.

  6. leticiajp dijo:

    Me fallan algunas frases muy largas que complican la lectura (como la que te ha señalado Manoli) y que quizás no lo veo muy enfocado con el tema. Es cierto que en un momento se sugiere que la secretaria pueda tener envidia, pero no tiene mucho que ver en el resto de la historia. Me gusta el ambiente que se crea en el relato, el tipo de lenguaje y cómo has dibujado los personajes, dándoles una fuerza especial.

    • Santo Alcibiades dijo:

      Leticiajp: es verdad, este cuento lo hice para tema libre pero ví que ya había enviado los tres correspondientes y entonces hice la barbaridad de querer adaptarlo para Envidia. Enseguida me arrepentí porque además de carecer de sentido alguno se me ocurrió que un poco era hacer trampa. Bueno un mamarracho y me lo merezco por apresurado. Un saludo.

  7. aprendiz dijo:

    Muy bueno.Felicidades y suerte.

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