Hoy pondré mis sentimientos en su sitio. (Jaime Blanco)

“Hoy pondré mis sentimientos en su sitio”,  rompió a llorar.

Así debería acabar esta historia, así lo haría Hollywood , pero Lorenzo no vivía allí, estaba en el caribe español, en esa ciudad sofocante y tranquila a apenas 50 km de la playa. Era feliz, o eso pensaba hasta que se decidió a pensarlo.

No sabía porque, pero aquella mañana se había levantado intranquilo. Miró a su alrededor buscando algo que le ayudará a levantarse de la cama pero solo encontró soledad y sabanas arrugadas, decidió seguir tumbado.

A las dos horas reunió el valor para salir de aquella habitación, con la cara sofocada y los pies helados paso azulejo a azulejo hasta el comedor, y allí se encontró con su mundo, mujer e hijos, sus nombres pónganselo ustedes ( un detalle que tengo con mis lectores). Les sonrió con cariño y desidia,  aunque el aún no se daba cuenta de esto último.

Desayunaron en silencio, bueno el silencio estaba solo en su cabeza, en verdad sus hijos discutían acaloradamente y su mujer intentaba, sin ningún resultado hacer que pararan. Pero el parecía no enterarse de nada. Musitando porque aquel día había empezado así. Volvió  a sonreír a su familia.

Apuró su café, cogió la taza y la dejó en el friegaplatos y diario en mano se sentó en el sofá. Leyó asqueado aquel montón de funestas noticias, atacó en su mente y asesinó a todos aquellos políticos infames, malvados sin compasión y defraudadores de sueños. Y acabó casi sin darse cuenta todo el periódico y de nuevo musitó el porqué de aquella intranquilidad.

Fue al aseo y se aseó, no contaremos ni las aguas menores y por supuesto menos las mayores. Ni la ducha, ni siquiera el afeitado, pero si quiero contar la cara que puso al lavarse las manos, es está……, (perdón no recordaba que es un relato y que no pueden verla) .Bueno la cara fue algo así como un gesto infame e insolente hacía su propia persona y vida. Y justo en ese momento se dio cuenta de lo que estaba pasando. Aquello que en otros había escuchado, que de oídas a veces había intentado entender le había llegado. Las dudas existenciales y el ¿que hago yo aquí?

Y salió del baño, no besó a su señora  y pasó por el pasillo sin ver a sus hijos que  seguían discutiendo acaloradamente. Y llegó a su escritorio y saco algo del primer cajón, era negra, bonita y peligrosa., algo que podía acabar con su vida, por lo menos tal como la conocía. La cargó, la puso en su sien y empezó a pensar……  apunto temblorosamente y ………. manchas.

Empezó el relato, con esa pluma que tanto tiempo hacía que no usaba,  escribió y se relató así mismo su vida y fue el fin de esta.

“Hoy pondré mis sentimientos en su sitio”, rompió a llorar

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2 respuestas a Hoy pondré mis sentimientos en su sitio. (Jaime Blanco)

  1. Joan Manuel García Paz dijo:

    Duro…pero bello e interesante y ese final lo culmina espléndidamente.Me ha gustado su forma y fondo.Saludos cordiales.

  2. Jaime dijo:

    Gracias Joan Manuel, iré enviando alguna cosa más. Muy cambiante verás, en mi blog tienes algunas cosillas por si quieres echarles un vistazo, y gracias a elrelatodelmes por dejarme un cachito en la web.Un abrazo

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