Daños colaterales. (Meli)

Otra vez , sentada en la puerta de entrada de su casa, Emily observa cómo se llevan nuevamente a su marido. Pensaba que ya sería la última vez que pasaría por ello, pero estaba equivocada: asuntos del narcotráfico. Esta vez pillaron a Jack, con un alijo de 5kg, que pensaba pasar a Sicilia.

Emily empezó a caer en una depresión profunda, aunque continuaba yendo a trabajar, como diseñadora de moda, de forma automática. Pero esta vez, al coger el coche, con el cinturón de seguridad abrochado, pisó el acelerador justo cuando tenía que tomar una pronunciada curva para salir del garaje, y se empotró contra la pared. Salvó la vida por los air-bags y porque no llevaba excesiva velocidad.

Una vez en el hospital la asignaron el mejor especialista psiquiátrico de la zona, el Dr.Barks, que se encargó de su caso.

Cuando estudió el historial de Emily, el Dr.Barks pudo observar que ya había estado tratada anteriormente de dicha enfermedad por la Dra.Smith.

En la entrevista con el Dr.Barks, Emily negaba cualquier intento de suicidio, aludiendo a una falta de concentración porque no había descansado muy bien.

-Hay un nuevo medicamento, un potente anti-depresivo “Ablixia”, que mejora la conexión neuronal, haciendo que tengas menos momentos depresivos o de tristeza, aunque tiene unos efectos secundarios, lo cuales aún no están muy estudiados- Le explicó el Dr.Barks

-¿Y cuáles son exactamente?- Quiso saber Emily.

-Puedes marearte y en ocasiones tener episodios de hiperactividad.

-Bueno, de todas formas, cualquier cosa antes que seguir así.

-¿Estás segura de ello?

-Absolutamente.

-Muy bien. De todas formas nos veremos una vez por semana para ver como sigues.

Al llegar a casa, observó luces encendidas y empezó a inquietarse. Antes de abrir, llamó a la puerta, para asegurarse. Y cuál no sería su sorpresa cuando vio que era su marido el que la abría.

-¿Qué ha pasado? ¿Te han soltado ya?.

-Vaya, no pareces muy entusiasmada de verme.

-Bueno, sí, lo único es que no me esperaba que fuera tan pronto.

-Pues sí, era el día del indulto de un preso, y entre todos los que habíamos entrado a la vez, se hizo una votación y gané por mayoría. ¿Qué te parece?

-Pues, muy interesante, aunque es cierto que me sorprende un poco.

-Bueno, venga, vamos a celebrarlo y hablar. He preparado la cena como a ti te gusta. Rissoto al Funghi, con una copa de vino tinto, y fresas con nata.

Emily no parecía muy contenta de verle, aunque al final poco a poco fue relajándose y empezaba a pensar en lo bien que estaba con él, antes de que todo esto hubiese ocurrido.

Mientras tanto, seguía yendo a las sesiones del Dr.Barks, y de momento el nuevo medicamento no parecía tener graves efectos secundarios. Sí que es cierto que muchas veces la costaba dormir, y se ponía a leer o incluso a cocinar.

Aparentemente, Emily hacía su vida de siempre. Iba al trabajo, después a las terapias con el Dr.Barks y llegaba a casa a preparar la cena, mientras esperaba a Jack.

Normalmente, siempre era Jack el que se iba antes que ella al trabajo, técnico informático en una de las más prestigiosas consultoras de la ciudad.

Aquella mañana, Emily se levantó como siempre, desperezándose poco a poco y 10 minutos después de sonar el despertador a las 7:00h se levantó. Al entrar en el salón, lo que vio la dejó a punto de desmayarse. Jack estaba tendido boca abajo, con mucha sangre en su espalda.

Rápidamente llamó a la policía y comenzaron las investigaciones habituales.

-Sra Connors, ¿sabe si su marido tiene algún enemigo? ¿alguien que le quisiera muerto?- La preguntó el inspector.

-Pues no, no conozco a nadie. Como tampoco sabía de sus negocios ocultos.

Emily, aunque aparentemente no parecía culpable, fue llevada a comisaría a prestar declaración.

-Buenos días Sra Connors. ¿Qué es lo último que recuerda?- Preguntó el inspector jefe.

-Buenos días inspector. Llegué a casa antes de mi hora habitual y decidí preparar algo de cena, para cuando volviera Jack. Tampoco algo muy especial, pero me pareció correcto, ya que se había portado bien.

-¿Y después que hizo?.

-Lo último que recuerdo fue que estaba en la cocina preparando unos pimientos rojos rellenos y desde entonces a esta mañana que me desperté y le vi en el salón, no recuerdo nada más.

-Hay muchas lagunas en este caso. Al Sr.Connors le apuñalaron con un cuchillo de cocina, el cual no aparece por ningún sitio. No demuestra signos de violencia, más bien parece que le pilló por sorpresa. Hay un reguero de sangre desde la cocina al salón, en lo que parece ser un intento de llegar al teléfono, tal vez para pedir ayuda.

-Y..¿cómo es posible?. No recuerdo absolutamente nada- Contestó Emily sollozando.

-Eso es lo que intentamos averiguar. Gracias Sra.Connors. Seguiremos en contacto, eso es todo.

En la consulta del Dr.Barks, Emily mostró sus sentimientos.

-Buenos días Emily ¿Cómo estás?.

-Bueno, sinceramente, nada bien, no recuerdo nada, y sin embargo parezco culpable de asesinar a mi marido.

-Claro, lo imagino. Verás, hablé con la Dra.Smith, en tu historial aparece que estuviste tratada con ella, años atrás. Ella parece conocer algo más de “Ablixia”, y entre uno de los muchos efectos secundarios que tiene, está el sonambulismo en su fase aguda.

-¿Y eso que quiere decir? ¿Qué es muy posible que haya sido yo quien haya matado a mi marido?

-No, yo no estoy asegurando nada. Pero es cierto, que es muy probable que en ese intervalo no recuerdes nada, por esa razón. Al inhibir o camuflar la depresión, según cada paciente puede reaccionar de manera exaltada ante determinados sentimientos. Y es cierto que, la puerta no está forzada y no hay señal de violencia alguna, ni en el cuerpo ni en la casa.

Emily, angustiada salió de la consulta corriendo y llorando. Se fue a uno de sus lugares favoritos, un gran valle, frondoso y con un caudaloso río, donde solía evadirse en momentos así. No podía creer que ella hubiera podido cometer semejante acto. Sí que es verdad que ya no le quería como antes y que la relación no iba muy bien, pero de ahí a querer matarle, había mucha diferencia.

Fueron interrogadas todas las personas que conocían a Jack y a Emily, incluyendo a la Dra.Smith que trató a Emily de la última fuerte depresión que sufrió, cuando su madre padeció una larga y extraña enfermedad hasta morir y de la cual aún no ha conseguido recuperarse del todo, aunque si bien es cierto ya está muchísimo mejor.

-Dra. Smith ¿Cuánto hace que conoce a Emily?- Quiso saber el Inspector Jefe.

-Unos tres años, más o menos cuando murió su madre. Y puede llamarme Alexia.

-De acuerdo Alexia. Y durante ese tiempo ¿cuántas veces se han visto?. ¿Cuándo dejó de ir a su consulta?

-Bueno, al principio como estaba bastante mal, a veces las terapias eran de dos veces por semana y, a partir del tercer mes, una vez por semana. Más adelante, incluso alguna vez quedábamos a comer, o la acompañaba en algo que tuviera que hacer si yo podía también, claro está.

-¿Quiere decir, que llegaron a tener una buena relación, algo más que médico y paciente?.

-Si, podría decirse que si. En aquel momento lo estaba pasando muy mal, y aparte de ser su médico me convertí en algo parecido a una amiga.

-¿ Y cuando perdieron el contacto?

-Cuando conoció a Jack. Empezó a tener menos tiempo libre, y como parecía que estaba bastante mejor, no le di ninguna importancia y lo vi normal. Al fin y al cabo yo solo era su médico.

-Muy bien. Gracias. Eso es todo.

Emily se encontraba ahora más perdida y angustiada que antes si cabe. Saber que ya no volvería a ver a Jack nunca más, la sumergía en una profunda tristeza. Si bien es cierto, todas las pruebas apuntaban a ella.

Mientras tanto, aunque ya de forma más espaciada, continuaba yendo a las consultas del Dr.Barks. Aún a pesar de las investigaciones para resolver el caso, debía continuar con su ritmo de vida más o menos habitual.

-Dr. Barks. ¿usted qué opina? ¿cree que estoy loca y soy una asesina?

-Necesitas tranquilizarte e intentar pensar en otra cosa mientras se resuelve el caso. Así no estás ayudándote.

-Claro, que fácil es decirlo. ¿Por qué no se pone en mi situación? ¡¡No puedo recordar absolutamente nada y mi marido no está aquí para decirme que ha pasado!!.

-Te daré otro tranquilizante, para que puedas dormir mejor y estar más calmada.

-No, no quiero tomar nada más. ¡Mire a lo que me ha llevado eso!.¡ Alomejor incluso debería demandarle!.

-¡Cálmate Emily!

-¡No ,no me diga que me calme!.- Gritaba Emily desesperada-  Creo que será mejor que de momento no vuelva más.

Emily volvió a salir de la consulta dando un portazo.

Esta vez, en su desasosiego, fue a ver a la Sra. Johnson, la madre de Jack. Necesitaba saber si realmente tenía algún motivo como para llegar a querer matar a su marido. Tantas lagunas mentales, la hacían temer que de verdad se estuviera volviendo loca y fuera otra persona muy distinta de la que creía ser.

Durante ese trayecto se quedó muy sorprendida cuando de lejos observó al Dr.Barks y a la Dra.Smith conversando en uno de los jardines más grandes y céntricos próximos a la consulta del Dr.Barks. Aunque no le dio mucha importancia, si que se quedó un poco sorprendida, ya que hacía escasos minutos que había estado con él en su consulta.

No obstante, Emily se acercó sigilosamente y sin ser vista se situó al otro lado del paseo del parque, justo en el extremo opuesto en otro banco de espaldas a ellos.

-¿Y qué hacemos ahora, que pasa si sigue preguntando? . Quiso saber la Dra.Smith

-No creo que lo haga, está demasiado asustada y solo quiere olvidar- Le confirmó el Dr.Barks.

-Bueno, de todas formas no debemos bajar la guardia.

Emily ahora ya sí que no daba crédito a lo que estaba escuchando. ¿Estaban sus médicos involucrados en la muerte de su marido?. No tenía ningún sentido, ya que nunca se habían visto anteriormente. Ahora ya no sabía, si debería ir a la policía y contar lo que había visto, o si por el contrario debía callarse y mantenerse alejada.

Su mente empezaba a dudar de si lo que veía y escuchaba era fruto de su imaginación y de los efectos secundarios de la “Ablixia” o, si de verdad es que la situación la estaba desbordando y ya no distinguía ficción de realidad.

Deseaba más que nada en estos momentos marcharse de Canadá, pero dadas las circunstancias no podía hacerlo, ya que hasta que el caso no estuviese cerrado, estaba  bajo vigilancia y debía presentarse en comisaria cada viernes, puesto que seguía siendo la principal sospechosa.

Si bien es cierto, daba gracias por no estar en prisión, aunque la espera y la incertidumbre de qué ocurriría la torturaban mucho más si cabe. Y ahora, después de lo que había escuchado, indudablemente.

Empapada en un sudor helado, Emily se despertó sobresaltada. Con una respiración entrecortada y sintiendo una enorme asfixia.

Estaba sola en la cama, se levantó como pudo, encendió la lamparilla de noche y miró alrededor. Todo parecía estar en su sitio,  recogido y ordenado. Al estar completamente confundida, no sabía si debía ir al trabajo, o si por el contrario estaba en uno de esos días libres, que compensaban el exceso de horas trabajadas durante la semana.

Salió a la terraza, a respirar ese aire fresco y puro del amanecer que tanto la gustaba y la tranquilizaba en momentos así, y poder perder la vista en el frondoso valle que se divisaba en la lejanía.

Al entrar de nuevo en la casa, y en la  semioscuridad, pues no había encendido aún las luces, se tropezó con la mesa, que solía utilizar para comer cuando tenía invitados, y que esta vez, estaba demasiado cerca de la puerta, para aprovechar mejor las escasas horas de luz.

En ese momento la pareció percibir la caída de un papel. Se dirigió hacia la puerta y dio al interruptor. Recogió el papel en lo que parecía una carta y comenzó a leerla.

 

Querida Emily:

Espero que te encuentres mejor, y sobre todo en el momento de leer esta carta. Para mí, no es nada fácil contarte esto y menos aún saberlo.

Antes de nada, debes saber que Alexia (Dra. Smith), estaba casada con Tom, un hombre que estaba y está metido en asuntos muy sucios relacionados con el narcotráfico. En ocasiones tenían fuertes discusiones a causa de estos temas. Fue entonces, cuando en uno de sus ratos de ocio, como la natación, conoció a Jack, y al parecer congeniaron bien, empezaron a conocerse y posteriormente a salir, aún a pesar de que ella seguía con su relación, y de la cual Jack nunca tuvo conocimiento.

A medida que pasaba el tiempo, Jack se encontraba cada vez menos a gusto, veía cosas que no le parecían muy claras y quería dejarlo. Ella entonces se obsesionó con él. Le contó a Tom, que había conocido a un hombre que la acosaba y la perseguía. Así fue como en una de las veces que salieron a cenar, al despedirse y Jack volver a su casa, en la esquina justo de su misma calle, le estaban esperando cuatro hombres, entre ellos Tom, que le dieron tal paliza que estuvo a punto de perder la vida. En ese momento, cambió la vida de Jack, ya que Tom le amenazó con matarle a él y a su familia si no accedía a pasar la droga a Italia, es decir, a convertirse en su camello.

(Emily, en ese punto de la lectura, no daba crédito a lo que estaba leyendo, estaba casi en estado de shock, y las lágrimas empezaban a correrle por las mejillas).

Por lo que en una de las tantas operaciones a las que Jack se vio obligado, le cogieron, y así fue como acabó en la cárcel. Al salir de ella (sin esperárselo ni Tom ni Alexia), saltaron las alarmas, seguros de que lo contaría, primero a Emily y después a la policía.

Al enterarse Alexia, de que te habían asignado a mí, cuando el accidente de coche, no dudó en ponerse en contacto conmigo. Nos conocíamos desde el primer año de prácticas, que nos asignaron a los dos en un centro de alcohólicos anónimos. Si bien es cierto, a partir de ahí, nos vimos en muy contadas ocasiones.

Seguía y sigue con Tom, no quería que las cosas cambiaran, por eso lo de la “Ablixia”, para que te anulara y confundiera por completo, aprovechando la situación en la que te encontrabas. Como tenían controlado a Jack, hasta en sus más mínimos movimientos, también tenían copias de las llaves de su casa ( y en este caso, lógicamente, de las tuyas también), por lo que cuando te quedaste dormida después de cenar (tomabas ya una dosis mucho más fuerte sin darte cuenta), mientras Jack recogía la mesa, entraron en la casa muy sigilosamente, dirigiéndose a la cocina, y antes de coger el cuchillo, Jack los sorprendió, y del susto que se llevó, no le dio tiempo a reaccionar y ellos aprovecharon la ocasión para apuñalarle por la espalda. Sabían que no viviría mucho, por lo que le dejaron ahí, mientras él intentaba arrastrarse por el pasillo para poder llegar al teléfono y  pedir ayuda. Por esa razón, nunca apareció el cuchillo. Dejaron todo tal cual se lo encontraron, y por supuesto utilizaron guantes de goma.

Y ahora te estarás preguntando ¿Cómo ha llegado esta carta hasta aquí?. Pues, de la misma manera en que acabó tú marido.

No intentes buscarlos, ni buscarme. Se fueron del país, ni sé dónde ni me importa. Yo hice lo mismo, pues no quiero vivir aquí sabiendo lo que se, sin quererlo, y siendo cómplice de algo totalmente ajeno a mí. Por lo que me voy, para empezar de cero.

Emily, te recomiendo que hagas lo mismo, que borres todo lo ocurrido y puedas empezar una nueva vida a ser posible también, muy lejos de todo esto.

Con afecto.

Jake (Dr. Barks)”.

Emily, iba aguantando hasta el final, ya que quería leer la carta al completo. Al final de la misma, no lo soportó más y cayó al suelo golpeándose la cabeza con la esquina de la mesa de cristal que estaba justo en frente del sofá, ya que no se sentó para leer la carta haciéndolo en pie , y quedó completamente inconsciente en el suelo.

 

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6 respuestas a Daños colaterales. (Meli)

  1. Teresa dijo:

    Me parece una buena historia , con todos los ingredientes para hacerla una lectura interesate. Suspense, asesinatos, búsqueda del culpable….Siempre, estos temas, hacen que quieras seguir leyendo. En general me ha gustado.
    Por otro lado, y desde mi más modesta opinión, creo que deberían revisarse algunos tiempos verbales y algunas frases hechas que se repiten bastante. También pienso que el final se precipita un poco.

  2. Ane dijo:

    Un relato muy entretenido y una buena lectura para las vacaciones veraniegas.
    Suscribo el comentario anterior. Considero que es algo asimétrico, con una introducción y un nudo que se desarrollan demasiado y un desenlace acelerado.

  3. Arantxa dijo:

    Muy ameno y entretenido. Mantienes el suspense hasta el final. Muy bien.

  4. Ángela dijo:

    Una historia de conspiraciones y asesinatos bastante entretenida. Tal vez un pelín larga, pero se lee bien. Gracias.

  5. Meli dijo:

    Muchas gracias por los comentarios. Es el primero que escribo y por lo tanto, con mucho camino por mejorar y aprender. Gracias!

  6. Myriam dijo:

    Me ha gustado mucho, invita a seguir leyendo y me hubiera gustado que fuera más largo, ¡pese a que se trataba de un relato corto! me quedé con ganas de un final más desarrollado. ¡Ánimo futura escritora! Lo mejor… cómo te brillaban los ojos cuando me hablabas de que ya estaba listo tu primer relato, y tus ganas de mejorar, de aprender y querer emocionar con lo que escribes.

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