El armario. (Carmen Ballester)

Esa noche era una noche más, nada hacía presagiar lo contrario.
Su vida de niña transcurría tranquila, sus risas y sus llantos: amigos, deberes, el colegio, sus padres…todo normal
No había grandes dispendios económicos y el piso era pequeño.
Así que tenía que compartir habitación con su abuela,  …su abuela a la que adoraba, a pesar de sus gruñidos, su abuela con la que iba a todas partes, su madre siempre tenía cosas que hacer.
Otras niñas iban con sus madres, ella no…su abuela era su mundo.
El tiempo iba pasando, ella sabía que en cuanto viniera ella a dormir, tendría que dejar de hacer los deberes y sus estudios. No había espacio en esa habitación para más, pero tampoco existían problemas en el colegio, sus estudios avanzaban con normalidad.

 – Hola abuela.
– Acaba pronto y cierra la luz.
– Valeeeeeeeee.
 
Recogió sus cosas, y preparó su cartera, mañana sería otro día.
En la semioscuridad de la noche  la niña no podía dormir. Su mente daba vueltas a aquél tema que aún no había logrado estudiar.
Cerraba los ojos, pero nada.
 
Enfrente, el armario con esos espejos, a su lado el balcón cerrado y el ulular de las hojas de ese árbol que llegaba hasta su ventana.
 
De repente…la vio.
 
Allí,  en esa imagen en el espejo se reflejaba aquel rostro burlesco que la miraba con muecas.
La niña se quedó paralizada.
 
Era como esa película que en ausencia de sus padres logró ver un día en la tele, “El retrato de Dorian Grey”, o algo así. Quieta comprobó como ese rostro se iba desfigurando hacia el terror más absoluto.
Intentó gritar, llamar a su abuela que dormía placidamente al lado.
 
(¿Que no lo veía más que ella?)
 
Tapó su cabeza con la sábana, con miedo a sentir algo, algún roce, pisadas o ruido extraño, pero no….todo estaba tranquilo. Más serena …volvió poco a poco a despegar sus sábanas de su cara.
 
(Sí, seguro se habría ido)
 
Más no….aquel rostro seguía allí, sólo que más burlesco y ruin, como si todo el mal del mundo se pudiera reunir en una sola faz.
Volvió a intentarlo, a  gritar, a  abrir la boca…no salía nada de su garganta, no podía….
Rompió a llorar desconsoladamente, no podía ser….no era la primera vez.
Pero tampoco salían  lágrimas, ni sonidos….
Y no estaba soñando.
 
Volvió a cubrirse con la sábana….esta vez más fuerte, casi asfixiándose.
 
Esperaría como otro día al sol por su ventana.
 
Sólo que esta vez había sido distinto.
 
Totalmente distinto….la había reconocido, por primera vez…comprendió: esas ausencias, su abuela siempre a su lado….
 
Sabía ya quién era.
 
Al día siguiente, todo volvió a la normalidad,
Su madre le preparó el desayuno, sólo que la niña no alzó el rostro de la taza.
Sólo prisa por salir rauda al colegio
 
– Nena, ¿no me das un beso?
– No mamá, se me hace tarde.
 
En la calle rumbo hacia clase, por fin salieron sus primeras lágrimas.
Sí, conocía su rostro, aquella deformación demoníaca que se le aparecía por las noches.
 
Ella… siempre había sido ella.

 
¡¡¡¡¡Mamá!!!!!!

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3 respuestas a El armario. (Carmen Ballester)

  1. santo alcibíades dijo:

    Muy bueno con final impactante (a pesar que casi podía imaginarse) me ha gustado..

  2. Ángela dijo:

    Seguro que todo habrá sido una ensoñación de la pequeña, fruto de su imaginación exacerbada, ¡pero que autenticas parecen estas visiones espeluznantes cuando se es pequeño! ¡Y cuanto daño hacer ver una película poco apropiada para la edad como puede ser ese Retrato de Dorian Grey! Por otra parte no explicas mucho, no sé por qué la niña ve a si a su madre, no hablas mucho de sus relaciones, aunque parece ser que todo su mundo es su abuela. En todo caso ofreces unas imágenes muy inquietantes. Digamos que el fondo me seduce mucho pero la forma no del todo.

  3. leticiajp dijo:

    Me gusta la atmósfera que creas en el relato, pero coincido con Ángela en que me falta como una parte de la historia, quizás podrías profundizar más en el argumento o continuarla y hacer una segunda parte :). Por otro lado, nunca había oído la expresión “cierra la luz”.

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