La piedra roja. (Arturo Daussà Lapuerta)

   Llegar a Dos Soles por tierra supone una aventura, vengáis de Macapá, de Belem o de Santarem; ya que después de que hayáis sorteado el gran Amazonas se acaba el camino, y la pequeña senda que continúa es poco conocida, angosta, tortuosa y sobre todo muy empinada. Pero he de reconocer que bien vale el esfuerzo.

   A medida que vas bajando lo que antes era una mancha blanca y confusa se va agrandando y el panorama se colorea de diferentes tonos azulados, ocres y verdes. Es cómo si tuvieras  en la lejanía  una gran pintura en la cual fueras entrando lentamente definiendo los detalles; ahora la playa, más allá los pinos y encuadrándolo todo al fondo horizonte marino.

   Pero si no estáis limpios de espíritu, si todavía tenéis reservas, si os preocupa el qué dirán, o solamente pensáis en vosotros mismos; o quizás no sepáis dar sin esperar, más vale que no intentéis ir porque jamás llegareis.

  

   Una vez al año, justamente el día de dos soles que es una jornada coloreado desde el orto hasta el ocaso. Los habitantes no sacan sus barcas para pescar y las mujeres se afanan en los preparativos de la fiesta.

   El vino (elaborado con frutas, coco y plantas destiladas de forma natural), corre en abundancia; abundan los pescados cocinados con hierbas aromáticas.

   Desde la salida del sol nadie para de bailar al ritmo de las maracas y las panderetas, y ese día todo está permitido excepto dos cosas: morirse o llorar. Solamente una consigna la risa debe ser la reina de la fiesta.

  

   No os puedo explicar de dónde viene el nombre de tan singular población; seguramente será porque ese momento especial, a la salida del sol se ven dos soles.

  Ese día no el anterior ni el posterior, la naturaleza produce un fenómeno un tanto insólito. No sé si porque Dos Soles está situado a cero grados de latitud en el estuario del Amazonas, o debido a la estación calurosa de ese día, que es justo cuando empieza el verano, o por otro motivo que no acierto a explicar.

   El caso es que la temperatura del agua del mar al evaporarse forma una insólita reflexión que colorea el acantilado de levante de mil y un tonos colorados y amarillentos, pero cuidado, eso solamente sucede en el instante del nacimiento del sol. Esto no es especialmente singular, pero si lo que os voy a explicar.

   Desde un ángulo a medio kilómetro del acantilado, existe una piedra pintada de rojo que señala el lugar preciso desde dónde se contempla el extraño fenómeno. Justo en el preciso momento de la coronación del astro rey se ven dos soles, diáfanos y tan nítidos que no dan lugar a dudar que ese efecto sea por efecto del vino y la fiesta.

   Esto ya no volverá a suceder hasta dentro de un año, es decir hasta el próximo día de dos soles, (el que se ve desde la piedra roja)

   Todos los del pueblo ascienden en romería cantando muy alegres hasta la piedra roja. Entonces al llegar esperan. Poco a poco el silencio se apodera del lugar, el ambiente es cada vez más espeso y denso a medida que va llegando el gran momento, sólo se acaba oyendo el murmullo lejano de las olas que rítmicamente van lamiendo la lejana playa.

   Hay mucha gente pero no importa, cada uno siente como si aquel efecto fuera para él solo. Todos están concentrados para formular de la mejor manera su deseo en el milagroso instante, ellos saben que la intensidad y la fe de su pensamiento, hará más fácil el camino para que dos soles de cumplimiento a sus anhelos.

 

   No soy capaz de describiros la magnificencia del sobrecogedor espectáculo desde la piedra roja; sólo os diré que a partir de ese instante todos desbordan una contagiosa alegría que no para hasta el ocaso de ese mismo día.

   Quizás sea como una carga de pilas para pasar el año, realmente no lo sé. El caso es que sea lo que sea os diré que yo llegué para unos días; ahora ya soy viejo, pero entonces era joven.

   Estoy sentado en la piedra roja, veo al fondo la cerrada bahía cuyos brazos de levante y poniente abrazan el mar protegiendo una pequeña playa aplacerada de arena fina y blanca, y a unos metros mi casa y una cincuentena más de paredes encaladas que reflejan la luz diáfana y transparente; no sólo del sol, sino de las almas que las habitan.

 

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11 respuestas a La piedra roja. (Arturo Daussà Lapuerta)

  1. Me encanta Arturo, igual que todas tus historias. (Para mí la de “El solitario” era magnífica). En esta únicamente corregiría algún signo de puntuación y algunas comas, por lo demás está perfecta, muy bien contada y ambientada. Saludos.

  2. santo alcibíades dijo:

    Buena historia, me ha gustado.

  3. MayteSanSem dijo:

    Me gusta mucho la historia que cuentas, aunque quizá le falte un poquito de “forma”, no sé, me parece que se me queda un poco corto en emoción… es una impresión. Quizá sea por el intento de explicar sin explicar el fenómeno físico de los dos soles. Yo, personalmente, sería más partidaria de no intentarlo, dejar la magia sin más.

    Si hay algún meteorólogo o físico leyendo, ¿podría resolver mi duda? Los dos soles, si no estoy equivocada, se dan más por frío que por calor, por un reflejo del sol en las partículas de hielo en suspensión, o algo por el estilo. ¿Es así?

    En cualquier caso, y dejando aparte las dudas físico-meteorológicas que me has creado, una historia muy bonita.

    Un saludo y suerte.

  4. leticiajp dijo:

    Coincido con Manoli en que hay algunos signos de puntuación descolocados que obligan a volver atrás en la lectura para entender el sentido de la frase, pero eso se corrige fácilmente. También me han surgido dudas sobre el fenómeno, como a Mayte, la verdad, no lo conocía y me parece interesante. Quizás es cierto, que al final se convierte en un relato más divulgativo, que no es la impresión que da al principio, pero igual ese es tu objetivo principal, y lo haces creando una buena atmósfera y de una manera muy bonita.

  5. Nelaache dijo:

    A mí me parece una historia perfecta y muy descriptiva. Me ha resultado muy amena, con un ritmo muy ágil y una detallada descripción del fenómeno que la dota de mucho encanto y magia. Enhorabuena

  6. amaiapdm dijo:

    Gracias por escribir, me ha gustado tu historia y has conseguido que vuelva a sumergirme en el diccionario buscando la palabra “aplaceráda” (que me da error con acento y sin acento aunque el diccionario me dice que va acentuada en la “ra”). Un saludo. Amaya

  7. Mar dijo:

    Hola ceid 2000. Ahora SÍ sé quien eres, hiciste comentario en mi relato y no sabía que eras tú. Me ha encantado tu relato y, sobre todo, que esa piedra roja contagie felicidad. Un saludo.

  8. Tritio dijo:

    Me ha gustado mucho, no te comentaré el tema de puntuación y demás porque ya te lo han dicho, lo que sí me llama la atención aparte de eso es que parece que hay un claro cambio de registro, o de expresividad, entre los tres primeros párrafos y el resto de la historia. No sé por qué es, pero me ha parecido mucho más comunicativo, expresivo y emocional el comienzo. Da muchos puntos a favor que esté al principio, porque afronta uno la lectura de otra manera, pero da lástima que no todo el relato esté escrito así.

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