El pastel. (Patricia Ortega)

– Tres medidas de harina, dos de blanca azúcar y una, solo una de aceite- Tatareaba la muchacha mientras que al compás de una música inaudible, iba batiendo y entre lazando la harina con el azúcar, el azúcar con el aceite. Sin querer  iba creando paisajes cambiantes donde unas veces predominaba más el blanco y al siguiente giro de muñeca, era el amarillo el que dominaba.

– Ahora 3 yemas de huevo – Y como si de tres soles se tratasen fueron cayendo una a una sobre la masa de ese dulce mundo.

– Una pizca de levadura – Su mano se alzó e hizo que nevara.

Los rayos de la tarde lamian los cristales de la cocina. Los árboles, cubiertos por el otoño, lucían sus colores más intensos ahora, justo antes de que el sol se sumergiese en el bosque.

– Y… hoy un toque especial- dijo la chica sin dejar de canturrear mientras que tres gotas de arsénico se zambullían sobre la mezcla, desapareciendo tan rápidamente que parecía que nunca hubieran estado allí.

Las ágiles manos abrieron el horno, previamente calentado, y se tragaron el pastel.

La chica se desplomó sobre el sofá, suspiró y cogió la laca de uñas que estaba sobre la mesita. Y mientras esperaba a que su creación se cociese, comenzó a pintarse sus uñas. Eran cortas y a algunas les faltaban las esquinas, cosa que denotaba que a veces los nervios le daban hambre.

Una por una fue cubriéndolas con su color favorito. Cuando acabó, se las contemplo satisfecha y comenzó a menear las manos arriba y abajo, arriba y abajo impaciente por terminar el trabajo.

Ya tendría tiempo de tomarse la vida con más calma cuando fuese tan vieja como la abuelita. No veía, ni caminaba y estaba sorda como una tapia. Por eso todas las tardes tenía que visitarla.

Con lo bien que estaría ella saliendo de aquí para allá como hacían sus amigas. Yendo a fiestas, conociendo a gente interesante y a chicos. A chicos que la sacaran a bailar… pero no. Ella no podía y estaba tan cansada de esperar…

La noche acababa de nacer cuando por fin el pastel estaba horneado. Así que le puso una guinda,  lo metió en una caja y la caja en una cestita. Agarró su caperuza, a juego con sus uñas, y se fue contoneándose a ritmo de salsa por el bosque.

Conoce más de la autora en www.soficoandmum.com
Anuncios
Galería | Esta entrada fue publicada en Tema del mes y etiquetada , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

12 respuestas a El pastel. (Patricia Ortega)

  1. Ángela dijo:

    Esta caperucita roja da más miedo que el propio lobo feroz. Una versión moderna y simpática del cuento. Espero que la abuela sea lista y le regale el bizcocho a las yayas yayos que le caigan mal jaja Gracias por hacerme asar un rato muy agradable. No soy muy entendida pero creo que la forma es correcta.

  2. ana amigo pardo dijo:

    Me encantó esta versión tan fresca de Caperucita.

  3. J.P.Galera dijo:

    A la autora… del relato:

    A la autora…
    Me gusta la manera con la cual ha presentado los valores intrínsecos trasladados incuestionablemente de la ficción a nuestro mundo real, en el cual habitan ángeles y demonios.

    del relato:
    Ritmo, fabuloso ritmo vibrante al ritmo de una perfecta melodía de inocencia enmascarada por su dulzura, desenmascarada por su acto cruel y egoísta.

    Impresionante final que vuelve a presentar los dos principios argumentales anteriores y característicos de su gran relato, pero de manera inversa (aunque prácticamente fusionados bajo su misma esencia); primero desenmascara un modelo, un relato, conocido desde nuestra niñez… pero finalmente enmascara a aquel relato conocido, con su desenlace final inesperado como producto de todo lo anterior, haciendo sentir finalmente al lector su extrema originalidad. Un aplauso.

  4. Jaime Blanco dijo:

    La vida de un personaje de cuento ( la real), es como esos programas de :
    Detrás de las cámaras.

    Me ha parecido una idea genial. Enhorabuena.

  5. MayteSanSem dijo:

    Terrible, esta caperucita. Me encanta 🙂

  6. Nelaache dijo:

    Muy buena versión de Caperucita Roja. Francamente original. Me ha gustado mucho.

  7. manolivf dijo:

    Al fin se desvela la clave de este cuento! El lobo nunca me acababa de convencer…Bien mantenida la sorpresa hasta el final. Me ha gustado mucho.

  8. amaiapdm dijo:

    Gracias por escribir, me ha encantado tu historia. Un saludo. Amaya

  9. Mar dijo:

    Muy bueno.

  10. leticiajp dijo:

    Me gusta el relato, porque es ágil y tiene un final muy bueno. Yo le daría un repasito para que quedara perfecto, porque se te ha escapado alguna falta de ortografía y algún signo de puntuación. Supongo que todos creíamos que el arsénico iba a ser para el lobo, el giro de guión está genial 🙂

  11. Tritio dijo:

    Yo oía una musiquilla de fondo mientras cocinaba, sería el ritmo de tu relato, pero una música muy de los 40 sonaba mientras lo leía =)

    Un manejo genial, sin mencionar el color, aún puede ser caperucita verde

  12. Mar dijo:

    Enhorabuena, Patricia. Es un honor poder compartir con tu caperucita el premio.

Tu opinión es importante

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s