Una cena inolvidable. (Alizeé)

Los peores son los que te miran con ojos de besugo y pregonan a los cuatro vientos lo mucho que te quieren, te han querido y te van a querer. Todo lo hacen por ti, porque sufren tanto… Son buenos tíos, esa es la excusa que nos damos porque no hay más.  De esos mejor no te fies nunca. 

Cuando reencontré a Javier, después de treinta años, seguía con la misma mirada de susto que a los veinte, con el mismo discurso de enamorado patético y con las mismas puñetas. Lo único que le faltaba era el bigotito fino y negro, y el color oscuro del pelo que, con los trece años que llevaba de separado y solo, se habia dejado de teñir. Y los dientes, nuevos, que eran una de sus obsesiones.

Me llevó a una pizzería, sírvase usted mismo y no sé que más. Antes de entrar regateó una rosa a un hombre bajito, con barriga de luna llena y turbante blanco que se quejó porque decía que ya las dejaba a buen precio. Por supuesto, se encargó él de todo y al poco rato trajo unas pizzas y unos vasos grandes de plástico transparente y llenos hasta el borde de un líquido rojo, tapados y con una caña a conjunto con el color.

-¿Qué es esto? 

-Granizado -me dijo como si fuera lo más normal del mundo.

-¿Con la pizza?

-Te gustará

-¿Tu crees?

-Sí. A mí me gusta

Quedó claro que lo importante eran sus gustos.

Lo importante eran sus gustos y sus hijos, al nacer, y su ex mujer que no sé que cosa le había pasado en el ovario y que por no dejarla no había podido ir a la guerrilla de Nicaragua, y sus hijos que crecían y su ex, porque nos llevamos tan bien, por los “nanos” decía con un catalán marcado, y sus viajes, a Grecia, primero, segundo, tercero… solo, con los “nanos”…

Yo seguía con la pizza delante y el líquido rojo que me amenazaba desde la caña en ele con desparramarse sobre la mozzarela. Y la rosa, también roja, que parecía triste allí tumbada sobre aquella mesa naranja y del calor se le empezaban a marchitar las puntas.

Carraspeó, porque eso lo hacía cada vez que iba a hablar. Te he traido un regalo, me dijo y al callar se pasó los dedos por los dientes como si con tanto hablar se le pudiese escapar alguno. Qué bien ¿No lo abres? Pues claro ¿Te gusta? ¿Un libro de Grecia?

Cuando me atreví a provar el granizado parecía ya agua de caramelo de fresa. Al apartarme el vaso de la boca cayó una gota sobre mi camiseta turquesa. Se me quedó una macha oscura. La pizza casi no la prové  pero Javier se encargó de que, como estaba tan buena, me la pusieran en una caja para llevar.

A las once me dejó en la puerta de casa, temprano que por la mañana había  quedado con los “nanos”, pero no te preocupes que seguimos en contacto por facebook, por móbil, porque ha sido una noche inolvidable, tanto tiempo como hacía, como que me siento otro, y otra vez se tocó los dientes y le vi largarse un poco menos encorvado que cuando había llegado.

Un vagabundo pasaba tirando de un carro repleto, me acerqué y le alargué la caja con la pizza. El hombre me miró unos segundos. Me miró después de mirar la caja con desprecio. Ese es el último recuerdo de la noche inolvidable, con la mancha en la camiseta que nunca conseguí sacar, un libro que no me apetecía leer, la rosa que ya tenía los pétalos caídos hacia un lado  y el firme propósito de que mi próxima cita no sería con ningún buen tío. A la pizza sencillamente la tiré.

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9 respuestas a Una cena inolvidable. (Alizeé)

  1. Ángela dijo:

    Creo que en el título del relato lo dices todo jaja Sí, creo que tu prota no olvidará esa cena en la vida, y ésta experiencia le servirá para elegir mejor al compañero de mesa para la siguiente. Seguramente será más malote pero mucho mas seductor. Eso, que me ha encantado, felicidades.

  2. MayteSanSem dijo:

    Ja ja ja, ciertamente, inolvidable. Me encanta como consigues que me imagine a mi misma sentada a la mesa con ese buen tío, me daban ganas de levantarme y marcharme. Y el detalle de la pizza rechazada por el mendigo, estupendo.

    (Ojo se te han cambiado de sitio la b de probar con la v de móvil. Átalas corto, esas dos son unas locas y les encanta intercambiarse 🙂 )

    Enhorabuena y suerte.

  3. leticiajp dijo:

    Yo también te iba a decir lo de alguna letra que se había escapado y también falta por ahí algún signo de puntuación. Aparte de eso, un relato muy fácil y agradable de leer y muy divertido, con buen ritmo y bien finalizado. Yo no he parado de preguntarme: ¿Pero por qué ha quedado con ese tipo? Y eso que, cómo dices al principio, parece ser un buen tío ;).

  4. Nelaache dijo:

    Divertido e ingenioso. Se lee rápido. Ten cuidado con algunas faltas. Por lo demás, sólo te puedo felicitar por tu originalidad. Suerte!

  5. amaiapdm dijo:

    Gracias por escribir, me ha gustado tu relato aunque, aparte de lo que ya te han apuntado los compañeros, en la última frase creo que se te ha escapado una “h” y una coma. Un saludo. Amaya

  6. santo alcibíades dijo:

    MUy bueno

  7. Mar dijo:

    Un relato ágil y divertido. Yo también sospecharía si alguien quisiera ligar y me invitara a un a pizzería del estilo “sirvase vd.mismo” eligiendo por mi ese horrible refresco, y para colmo regateando al vendedor de rosas.

  8. Tritio dijo:

    A mí me da pena y todo el hombre, será que me recuerda a mí =P

    Como ya te han dicho, cuida esas faltas, porque desmerecen mucho en un relato tan animoso.

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