Colorado (Alicia Bermejo)

Necesitaba experimentar, buscaba inspiración, descubrir, emocionarme, salir de una etapa obscura y gris que estaba atravesando, mi trabajo se estaba viendo afectado por una incipiente desgana y una apatía que  ya era cotidiana.

Mi último proyecto llevaba ya un tiempo paralizado, esperando reencontrar la motivación que me impulsara a recobrar mi natural inquietud y el entusiasmo del que siempre había hecho gala en todas mis obras y por el que en múltiples ocasiones fui reconocido y galardonado otras tantas veces. Algo estaba fallando, algo que  me impedía continuar una labor ya demasiados  meses inconclusa.  Como si no encontrara la forma de poner el punto final a mi obra.

Tratando de encontrar una salida a esta anómala situación, se me ocurrió la tópica idea de emprender un viaje, mejor dicho en esta ocasión opte por un circuito, a unos lugares concretos donde yo intuía que sería posible que se me revelara la incógnita que me tenía mentalmente paralizado.

La Rioja me pareció un buen punto de comienzo para -a través de sus vinos- descubrir la infinidad de tonos rojos y así captar en mi memoria el matiz que no conseguía vislumbrar.

Una ruta, una población tras otra, bodega tras bodega, una cata en cada una de ellas, otra degustación más tarde, me hicieron evaluar  minuciosamente  los sabores y aromas del rojo y confirmaron la infinidad de tonalidades que puede presentar:

Rojo claro, rojo oscuro, rojizo, rojo violeta, rojo cereza, rojo grosella, rojo sangre, rojo burdeos, rojo ladrillo, rojo anaranjado, rojo amarillento, rojo marrón, carmín, rubí, escarlata, granate, bermellón, púrpura, violáceo rojo negro, teja, picota, picota madura,

-“La mujer de rojo”, no, no era eso, “El sari rojo”, no, tampoco, era “Barón Rojo”, quizá “La cinta roja”, ¿O “El coche rojo”?, no, no, tal vez ¿“Caperucita Roja”? ¡Ah, ya sé, “Octubre rojo”, o

-Pues ya lo ve usted doctor, así está desde que volvió del  viaje por las Rutas del Vino de España, repitiendo hasta la extenuación cualquier tema concerniente con el color rojo. ¡Pobrecillo!  Se marchó  obsesionado con encontrar un tono de ese maldito color que había sido incapaz de conseguir para plasmar en el lienzo en que estaba trabajando… ¡si usted viera! Una puesta de sol preciosa…

-Ya imagino… ¿Pero cuánto  tiempo estuvo de  viaje?

– Fueron casi tres meses… si le digo la verdad, cuando llegó no parecía el mismo, se bajó del autobús de la agencia de viajes -que le despidió en la puerta de casa- ¡colorado como un tomate!

– ¡Lógico! Volvió saturado de tanto vino, quiero decir de tanto rojo, habrá que esperar que su organismo vaya  asimilando… poco a poco. Le llevará un tiempo.

-Pero su mente está muy confusa ¿no le parece a usted, doctor?

-¡Y tanto! Tendrá que tener mucha paciencia con él, pero con el tiempo volverá a verlo todo negro –la consoló, y murmuró- como todos nosotros.

Anuncios
Galería | Esta entrada fue publicada en Tema del mes y etiquetada , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

18 respuestas a Colorado (Alicia Bermejo)

  1. aprendiz de poeta dijo:

    Sí,claro,su ensoñación roja seguro producto del éxtasis de baco.Interesante y original.

  2. Jaime Blanco dijo:

    Aparte del relato, ya con el final, vale la pena leer el relato. Mucha suerte.

  3. Ángela dijo:

    ¡que bueno! yo sólo conocía hasta ahora el rojo ensangrentado, el rojo iracundo, el rojo vertiginoso, por eso me ha gustado encontrar esos rojos picota, rojos ladrillo… , en fin me ha gustado esta historia, espero que el artista se reponga de la ingesta masiva de caldos riojanos, y, una vez cuerdo, sobrio y templado, reanude su labor y pueda volver a pintar esos atardeceres malvas y ocres. Un placer leerte.

  4. santo alcibíades dijo:

    Cuantos rojos! no sabía que existían tantos. Muy bueno, sorprendente y original.

  5. Reme dijo:

    Buen relato. Con su intriga y su morbo, como tiene que ser. Hizo bien el ” Prota”. Aturdirse de vez en cuando, es sacar al niño a pasear. Eso es salud.

  6. amaiapdm dijo:

    Gracias por escribir, me ha encantado tu relato aunque al protagonista no le ha bastado la excesiva ingesta de caldos rojos para encontrar el color que le faltaba, quizás con un poco de agua y un paracetamol mejore la cosa. Un saludo. Amaya

  7. Mar dijo:

    Un viaje por la Rioja y sus bodegas es una buena manera de ir a buscar las musas. Muy bueno, Alicia.

  8. Joan Manuel García Paz dijo:

    Bello y rojísimo relato.Saludos.

  9. leticiajp dijo:

    Es un relato original, simpático y muy adecuado al tema del mes. Desde luego, que tres meses probando vinos de aquí para allá, no pueden dejar a nadie indiferente ;). En esta frase: “¡Ah, ya sé, “Octubre rojo”, o”, ¿después del ese “o” no va nada?

    • ¡Qué sabe el hombre lo que va! ¿no ves que está como una cuba?
      Ahora que lo veo, también podrían ir puntos suspensivos, pero como me “regañas” cuando pongo muchos…me tienes reprimida. (no me salen los emoticones)

      • leticiajp dijo:

        Jooo, no “regaño”, si yo también he sido siempre de poner puntos suspensivos, pero me lo comentaron y me fijé, y es verdad que cuando hay muchos pierden un poco la fuerza y/o el sentido. ¡Pero no te reprimas! ;). Al no ver nada, no sabía si faltaba una palabra o se había colado esa “o” suelta.

  10. Tritio dijo:

    Ay, qué pragmático el doctor. Muy curiosa esta “demencia roja”

Tu opinión es importante

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s