La guerra que no fue (Santo Alcibiades)

La muerte de aquel intrigante y perturbador líder alemán había sido un misterio para la humanidad desde hacía casi setenta años. Lo mismo que aquella paz tan extendida surgida sorpresivamente cuando Europa se hallaba convulsionada y en estado de beligerancia emocional..

El editor de The Sun, Edmond O’Brian, sopesó la clave que encerraba el manuscrito del diario íntimo recientemente encontrado de la periodista británica, Abigail “Abie” Ryder, desaparecida misteriosamente en Berlín en 1939. Comprendió que tenía en sus manos un documento importante y que tal vez permitiría un avance histórico en el misterio de la repentina muerte del Canciller alemán.

Repasó las últimas páginas del diario pensando que todo encajaba perfectamente:

“… hoy, 21 de Abril de 1939, voy a festejar el cumpleaños número cincuenta y uno de este hombre fascinante que me dobla en edad. Se que me ha consumido por dentro y hoy soy, tal vez, sólo alguno de sus órganos vitales. Fue su error, le pertenezco irremediablemente de cuerpo y alma, pero también conozco la perversidad de sus íntimos secretos al habitar su cuerpo sin alma. Beberemos champagne -él sólo simulará probarlo como es habitual- lo escucharé y me regocijaré con sus palabras hipnóticas, extrañaré el aroma del tabaco que él prohibe, haremos el amor y luego, cuando se sumerja en el sueño de pesadillas que lo torturan salvajemente en sus pocas horas de reposo, lo mataré con su única amiga, la Walter PPK 38.

Lo decidí ayer cuando la profunda mirada de sus ojos azules vagaban por esos territorios atroces que sólo él -y yo- conocía. De pronto él y yo supimos que acababa de decidir atacar violentamente a Polonia y comenzar su apocalíptica conquista de Europa… y luego el resto del mundo… Pobre Abie, mi cuerpo matará a su propia alma que ahora habita el cuerpo de este terrible dios colérico llamado Adolfo Hitler…”

Mientras buscaba el título llamativo para la publicación del diario de Abigail, Edmond pensaba:

-Tal vez la humanidad debería recordar tu sacrificio Abie… ¿mataste tú a aquel hombre? ¿pero valió la pena que te sacrificaras? Después de todo aquella anunciada y temida segunda guerra mundial nunca sucedió y la paz que devino de Versalles en 1919, ratificada en la conferencia internacional de Munich en 1938, fue permanente y estable tal como lo habían imaginado aquellos admirables estadistas.

-Seguramente la muerte o el asesinato de Hitler no podía significar nada en la historia humana, ningún hombre puede ser tan poderoso como para embarcar, sólo por su voluntad individual, a millones en una catástrofe tan inimaginable.

Anuncios
Galería | Esta entrada fue publicada en Tema libre y etiquetada , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a La guerra que no fue (Santo Alcibiades)

  1. leticiajp dijo:

    Muy interesante, un relato que responde a la pregunta: ¿Qué hubiera pasado si…? Esa que nos hacemos todos a diario en múltiples ocasiones. Quizás yo le añadiría alguna frase o párrafo final más, pero la verdad es que me ha sorprendido y gustado.

Tu opinión es importante

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s