Contraportada de una vida (Jaime Blanco)

Sentado camino del trabajo soñaba con publicar su última novela. Las siete casi en punto de la mañana, faltaban cuatro paradas y algo más de 10 minutos para empezar la reunión. La última fue un desastre, había más cambios que páginas y todos destrozaban la verdad de su novela.

Al fondo del vagón un niño de unos 6 años jugaba con su abuelo, si como suena, porque el abuelo no estaba para mucho más que para ser usado como un juguete, pero se fijó en sus miradas. La del abuelo resultaba cansada pero llena de alegría, bondad y ganas de ayudar a su nieto a cada paso que daba. La del nieto era la de picardía, ilusión pero sobretodo una mirada de devoción por aquel hombre huesudo, encorvado y casi sin aliento que lo buscaba en los ojos. El niño jugaba dando vueltas en el pasamanos del metro, cada vez que su abuelo se despistaba 5 segundos, escuchando cual era la siguiente estación o mirando el cartel que iluminaba un led por cada parada, llamaba su atención.

De repente la luz se apaga y el convoy se va parando, mientras se escuchan murmullos, algún chillido. Nuestro escritor piensa en el niño, lo asustado que estará en aquellos momentos. Queda poco para la parada pero ya ha parado totalmente y no llegará. Sacó su móvil, como ya otros muchos pasajeros y se acercó a la zona del vagón donde se encontraban el abuelo y el niño. Poco a poco, ya que no veía a más de dos pasos.

Cuando ya estaba logrando llegar a su objetivo, retorna la luz, las pupilas asimilan la luz y ve al niño, solo. Se acerca rápidamente:

-¿chico te has perdido? No te asustes que no te va a pasar nada ahora te llevaré con tu abuelo. -El niño levanta la cabeza y mira a ese extraño, tiene las mejillas llenas de lágrimas, se las seca con el puño de la chaqueta y dice:

-No, si yo no estoy asustado, es él.- Señala a los pies de dos chicos que hay junto a los asientos, al lado de una de las puertas y ve a aquel anciano encorvado con la cabeza entre las piernas y temblando.

– Mi abuelo está enfermo, cuido de él.-Se acercó a aquel hombre con cuidado no quería asustarlo.

-Señor no se preocupe, le ayudaremos, ¿que necesita?- Ve como aquel anciano levanta el cuello, con los ojos morados y la cara asustada.

-Necesito volver a aprender a leer, para tener ganas de escribir.

Y suena en el vagón… Próxima estació Les Rambles.

Los parpados se abren y despierta de un sudoroso sueño, recuerda a su abuelo y el día que lo perdió, aún estaba vivo, pero aquel que le enseño siendo un niño a leer y a escribir ahora no era capaz ni de sostener una mirada.

Salió del vagón triste pero con aires nuevos, subió al piso de aquel moderno edificio y entro en la reunión:

-Buenos días, hoy no haré ni un cambio más a la novela-

Aplausos, la firma del libro ha terminado y la historia de aquel periplo anima al resto de escritores que han ido a verlo a dar un paso más y seguir haciendo aquello que les gusta. En la contraportada de la novela, el vagón, el niño y su abuelo.

Conoce más del autor en http://porquenounblog.hostinazo.com
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2 respuestas a Contraportada de una vida (Jaime Blanco)

  1. Mar dijo:

    Muy bonito, me ha emocionado. Saludos

  2. Jaime Blanco dijo:

    Algo extraño, algo que tenía dentro. Muchas Gracias

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