¡Y ríase la gente! (Jaime Blanco)

Si supierais la primera idea al escribir sobre ¡ Y Ríase la gente! no entenderíais como ha salido esto. Todo empezó con una broma con un compañero de trabajo y de una manera sencilla de pensar que tuvo. Yo me río por adelantado de la gente, porque se que ellos también se reirán de mi alguna vez. O algo parecido, de eso ha salido esta historia loca y rocambolesca que aquí reflejo. Tomarlo como una simple diversión.

 

Un momento antes de que lo asesinaran, había sonreído.

Adolfo era un tipo corriente, divertido y nunca intentó llamar la atención. Iba feliz caminando por las calles de aquella calurosa ciudad con su pareja de la mano. Miraban escaparates tranquilamente y al ver pasar a algún “garrulo” cantoso  o alguna “ Yesi” corta-faldera  siempre sonreía. Los miraba disimuladamente y aquella sonrisa se escapaba, como un ladrón escurridizo.

Tenía su razón:

 

-Por si alguno ya se ha reído de mí, yo también lo hago- Era una razón, que este narrador encuentra incontestable.

Cuando no era la “Yesi” era algún chico amanerado de más, algún loco que andaba vociferando por las calles o simplemente de algún defectillo de cada persona.

No hacía daño a nadie, nadie se enteraba y todos seguían felices, pero tuvo el destino una jugada macabra esperándole.

En Nápoles dos mafiosos observaban dos fotografías, las comentaban hasta que se abrió la puerta del despacho en el que estaban. Los dos a la vez se levantaron de sus sillas:

-Buenas tardes, Don Benitto- Mirada hacia el suelo y pequeña reverencia.

-Buenas tardes muchachos, necesito un trabajito. Algo rápido en España, ya sabéis será sencillo.- Saco un maletín y lo puso en la mesa- tarifa normal, no hace falta que sufra.

Cerraron el maletín, saludaron con la cabeza y salieron del despacho.

Esa misma noche un avión de la compañía privada de Don Benitto les llevaba al aeropuerto de Alicante, llegarían en tres horas y estaban planeando como hacerlo.

-Lo más fácil será atropellarlo, cogemos su Audi A6 y lo estampamos contra una columna del garaje- Roberto sacó la foto de la casa en donde vivía nuestro sonriente amigo – o sino mejor, un navajazo a la altura del pulmón, no dará tiempo a que llegue la ambulancia.

-Sabes que no me gusta mancharme los guantes de cuero, que después no podemos jugar con ellos en privado- morritos de Federicco a Roberto, si Rodolfo los hubiera visto hubiera sonreído- con lo que me gusta tenerlos puestos mientras…

-Calla, pueden escucharnos.- Roberto susurra con gesto tierno- y no es plan.

Tras varias disyuntivas acordaron que sería aproximadamente a las 16 horas de la tarde de ese mismo día (hora de la siesta, eran unos profesionales) y claramente con un  atropello, solo se mancharía el coche del asesinado. Lo estarían esperando dentro y cuando se acercara al coche para salir hacía su trabajo, sabían que entraba a las 17:15 de ese viernes. Lo machacarían contra alguna columna. Todo estaba preparado y mientras la víctima seguía de sonrisa en sonrisa.

Eran las 16:12 cuando entró al garaje de la comunidad, se había cruzado con su vecino José, un hombre orondo y bigotudo que cada vez que lo veía  le esbozaba la actualidad de la prensa en 30 segundos. Lo dejo en la planta 0, iba a recoger a su nieto a la guardería. Cuando cerró la puerta y bajaba hacía el garaje volvió a salir esa risa, que manera de hablar la de aquel hombre.

Salió del ascensor y volteo la cabina, su coche estaba justo detrás, escucho un motor encendido y no le dio tiempo a mucho más, solo a ver a su coche cual “coche fantástico” conduciéndose solo hacía él. Y momentos después la negrura de su sangre brotando  y ahogándole.

No hubo más, el destino le había asesinado y no sabía por qué.

Al día siguiente en la prensa, nadie daba crédito al asesinato de aquel joven y amable ciudadano. Se especulaba con la posibilidad de un ajuste de cuentas por alguna deuda, pero no tenía deudas ni con el banco. Se especuló con algún tipo de crimen pasional, pero la policía no pudo encontrar nada.

Unos años después Don Benitto había fallecido y dejó en sus memorias una anécdota que lo explicaba todo.

“Cuando decidí matar a aquel joven solo tenía un cosa en la mente. Y era vengar al amor de mi vida, mi hija.”

Resultó que se encontraban en el bar “La alcaparra” en pleno centro de Murcia cuando su hija entró por la puerta llorando, el amor de su vida Guissepe la había dejado y su hija le decía y le repetía mientras comía, que su vida no tenía sentido, que no podría continuar sin él. Se fue al lavabo a lavarse la cara y al salir, la pobre Francesca traía asomando por debajo de su escolar falda, un pedazo de papel higiénico. Rodolfo al verla esbozó una pequeña sonrisa, casi imperceptible, pero que llegó a los ojos de la joven. La cual sin saber por qué razón se reía, pensó que era de ella . Y echó a correr, sollozando salió del bar con tan mala suerte que se tropezó con el hierro donde se echaba el candado de  la persiana, yendo a parar al asfalto y siendo atropellada mortalmente por un autobús de ruta circular que llegaba tarde como siempre, a su destino.

Conoce más sobre el autor en http://porquenounblog.hostinazo.com
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6 respuestas a ¡Y ríase la gente! (Jaime Blanco)

  1. Ángela dijo:

    ¿quieres decir que al “risitas” se lo cargaron unos mafiosos porque un buen día el hombre, tomando una ración de caracoles y unos callos con cerveza, vio pasar a una joven llorosa con un pedazo de papel del culo asomando por la falda y sonrió el hombre entre dientes, y por eso lo mataron los mafiosos? Pues parece un cúmulo de infortunios que a mi me ha hecho rreir de buena gana. Me ha encantado, que lo sepas y te lo digo muy seria (que no que no que me estoy riendo a escondidillas jaja). Estupendo trabajo y en cuanto a la redacción , faltas y esas vainas pues como nada me ha hecho daño a la vista supongo que estará bien digo yo. Un placer leerte.

    • Jaime Blanco dijo:

      Ja ja ja muchísimas gracias Ángela. El día que lo escribí, en el trabajo en 20 minuticos sueltos. Me paso eso mismo, no paré de reírme en un par de horas y mi compañero de trabajo otro tanto. Es una p.. locura de texto. Pero creo que si lo que quería es entretener, entretiene. Un abrazo y gracias de verdad por tu comentario.

  2. Alex de la Rosa dijo:

    Divertido, entretenido y muy muy original. Me ha hecho sonreir. Un saludo!

  3. manolivf dijo:

    Como para reirse Jaime! tal como se está poniendo la cosa…pues sí, hay que relativizar algo, tiene su punto el relato. 😉 Un saludo.

  4. Jaime Blanco dijo:

    Al buen tiempo, buena cara y un par de piedras escondidas, jeje. No podemos hacer otra cosa que reír. Un saludo y gracias.

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