Exequiel (Santo Alcibíades)

Estoy en mi oficina. Veo la calle a través de las cortinas beige de la ventana. Veo pasar a la gente y ellos no me ven a mí. Los analizo fugazmente. Se que parecen rostros distintos, eso se cree, pero yo secretamente se que son todos iguales. Son cuerpos que se autotransportan. Son conciencias ocultas sujetas a obligaciones ancestrales desconocidas. No se miran unos a otros, salvo que se reconozcan. ¿Que se conozcan? Eso se cree, yo se que nadie conoce a nadie, cada conciencia es un secreto indescifrable aún para ella misma, yo se que nadie existe como supone. Veo pasar esos cuerpos máquinas que portan y protegen el cerebro donde viven y veo cada una de las partículas que los componen, veo sus milenarios protones unidos unos a otros por leyes intangibles y veo las partículas, eternas e inmutables, que componen esos protones y son cosas inanimadas. Veo pasar a jóvenes y se que no son jóvenes, sus partículas tienen miles de millones de años, esos rostros están ahí, deambulando, por una casualidad absoluta, un mero azar, una combinación molecular como cualquier otra de las millones que ocurren todo el tiempo.

Miro la reproducción de Los Girasoles que se opaca en la pared amarilla. Mi esposa me preguntó porque la hice pintar amarilla y ví que sus ojos se agrandaron cuando le conté que Van Gogh la pintó, se rió nerviosamente porque ella no sabe o no quiere saber que no es mi esposa, que yo no soy Exequiel Almeida. Se que Exequiel no le gusta esa pared pero él se ha ido hace mucho y me dejó a mí todas sus cosas -a mí y a Los Otros- y yo no se bien que hacer con todo. Mi secretaria -la secretaria de Ezequiel- hace muy bien su trabajo y yo estoy aprendiendo ahora pero debo reconocer que no me gusta. Nada me gusta. Quisiera librarme de todo esto. Ezequiel me escribe largas cartas, supongo que telepáticas porque nunca las veo a pesar que las recibo y almaceno en mi memoria, en las que me recrimina muchas cosas, sobre todo por mi comportamiento en casa, dice que no soy sociable con mi mujer y los chicos. Claro que él se olvida que son su mujer y sus chicos; además no puedo comunicarme con él para explicarle. tengo muchos problemas con Los Otros. Ellos, como Exequiel, permanecen ocultos y exigen que haga todo.Me ordenan cosas imposibles, hasta me insinuaron algo terrible… ¿porque no lo hacen Ellos? Yo decididamente no puedo hacer tales cosas.

Gabriela, mi secretaria, me pregunta si se puede ir. Claro es la hora de cerrar la oficina. La autorizo con un gesto ambiguo -supongo que así lo haría Exequiel- Es muy linda mi secretaria, tiene la edad -terrestre- de la juventud, tiene el cabello castaño y los ojos muy verdes y tiene una sonrisa que deslumbra. Ella es muy fina y tiene los movimientos gráciles de la armonía. Es muy inteligente Gabriela y pienso que Exequiel debe estar enamorado de ella porque la menciona mucho. Hace unos días me vino a saludar el novio y, extrañamente, Los Otros se mostraron inquietos, casi me obligan a tratarlo con descortesía. Decididamente no son buena gente. Logré imponerme porque le debo ese respeto a Exequiel. Él era -es- muy gentil. Amaba a la gente. No se porque se fue ni donde, si siquiera cuando pero Exequiel es mejor, mucho mejor que Ellos y que yo. Debería regresar y liberarme de esta pesadilla que me produce mucho dolor y mucho esfuerzo. Siento que me agoto.

Tengo que ir al Banco, odio el Banco. Tengo que hablar con Ramírez porque mi cuenta va a quedar en descubierto y estoy enfermo porque le tengo que mentir -me duele tanto mentir- Es un buen hombre Ramírez pero no sabe lo que sucede. En realidad sólo lo sabemos nosotros. Ni mi esposa, ni mi secretaria, ni Exequiel saben que nos van a embargar todo, Hasta  mi casa -la de Exequiel- mi hermosa casa de dos plantas estilo inglés. Gabriela cree que tenemos mucho dinero líquido en mi caja fuerte pero, claro, no sabe lo que han hecho Ellos. Yo no lo veo pero siento a mi alrededor los vívidos fulgores de la fiesta libertina en la que viven. Los presiento -creo que me susurran hasta el cansancio- inmersos en la lascivia y la desmesura de sus vicios terrenos. Debo cerrar los ojos cuando toman el dinero porque no puedo afrontar sus demandas. Son voces terribles que destellan, desgarran, mortifican hasta lo indescible. No me dejan cumplir con Exequiel, Ellos son fuertes e indestructibles. Viven en una gran bacanal y me van absorbiendo con un poder infinito.No tienen compasión ni para Exequiel ni para mi familia ni para mí.

En mi casa descubro sin asombro que finalmente lo hicieron. Mi mujer y los chicos yacen en el living muertos a balazos. No los miro, creo que no me gustará ver esos cuerpos inertes bañados en su sangre interior. Además odio la destrucción forzada de la armonía protónica. El azar y sólo el azar debe manejar esas cosas. En el patio están ahorcando a Exequiel. Primero no lo reconozco, hace tanto que se había ido, pero no hay dudas, es él. Ahora me surgen las lágrimas, siento intenso pesar. Habíamos  crecido juntos y yo tengo grabado ese niño de rostro pensativo que fue el principio de Exequiel. Luego él tenía muchas aspiraciones y quería el mundo y el mundo -terrestre- lo quería a él y crecía y se desarrollaba junto a mí y su mirada era expectante y comunicativa. Lloro abiertamente; siento que Ellos me arrastran consigo, ahora me hunden en la oscuridad de su noche y percibo como sus aleteos apabullan mi rostro, me ciegan y destruyen mis sentidos. Percibo que han decidido llevarme a su sórdido mundo de sombras sin fulgores. Pienso por última vez y murmuro ¡Exequiel!…

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4 respuestas a Exequiel (Santo Alcibíades)

  1. manolivf dijo:

    Enigmática historia, Santo. Una se queda pensando ¿Y ahora? ¿para cuándo el segundo capítulo? se acaba demasiado pronto para hacerse una idea (¿unos extraterrestres usurpadores del cerebro o la mente humana?). Vamos, sigue hablándonos de Exequiel, que me he quedado con el gusanillo…

  2. Jaime Blanco dijo:

    Santo, me parece una gran historia y Manoli tiene razón, espero que continúe. Un saludo

  3. Santo Alcibíades dijo:

    Manolivf: no es tan complejo,se trata de mi interpretación literaria (si cabe la pomposa palabra) de la ezquizofrenia aguda. Saludos.

    • manolivf dijo:

      Realmente los pensamientos y el discurso del personaje resultaban enigmáticos, Santo. Con tu aclaración se entiende mejor, creo que lo que falta es un nexo con la realidad que nos lleve a situar al protagonista en el contexto mental que recreas. 🙂

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