El naufragio (Santo Alcibíades)

Malcolm estaba horrorizado. Sólo, desde el pequeño bote, veía hundirse irremisiblemente a su hermoso yate Catherine. ¿Que había pasado con los cinco tripulantes? ¿Donde estaba la lancha salvavidas? ¿Cómo había aparecido en el botecito, todavía con la frente sangrante, luego que lo golpeó el mástil? ¿Fue el mástil? Rasgó su camisa de seda china y se vendó la pequeña herida. Luego comenzó a remar calmosamente hacia las palmeras que se veían en el horizonte acompañado por una ruidosa bandada de gaviotas. Cansado y sediento arribó a la isla desconocida y arrastró el bote fuera de la playa. 

Caminó por días entre la áspera maleza, bebió de manantiales transparentes y comió frutos desconocidos mientras miraba desconsolado los dulces cocos a treinta metros de altura..Un día atrapó un bagre en un arroyo y se desesperó porque no podía cocinarlo. Estuvo horas frotando palitos sin obtener una miserable chispa; recordó a Crusoe y desarmó el Rolex para hacer de su vidrio una lupa y las secas hojas permanecieron impávidas.

Ahora espiaba a unos aborígenes semidesnudos que practicaban, al parecer, unas danzas rituales alrededor de un gran fuego de leños. Se cubrió de hojas verdes y, arrastrándose, intentó robar un leño encendido. Los aborígenes lo vieron y se acercaron a él perplejos; aterrorizado Malcolm balbuceó:

-Yo… mí… querer fuego… tenner hambre de comida caliente…

Los aborígenes se miraron entre sí incrédulos, con una amplia sonrisa el que parecía ser el jefe lo tomó del hombro y lo condujo por una vegetación asombrosamente prolija a la explanada del Hotel Santa Catalina donde decenas de turistas disfrutaban de la gran pileta de aguas azules.

-Blanco estar perdido -dijo el Jefe y todos, turistas y aborígenes estallaron en carcajadas.

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7 respuestas a El naufragio (Santo Alcibíades)

  1. Qué torpe el naufrago, pero graciosa su historia.
    Un saludo,

  2. manolivf dijo:

    Nunca dejas de sorprenderme, Santo. Me gustan esos finales que hacen asomar la risa. Un saludo. 🙂

  3. MayteSanSem dijo:

    Vaya navegante, ja ja ja. Enhorabuena, has construído un juguetito de esos que caben en la mano 🙂

  4. Ana Pascual dijo:

    Vaya con el despistado de Malcolm… muy divertido. Saludos

  5. Mar dijo:

    Divertido relato, Santo. Un saludo.

  6. Milyvall dijo:

    Divertida historia, la siento un tanto cercana. . . tal vez yo era una de los aborígenes. Suerte!!

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