Every little thing gotta be just right (Nacho Sánchez)

El viento en contra nos estiraba la piel a 90 millas en dirección al sol por aquel desierto pajizo. Casi sin tiempo para cruzar miradas sobre el infinito cemento envejecido. Tu largo pelo abanderaba la ilusión por devorar la vida todavía viva, con sangre en los incisivos sabedora de que el pulso algún día acabaría. Pero no ese día. Tu sonrisa de perfil se reía de las veces que la luna salía, chulesca a mostrarse a los humanos, especie a la que optamos dejar de pertenecer la noche que desistió nuestro pulso acelerado antes del primer beso. Vi tu sangre en mi piel y compartimos dos vidas en un circo cíclico. Tus labios nunca estuvieron tan rojos y la noria no dejaba de girar, avanzando hacia el sol. Palomitas y algodón de azúcar manchado de nuestro adn. Mis manos en el volante de tu cintura del asiento trasero en un parking cualquiera de un pueblo cualquiera del Big Sur. Tan largo como tus piernas rocosas donde oleadas de océano se mezclaban con mi saliva. 

Tan tú que dejé de ser yo por momentos hasta que los efectos de la última sacudida empezaron a desaparecer.

Fumamos y bebimos, decidimos cuándo llegaría la mañana tumbados viendo los lunares de la piel del cielo. Te mordí el tuétano. No te quejaste, así que roí tus costillas hasta desnudarte en cualquier servicio de cualquier gasolinera de cualquier pueblo costero de California.

Tenemos que viajar más, dijiste. No sabías que ya viajaba en tu corriente sanguínea, que aquel viaje en coche automático por una línea recta de arena y sal dividida por rayas de farlopa amarilla era la mejor de mis excusas para cavar en una felicidad mutua. 

Yo no contesté. Te besé y casi nos salimos de la estrecha carretera pero nunca me miraste temblorosa, teníamos tanta confianza uno en el otro que jugamos a la ruleta rusa con el revólver que compramos al hippie excombatiente de Vietman que nos quiso vender marihuana violeta. Nunca volverá a ser el mismo. Nunca volveré a ser el mismo, y te lo agradezco. En la salud y en la enfermedad, en la noche ebria y en la mañana de ojeras, cuando más guapa estás. Con tus cicatrices a flor de piel, siempre pero nunca más.

Cualquier motel de cualquier lugar, no existe diferencia en cuanto a sábanas viejas que han recibido esputos de amor y sudor relavadas con suavizante de seven eleven. Neones vestidos de puta europea a la entrada, nadie a la vista. Amor que se disuelve en una jeringuilla de sexo, gota que enraíza en líquido ajeno y se vuelve uno, crece ecuación con resultado de dos, par singular (2=1).

Todavía recuerdo la cuerda de miel rojiza que desplegaba tu labio, dulce mordisco depredador.

Siempre ahora.

Más obras del autor en http://ciencafes.blogspot.com.es/
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8 respuestas a Every little thing gotta be just right (Nacho Sánchez)

  1. Ángela dijo:

    Bueno, te diré que tras un primer vistazo a tu texto, aparte del tema vampírico, me ha venido a la cabeza la novela más conocida de Kerouac: “En el camino”, por la pasión con que está escrito este relato tuyo y por lo trepidante que es. Creo que le daré una segunda vuelta, pero así de entrada me ha gustado.

  2. Alex de la Rosa dijo:

    Al haberlo leído me da la sensación de que me he perdido algo…es más, no acabo de cuadrar muy bien la idea de la historia. Lo volveré a leer con más detenimiento. Saludos!

  3. La verdad no encuentro la relacion entre el titulo y el texto, ni tampoco el porque el titulo está en inglés y el texto en español. Opino que el titulo crea una espectativa que el texto no cumple

    • Perdón que se me cortó la red a la mitad del comentario 😀 : El texto me gusta, tiene un buen ambiente, y una imagenes fuertes pero definitivamente rompe con lo prometido. Un saludo

      • Gracias por tu comentario Sherezada,
        El título es una parte de la canción “California waiting” de Kings of Leon.
        Si el título rompe con lo prometido es que has entendido bien el texto.
        La teoría del caos, la esperanza que se rompe en una armoniosa destrucción que solamente es el comienzo de algo nuevo, anhelar.
        Esa es la idea, aunque siempre intento hacer textos abiertos para que cada uno lo entienda a su manera de vivir, sentir, y por qué no, de destruir.

  4. manolivf dijo:

    Me gusta, Nacho. En mi opinión el texto es como una reflexión-evocación de un recuerdo, más que el clásico relato con argumento, nudo y desenlace. Lo veo como un canto (a la vez que elegía) del amor y la muerte.Me gustan las imágenes( a modo de fotograma) que transmites, quizá porque me gusta la poesía y veo mucha en el texto. Un saludo.

  5. Muchas gracias, quizá sea eso lo que intento, ofrecer imágenes para que cada uno las interprete a su manera.
    A su manera de vivir.

  6. Mar dijo:

    Me parece que tiene un ritmo estupendo, y opino como Nacho, me parece un texto abierto a maneras de vivir.

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