Desorden (Carmen Ballester)

La pérdida de peso de Elena ya era más que evidente. Últimamente se alimentaba muy mal, su mente estaba ocupada siempre, sus pensamientos iban hacía él, siempre hacía él: sus ojos azules, su sonrisa, sus ganas de vivir, de vivir con ella…
Tal vez, en el fondo era eso y sólo eso lo que Elena deseaba, lo que ella anhelaba, pero ahora no, no podía ser. Ese inmenso frío, ese miedo, ahora no estaba preparada, ahora su preocupación debía de estar en su salud. No quería que él supiera su estado actual, no quería que él viera otra vez sus temores, sus preocupaciones, sus debilidades.
Elena se sentó, las manos sujetando su cabeza, sus ojos miraban el suelo, recordaba su día pasado en el despacho, había tenido un problema con unos impuestos, no había tenido fuerza para evitar esa inspección, había sufrido un pequeño desmayo, se recuperó rápidamente pero su jefe se había percatado de todo, en realidad hacía tiempo que la vigilaba estrechamente.

-“Elena, durante el almuerzo quiero verte, quiero hablar contigo, te espero en mi oficina.”

Ella tembló, no almorzaría hoy, no podría, tendría que continuar intentando engañar a su estómago, si no era peor, no quería volver al baño a tirarlo todo otra vez, era descorazonador, desagradable y doloroso, estaba asustada, ya hacía días que no ocurría.
La oficina de su jefe era pequeña, no podía ocultarse mucho, entró silenciosamente, Jeff le conocía hace tiempo, estaba contento con ella.

-“Elena, siéntate”
-”No, no puedo tengo trabajo, permaneceré de pie, me voy pronto”

El rostro de Jeff permaneció firme.

-“Elena, siéntate”
–         …
-“Quiero que te tomes unos días libres, ahora no hay mucho trabajo, ya te reincorporaras la semana que viene, entonces te llamaré, mientras tanto cuídate, come más, …ya me he enterado que has hecho amistad con John, es un buen doctor y un buen hombre, ves de mi parte, sería bueno que te diera un vistazo, no te preocupes por el dinero, yo te pago el resto de la semana, tú tranquila, ves a hablar con John, te necesito fuerte la semana que viene. Cierra la puerta al salir, tengo trabajo”

Elena apenas podía levantarse, temblaba, tenía frío y estaba asustada.

-“No Jeff, yo estoy bien, vengo mañana, hay cosas que hacer. Esta tarde hablaré con el doctor”

Jeff intentaba aparentar una tranquilidad qué no tenía.

-“Muy bien, quiero que veas al doctor, ésta tarde bien, me parece bien,…pero hasta el lunes no te quiero por aquí, ¿he sido claro?”
-“Jeff, por favor, por favor, necesito trabajar, no quiero ir a casa, por favor”
-“Elena, ¿qué tal el almuerzo hoy?
-“Bien, muy bien, la carne era buena”
-“Sí, muy buena, será por que hoy sólo había pescado. Elena, no me lo pongas difícil, a tu casa, y ves a hablar con John,….¡ah! y por tu bien, no le mientas como a mí”.
– “…”
– “Buenos días.” 

Elena se levantó lentamente, sus ojos miraban vidriosos, su blusa sucia y chaqueta bailaban holgadas por su cuerpo.

-“Jeff,…por favor, no me hagas esto”

Jeff, se levantó y abrió la puerta.

-”Elena tranquila, come bien, nos vemos la semana que viene,… o tal vez la otra”
-“Jeff, por favor”
-“Elena, …  recoge tus cosas”

Vacío.

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6 respuestas a Desorden (Carmen Ballester)

  1. Joan manuel García Paz dijo:

    Bueno, nos dejas una interrogante que está predestinada a quedar en certeza, el enamoramiento que duele más que la enfermedad(desorden alimenticio) y el vacío que lacera las ilusiones de la protagonista.Bien narrado,muy buena trama.
    Saludos

  2. orgav dijo:

    Me gustó mucho el relato. Me pierde un poco la expresión “ves a ver al doctor” “ves a hablar con John” creo que queda mejor con un simple “ve a ver al doctor – ve a hablar con John”. Pero una buena historia, me he quedado con ganas de leer más.
    Saludos.

  3. aprendiz de poeta dijo:

    Interesante, ágil y bien contado.Suerte Carmen.Saludos.

  4. Ángela dijo:

    Creo que le iría bastante bien una revisión. Tienes párrafos larguísimos donde no hay un punto para que el lector pueda respirar. Abres frases con comillas que luego no cierras. Está un poco despeinado, te recomiendo que lo pulas un poco.

  5. Ángela dijo:

    La historia está bien, perdona que sólo te haya resaltado los errores.

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