Navidad en la penitenciaría (Rafa Sastre)

Hola. Me llamo Luis pero mis colegas me conocen como El Tabarra. El señor Roberto, que es el Director del talego, me ha pedido que haga una redacción de cómo son las navidades aquí dentro. Dice que, como soy de los más espabilados, que cuente mis experiencias, que luego echarán esta carta por la radio del pueblo para que los vecinos no nos miren tan malamente y comprendan que somos como los demás aunque alguna vez en esta vida hayamos metido la pata y hayamos cogido una senda equivocada, fastidiando a otras personas. Ahora, por nuestra mala cabeza, los fastidiados somos nosotros y nuestras pobres familias.

Como verán, yo no soy de mucho escribir, no sé explicar bien las cosas y tengo muchas faltas de caligrafía aunque repaso en unas clases que nos dan. Me mola más leer. Aquí en el penal tenemos una biblioteca muy cutre, todos los libros son viejunos y usados y a algunos les faltan hojas. Pero si rebuscas en los montones a veces encuentras algo guay. Como por ejemplo el tocho que estoy leyendo ahora y que se llama El Conde de Montecristo. Las palabras que no entiendo se las pregunto al Sabandija, que es un compañero muy listo al que trincaron en Zaragoza por unas estafas que hizo allí. Iba todo trajeado por las casas y decía que vendía enciclopedias. A los jubilatas les sacaba pasta a cuenta de libros que ni existían ni verían en su vida. Además, conseguía los datos del banco y luego compraba trastos y chismes en internet que pagaban los viejales. El Sabandija dice que está arrepentido, pero me da que en la trena al pollo lo han calao y por falsuni nadie quiere negocios con él.

Bueno, pues eso, que el Director me ha camelao diciendo que como tengo facilidad de palabra que les explique a ustedes lo de las fiestas en la prisión. Lo que no sabe es que, aunque castigue a la húmeda sin descanso, aunque raje más que la navaja de un melonero, por eso me llaman Tabarra, me cuesta y me cansa mucho escribir. Además, al menda no le gusta para nada darse el moco. Espero que luego cumpla su palabra y me regale Las 50 sombras de Grey, como me dijo.

A mí lo de la Navidad, la verdad, como que me da un poco de grima. Iba a soltar un taco, pero el señor Roberto me ha prohibido escribir palabrotas. Yo no sé a los demás pero a mí me toca mucho las narices ver a toda hora esos anuncios en la caja tonta, con gachís rompedoras machacando con lotería, turrones, champán, perfumes, bugas y un mogollón de cosas que mucha gente nunca podremos comprar. Y ni te cuento las pelis americanas que echan en esta época, bueno, mayormente casi siempre, en todas salen unas kelys de leyenda cuyos dueños son unos pijos del copón que van sobrados de todo y tienen familias maravillosas que después de comerse un pavo gigante se limpian con un confeti lo que ya te puedes imaginar. A mí me joroba mucho que echen esas películas y que los hijos de los que somos unos desgraciados se den cuenta de lo desgraciados que somos.

Lo único que me gusta de la Navidad en el trullo, aparte claro de que algunos días se estiran un poco con el papeo, es que montan actividades molonas que no se hacen en otra época del año.

Por ejemplo, en una sala muy grande enseñan y venden a los visitantes algunos trabajos que nos currelamos durante el año en los talleres: cosas de pintura, ebanistería y cerámica. Con la guita que se recauda luego mercamos tabaco, revistas, cedés y otras chorradas.

También hay un partido de fútbol entre los barandas, o sea los funcionarios, y los reclusos al que vienen nuestras familias. Siempre acabamos dándoles una paliza, quiero decir, que les metemos unos buenos sobos. El año pasado quedamos 10 a 2 y uno que se llama Fermín salió en ambulancia, porque el macarra del Kunfú de una patada le crujió el peroné, la rodilla o no sé qué parte de la pierna. Estuvo tres meses de baja y aún cojea. Yo metí dos golazos, uno de cabeza en plancha a centro del Pitufo y otro de falta directa por todo el ángulo. Ése lo celebré haciéndole un calvo al portero, que era el pringao de Núñez, cómo se mosqueó el tío, quería zurrarme.

Luego, otro día, montan un concierto. Ese día reparten también los trofeos de mus y dominó. Traen algún grupo chungo de la capital al que no conoce ni la madre que lo parió, pero lo pasamos bien porque  reparten birras y montaditos y armamos una buena bulla. La última vez hizo de telonero Manu El Vakaloka, que toca la guitarra como Dios y compone canciones contra la guerra, los mandamases y esta porquería de mundo.

Pero si hay algo que de verdad mola mazo, eso es la obra de teatro que presentan en Nochebuena una peña de compadres. El capo es Tomás El Fallero, un camellito valenciano que entiende mucho y estaba muy enrollado con el tema en las fiestas de su pueblo. El tío lo flipa en serio y se ataca enseguida. Endiña unas broncas guapas en los ensayos y se acuerda hasta de la abuela de los que se escaquean cuando hay partido por la tele. El día de la obra, que ya he dicho que es Nochebuena, toda la basca nos partimos la caja en el salón de actos, porque algunos van vestidos de chorbas y tienen una pinta que ni te cuento. Además, muchas veces olvidan lo que tienen que decir y Tomás ha de soplarles desde un rincón del escenario. Creo que este año están preparando una que se llama El Alcalde de Zalamea, pero en versión moderna. De lo que tenemos todos unas ganas locas, locas, es de que enchironen ya de una vez a algún político porque, aunque muchos son unos malos bichos, seguro que todos son unos actores dabuten y con ellos el espectáculo saldría niquelao.

Bueno, pues nada, Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo para toda la tropa.

Conoce más del autor en http://rafasastre.blogspot.com.es
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18 respuestas a Navidad en la penitenciaría (Rafa Sastre)

  1. Alex de la Rosa dijo:

    Mezcla de sensaciones después de haber leído ésta carta: el protagonista me ha resultado entrañable. Casi puedo verlo dado “la tabarra” todo el día con sus vecinos de celda. Por otro lado, me resulta muy triste el pensar que hay personas que en éstas fechas están encerradas entre cuatro muros, y no con la familia. También es verdad que algo han debido de hacer para acabar allí. Y como culmen, el último párrafo simplemente me parece brillante. Desde los ojos de un preso, querer meter a un político como actor de una obra de teatro…jajaj genial. Y no le falta razón, mejores actores que ellos ninguno. Me ha gustado compañero. Un saludo.

    • Rafa Sastre dijo:

      Gracias, Alex. A través del personaje ficticio del Tabarra envío alguna crítica no solo a los políticos sino también al negocio que rodea la Navidad e intento incidir sobre los aspectos más humanos que deberíamos cuidar en estas fechas. Si lo he conseguido o no, vosotros diréis.

  2. Joan manuel García Paz dijo:

    Me gustó tu relato, me lo engullí con todo:sus coloquiales vocablos,su trama tan atractiva,…su denuncia implícita,la verdad me gustó mucho,felicidades por este trabajo Rafa.Saludos.

  3. David Rubio dijo:

    Mi más sincera felicitación a Luis por este relato. Tan bien escrito (tan difícil de hacerlo de esta manera sin que chirrie) y tan verosímil. El autor ha desaparecido y ha hablado el personaje. Excelente

  4. Alberto Casado Alonso dijo:

    Tu relato me ha hecho recordar mi época en el ejército y la forma de hablar de algunos de mis soldados, igualita a la de tus presos, jajaja. Muy buen relato, amigo.

  5. Ángela dijo:

    Me ha encantado este relato, muy bueno si señor.

  6. Mar dijo:

    Que buen final, Rafa, ¡ojalá se cumpliesen esas ganas locas! Me gusta mucho la forma tan natural de narración que tiene el personaje, ahora lo que no me gusta nada es que el director le regale la 50 sombras esas. ¡Feliz año!

    • Rafa Sastre dijo:

      Lo de las “ganas locas” en realidad se lo he robado a Francisco Camps, el ex-Presidente de la Generalitat Valenciana, implicado en la trama Gurtel, cuando decía que tenía unas ganas locas, locas, de declarar ante el juez y que todo se aclarase… Espero que no me demande por ello.
      Lo de las 50 sombras es porque cuando lo escribí, Belén Esteban aún no había sacado su espectacular e incomparable obra maestra, el gran best-seller que sin duda cambiará el rumbo de la literatura española.
      Gracias por leer y comentar. Yo también te deseo lo mejor para este año que empieza.

  7. Mar dijo:

    Felicidades, Rafa. Más que merecido.

  8. Ángela dijo:

    Un gran relato, amigo, felicidades! 🙂

  9. David Rubio dijo:

    Merecidísima elección para tu estupendo relato querido Rafa

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