El hombre de grandes ideas con manos pequeñas (palsanz)

El hombre de grandes ideas con manos pequeñas. Eso fue lo que pensé cuando le observaba sin que él lo percibiera. Admiraba como apoyaba sus manos en la cara mientras atendía a un discurso sin importancia. Desde mi sitio sólo alcanzaba a verlo de perfil. Así era mejor. No me pondría tan nerviosa. Cada vez que se revolvía en su asiento o cambiaba su gesto, todo mi interés lo acompañaba.

Había venido desaliñado, nada preparado. Y ciertamente, aquello no le sentaba muy bien. Pero a mi me daba igual. Completamente igual. Sólo quería estudiarlo. Había pasado tanto tiempo, que cualquier cosa que hubiera hecho o dicho a mí me hubiera parecido interesante.

Era cierto que sus ideas eran grandes. Cuando las contaba ponía un empeño desganado, pero a mí me conquistaba. No por lo que verdaderamente decía, sino por el contexto que lo animaba a plantear sus ideas. Por todo lo que en su cabeza se agitaba para dar paso aquel discurso elaborado. Realmente me interesaba. Me atraía una fuerza que no tenía. Quizá viniera de mí o yo la creaba. Pero sin duda, él la protagonizaba.

Él era el protagonista de todas las historias que yo inventaba. Me inspiraba. Y eso me cuestionaba muchas cosas. ¿Por qué otros no lo conseguían? Entre nosotros no había habido momentos cotidianos. No contábamos con experiencias como para imaginar una relación. Aquello sería un fracaso.  Aun así, yo me empeñaba en desearlo. Quería que aquello ocurriera de forma paralela a todo lo demás. 

A veces me sorprendía en la cama imaginando sus manos. No se cómo llegaba a ese punto, pero ocurría a menudo. Y perdía la cabeza. Lo perdía todo. Y luego no sabía cómo recomponerlo de nuevo. Me costaba mucho. Había sido una experiencia tan sensual, que quizá me asustaba que no pudiera volver a sentirla. Por eso yo me encargaba de recrearla. Bailaba hasta agotarme. 

Luego volvía a mi trabajo de castigarme. Por pensar esas cosas. Por querer todo eso. Por no centrarme en lo que verdaderamente era bueno para mí. O así lo había yo determinado. Buscaba en todo eso algo que mereciese la pena. Que me animara a seguir pensando en que no me había equivocado. Y siempre volvía al mismo punto. A ese en el que pensaba que yo no merecía la serenidad, que esto me acompañaría siempre y que mi hueco para la felicidad sería eternamente ocupado por este tipo de relaciones.

Anuncios
Galería | Esta entrada fue publicada en Tema libre y etiquetada , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

4 respuestas a El hombre de grandes ideas con manos pequeñas (palsanz)

  1. Ángela dijo:

    Un relato muy interesante. Es de esos trabajos en que otra persona diría que no ocurre nada. Yo no. A mi me encantan los relatos donde suceden cosas pequeñas, porque la vida es una sucesión de ellas: de detalles pequeños. ¿Quien es el dueño de esas manos que tanto te provocan? ¿Es tu muso? ¿El que te inspira? ¿Con el que sueñas cada noche? Podría seguir preguntando eternamente: fíjate autor cuantas preguntas deja tu relato sin contestar, así me deja de interesada. Curioso relato, si señor. En cuanto a la forma por mi está bien.

    • Palsanz dijo:

      Muchísimas gracias Ángela. Me hace muchísima ilusión tu comentario. No me había atrevido a publicar nada un poco por vergüenza y estaba deseando conocer la opinión de alguien. Gracias de nuevo.

  2. Maria Pilar dijo:

    Pues anímate a seguir porque has descrito muy bien el mundo de los estados de ánimo y de las sensaciones.
    Saludos.

Tu opinión es importante

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s