Internas (Paraguas Amarillo)

Mi abuela y mi tía abuela siempre discutían, era su manera de comunicarse. Por la mañana ni siquiera se saludaban, toscas y entre bastones se limitaban a deslizarse en patines de lana por la cocina comedor de lo que era su casa desde la infancia (una viuda, otra soltera). Jamás se hubiesen separado, por más que se odiaran con toda el alma se necesitaban, , si no fuese por aquella voluntad de molestarse mutuamente hubiesen muerto hace tiempo.
Bastaba que la primera pusiera la pava al fuego para hacerse un te a las 6 de la mañana, para que la otra se dispusiera a hacer lo mismo, y siguiendo sus pasos sin sin saludarse, decía:

– ¿Por qué no agarrás la pava con el repasador que te vas a quemar?
– Porque el repasador se va a quemar, y vos ya quemaste dos repasadores
– Los repasadores están para eso
– Los repasadores están para repasar no para incendiarlos.
– Y para que no te quemes, vieja!
– Cuando vos te hagas TU té hacelo agarrando la pava con el repasador
– Terca
– Porfiada

Así seguían, ramificando la discución hasta la infancia. a veces se decían cosas terribles: “Mamá murió por tu culpa, vos nunca la cuidaste, se angustió cuando te casaste con ese tipo y te fuiste”, “Ella siempre te quiso mas a vos”, “Vos nunca colaboraste con la casa”, “¿Por qué no mirás a tu familia en vez de mirarme a mi?”.
Las peleas carecían de límites: se vaciaban mutuamente los dentífricos en el inodoro, se escondían las prótesis dentales, se planchaban los camisones hasta quemarlos, enceraban por demás la entrada al baño para provocar que la otra se cayera, se insultaban se insultaban y se insultaban.
La pelea llegó a puntos inauditos, y mamá ya pensaba en internarlas, o al menos alquilarle otra casa, pero las dos juraban morir antes de abandonar la casa paterna. Discutían tanto sobre todo, y como dar la razón no era una opción posible, que terminaban estudiando, leyendo diccionarios, libros, pensando noches enteras sin dormir para descubrir nuevas refutaciones, ensayaban retórica, dialéctica, oratoria para poder ganar la querella, no se dejaban pasar una. Yo no coincidia con la junta medica familiar que decretó que la arteria esclerosis había consumido sus neuronas hasta exprimirlas. A medida que iba creciendo y me iba informando, me resultaban cada vez menos extrañas sus conversaciones, aprendía muchísimo, me iba a merendar por la tarde y mientras hacía el que me concentraba en el Nesqui y la tele, no perdía palabra de sus peleas:

– Dejaste toda la cocina llena de migas con esas masitas húmedas que agarraste
– No dejé nada porque acabo de barrer, y las masitas están húmedas porque vos dejaste el paquete abierto.
– ¿Barriste con esa escoba astillada que tiene más años que vos?
– Esa madera no se astilla
– ¡No empieces de nuevo con lo de las astillas!
– No empieces de nuevo con lo de la madera
– Vos empezaste 
– Vos primero me dijiste lo de las migas.

– Y vos hoy a la mañana me dijiste lo del desodorante, entonces vos la empezaste
– Vos naciste antes que yo, por tanto vos empezaste, fuiste la primera en nacer, la primera que me viste y la primera en provocarme.
– Yo ya existía, por tanto vos al nacer fuiste una primera provocación para mi.
– Yo no me puedo hacer cargo de lo que hacía cuando no tenía conciencia…
– Según Sartre el hombre es responsable de sus actos
– Si, pero según Sartre la esencia no precede a la existencia, y como al nacer no soy conciente de mi acción, y yo solo soy a través de mi acción, en realidad todavía no era nada, y vos fuiste responsable de provocarme…
– En realidad era el único momento que lo eras, antes de que el lenguaje te atravesara y te generara las prisiones que hacen imposible la libertad y por tanto el ser, como dice Foulcault, eras más responsable que nunca cuando naciste…
– ¡El lenguaje no pasa solo por la oralidad Ñata!
– Si, bueno… el lenguaje genera prisiones, tenes razón querida, pero el lenguaje genera prisones porque canaliza en un sentido (o varios, no importa la amplitud, la inmensidad es inabarcable) y solo se puede razonar, comunicar, pensar, observar, olfatear a través de aquellos símbolos adquiridos, símbolos que prefijan y nos otorgan una realidad desvirtuada, ese lente alienable ocupa el todo, por tanto la conciencia de que el lenguaje genera prisiones es un pronóstico de lo incurable, como suele hacerse en estas ciencias, sabemos dónde esta el problema, sabemos que el problema no tiene solución, pero utilizamos la pujanza del pensamiento profundo para intentar elevarnos por sobre algo – no importa que- , y lo único que conseguimos son procesos subconcientes de resignación, y que no son escusas para no barrer … 
– Si, pero sin el lenguaje – explicito, implicito, racional o irracional o en cualquiera de sus formas- tampoco uno puede ser libre, porque no hay libertad sin conciencia de ser libre, a acaso aquello también es una zoncera filosófica y es la única manera de serlo… pero ete aquí que si es libre sin conciencia de libertad se pierde el 
valor y el sentido de la palabra libertad, porque nos importa ser libres por el significado de serlo, pero si no tienen significado las palabras ¿qué sentido tendria? 
– subite el audifono mi vida! yo hablo de sin sentidos altruistas, de gente resignada hasta hasta los glóbulos, comprendo esa filosofia que no quieren pensar porque el pensamiento masturba pero no crea, que pregona al placer como el único fin posible para al menos no padecer la existencia finita y definitiva, también se muy bien que todos aquellos empastados en placeres, viven o faltos de dinero o faltos de objetivos, porque el deseo alcanzado les genera resignación, asi como también el deseo no cumplido se los genera, y hasta la filosofia oriental trascendental inmaterial esta tan atrevsada de los sentidos mercantiles, que aquellos o se duermen en una fantasia onirica, o se adhieren a la yugular de la materia.
– ay que plato!!! vos te olvidas que de aquellla pocisión tan pacata como la hedonista nacen tambien las peores criaturas, no como corriente cientifica, sino de la mano de una cantidad de gentes “larvas”, que viven aglutinados en las grandes capitales, llenos de aquel anonimato febril, alcanzando puntos cúlmines de resignación, reptando entre drogas, mujeres y humor, burlándose de todo buscando allí un poco de dignidad, riéndose de lo morboso, masturbándose con cotidianeidad (por una cuestión natural necesitan la concreción de deseos con niveles de idealizacion máxime) pensando en orgías de famosas noteras de canales periodisticos, alcanzan niveles de perversión irrisorios. Pero el problema más grave es aquello que decíamos al principio: el gérmen del “deber ser” es inmortal 
– no chamuyes , la vida tiene un sentido claro, la correcta forma de ser planteada, de llegar a deducciones más lógicas con una aplicación a la vida que puedan contrarestar los grados de resignación que provocan la infelicidad constante de generaciones tras generaciones que terminan estúpidamente soportando y tolerando la vida en post de un placer y un sentido para las proximas generaciones que nunca termina llegando; ese sentido claramente es …
– ¡Es que barras vos!-
– Yo vengo barriendo todos los días, ¡barré vos!
– Bueno… quedará sucio entonces…
– Quedará…

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3 respuestas a Internas (Paraguas Amarillo)

  1. Alberto Casado Alonso dijo:

    No sé si será un relato autobiográfico, pues si es así, te tocó aguantar demasiado, por más que aprendieses de sus discusiones. Un saludo.

  2. savantsale dijo:

    A mí también me ha gustado mucho tu relato.

  3. Jajaja Lamentablemente hay relaciones así. Si me gusto

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