Alibabá y los cuarenta políticos (Alberto Casado)

Érase una vez un reino, otrora grandioso, caído en desgracia por la corrupción de sus gobernantes. El pueblo sufría hambre y privaciones, y el trabajo escaseaba; pero aun así, los políticos, elegidos por aquellos a los que ahora privaban de sus derechos básicos, engordaban sus billeteras a costa del sudor y sangre de sus votantes…

     «¡Apretaros los cinturones!», es lo que nos dicen aquellos que, día sí y día también, asisten a comilonas interminables que costeamos entre todos. Ellos se hacen los ciegos y parece que no quieren ver que en nuestros cintos no caben más agujeros. Mientras comen marisco gallego y jamón de Jabugo todos los días, la mayoría ha de conformarse con la clásica tortilla de patata y un poquito de pan con que llenar los rugientes estómagos.

     «¡Hay que reducir gastos en Educación y Sanidad!», gritan a los cuatro vientos aquellos que son atendidos por los mejores médicos y en los más exclusivos centros sanitarios, y quienes llevan a sus hijos a colegios de pago. Entonces, ¿los recortes son solo para el pueblo llano y no para sus dirigentes? La pregunta se contesta por sí sola cuando ves que ningún político ni sus familiares hasta, al menos, tercer grado de consaguinidad, tienen que hacer colas para ser atendidos en los hospitales o conseguir una plaza en las mejores universidades.

     «Agradecemos el esfuerzo de todos los españoles», manifiestan, cuando deberían decir que de todos menos de ellos y sus acólitos. ¿O acaso, usted conoce a algún político que tenga que conformarse con una sola comida al día o se duche con agua fría? Ya me imaginaba que no.

     «Ya estamos saliendo de la crisis». ¿Por qué hablan en plural cuando ellos nunca han estado en crisis? Y para que ello fuese medianamente cierto, sería necesario que no existiese una sola familia donde todos sus miembros estuviesen en paro.

     El deseo, tantas veces repetido, para el nuevo año, es que las listas del paro se reduzcan considerablemente y nadie pase hambre. Sin embargo, para que ello sea posible, mucho habrán de cambiar en su forma de actuar Alibabá y los cuarenta políticos; algo que presumo que es una utopía.

Anuncios
Galería | Esta entrada fue publicada en Tema libre y etiquetada , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

4 respuestas a Alibabá y los cuarenta políticos (Alberto Casado)

  1. A mi me gustó, es una crítica política bien -hilada- creativa y diplomáticamente narrada.

    • Alberto Casado Alonso dijo:

      Gracias, amiga. No creas que no que quedaron ganas de utilizar expresiones más fuertes, pero no quedarían muy bien. Me alegro que hayas tenido tiempo de leer este texto-crítica. Un saludo.

  2. Mar dijo:

    A mi también me parece bien utilizar los relatos para exponer nuestras insatisfacciones políticas, de vez en cuando yo también lo hago. Un saludo.

Tu opinión es importante

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s