Entrando en calor ( Manuela Vicente Fernández)

        “Sé que la radio estaba puesta. Se oía la voz de Janis Joplin entonando   Summertime por toda la casa. La cabeza me daba vueltas y avanzaba como en una nebulosa. Recuerdo el ruido del agua vertiéndose fuera de la bañera antes de que atinase a cerrar el grifo, y la voz de Janis cantando en ese momento: “No, no , no, no, don´t cry…” el shock de mi cuerpo en contacto con el agua helada, la sensación de vacío, de irrealidad…”

Diana habla y yo aprieto tanto la mandíbula que pienso que van a estallarme los dientes. Diana no recuerda mi terror al encontrarla desvanecida y helada dentro de la bañera, por suerte sin agua. Estaba quitado el tapón, ¡por dios, suerte que había quitado el tapón! No recuerda mi voz llamándola por toda la casa, con el corazón en vilo, siempre presintiendo lo peor. Pero hoy está aquí. Está aquí. He conseguido que viniera y eso es lo único que cuenta.

“Sé que mi pareja, Pablo, me quiere más de lo que me quiero a mí misma –Sigue diciendo Diana- Me quiere tanto que por eso estoy aquí. Por él.” –Me mira y en ese momento procuro pensar en el guiso de albóndigas de mi madre, el maldito guiso que le sale perfecto, pienso en él para poder tragar, como si de una albóndiga se tratase, las palabras de Diana. En mi mente cojo un trozo de pan para untarlo en la salsa y salvarme de esas palabras que me dirige y que nunca me ha dicho. Las que me está diciendo hoy delante de toda esta gente que no conozco… ¡Maldita sea, Diana! ¿Por qué tienes que hacerlo ahora, precisamente ahora? Diana sigue hablando y tengo que aferrarme a más menús de mi madre para seguir aquí sentando y no levantarme y dejarla sola, porque ¡maldita sea! ella es la protagonista, y no es a mí a quién le toca llorar.

Vinimos callados todo el camino. Mientras yo conducía ella trataba de sintonizar una emisora de música que tocase algo que nos levantase el ánimo. No hay nada peor que una balada o una canción nostálgica en una tarde de lluvia como la que teníamos. Yo la miraba de reojo,  temiendo que en cualquier momento pudiese abrir la puerta del coche y bajarse, como aquella otra vez en que me detuve ante un semáforo en rojo, cuando ya estábamos a punto de llegar y ella se bajó y se puso a correr por entre los coches sin volverse ante mis gritos hasta llegar a la acera y escabullirse entre la gente.

Siempre me decía que sí. Que vendría, que concertase yo la cita porque a ella le daba coraje, me decía. Asimismo: que le daba coraje llamar, pero que vendría. Y yo quería creerla cada vez.  Pasábamos el tiempo sin hablar de ello.

 Era capaz  de  esperar hasta el mismo día, a veces hasta minutos antes de salir para poner una excusa. Es increíble la de cosas que llegó a hacer… ¡hasta atascar el cerrojo del cuarto de baño fingiéndose encerrada! Imposible contar en una sola sesión todas sus tretas para burlar la cita. Pero hoy ha venido. Desde que pasó lo del baño es otra. Ha tocado fondo… sé que tiene miedo.

 

Se ha hecho un silencio. Vuelvo de mis pensamientos y veo que me miran. Diana también. Se había callado pero ahora vuelve a hablar:

-Desde niña siempre he sentido mucho frío. Creo que por eso lo hago, como una forma de entrar en calor…

No sé si es un chiste pero miro su expresión y vuelvo a la realidad. La quiero tanto…, es mi niña, por eso estoy aquí, a su lado. La miro y me viene a la mente  la  película “Cuando un hombre ama a una mujer” protagonizada por Meg Ryan y Andy García, en la que ambos dan vida a una pareja cuyos miembros se quieren tanto como se hieren al atravesar una situación así. Sólo que esto no es una película, ni Diana interpreta cuando sigue diciendo:

-Nunca he sentido el calor de alguien a mi lado…hasta ahora. Quizás por eso no sé cómo corresponder. Siempre tengo miedo. Tengo miedo de perder el control y de perderle a él y por eso bebo. Soy alcohólica aunque nunca he querido reconocerlo… me llamo Diana y soy alcohólica. Eso es todo. Gracias por escucharme.

Conoce más de la autora en http://lascosasqueescribo.wordpress.com
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12 respuestas a Entrando en calor ( Manuela Vicente Fernández)

  1. Mar dijo:

    jope!! me encanta, sencillamente, es BUENÍSIMO. Enhorabuena, Manuela. Un saludo.

  2. David Rubio dijo:

    Desgarradora historia. Tus relatos siempre tienen alma. Saludos

  3. manolivf dijo:

    Gracias por comentarme, David. En cuanto al alma…no sé qué decirte. Intento transcribir lo que siento, captar el poso que deja una historia…
    Te agradezco tus palabras.
    🙂

  4. Esto es magia para mis ojos que lo leen jajaja. Para mi la música, va ligada a mi escritura, muy creativo ponerle música al relato: lograste que a través de la canción me metiera en la historia, que por supuesto no esperaba terminara así. Me gusta, felicidades.

  5. manolivf dijo:

    Muchas gracias, Marietth. Tu comentario sí que es música para mí. Me alegra que te guste. 🙂

  6. Ángela dijo:

    Un texto que da que pensar y un temazo musical. Me has dejado contenta, muy bien.

  7. leticiajp dijo:

    Un relato con mucho sentimiento y además no sabes lo que está pasando realmente hasta el final (aunque el frío pasa un poco desapercibido). Lo que no me convence mucho es el título, me “saca” un poco del texto, me hace esperar otra cosa. Pero lo que es en sí el relato, está genial, bien escrito y me encanta la escena de la bañera con la música y la parte de él pensando en comida para pasar el trago.

    • manolivf dijo:

      Con el título de “Entrando en calor” hago referencia tanto a la consabida expresión de “entrar en calor” con la bebida, como a la necesidad de la protagonista de “entrar en calor afectivo” cuando uno habla de dar calor entiendo que este calor no es sólo físico. La escena de la bañera con el agua helada es también el intento de la protagonista de “despertarse” no hablo del frío atmósferico sino de la otra acepción del término. Claro que
      ésta es mi interpretación del tema. Gracias por tus apreciaciones Leticia. Un abrazo.

      • leticiajp dijo:

        Sí, si entiendo el símil. Lo que me pasa con el título es que me da la sensación de que va a pertenecer a un relato menos profundo, claro que es mi percepción. Cuando lo lees ya sabes a qué se refiere, sin embargo a mí me había causado otra impresión al principio. Pero vamos, que el relato me encanta. Otro abrazo 🙂

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