Mañana (María Manrique)

Llegará un día la ausencia a mi memoria. Tus labios, que ayer besé, que hoy beso, mañana será un espacio oscuro, vacío; se habrán borrado de mi mente como un garabato en un papel. Ya no estará esta noche; la playa, la luna que no es luna, que es luna nueva. Noche oscura que nos inspira infinidad de locuras de amor. Noche negra y oscura como  mi mente, que  ya no recordará los abrazos, la pasión, tu mirada y la mía.  Este deseo de ti, estas ganas de ti, esta pasión que en mi locura por ti no tiene límites, este amor… quiero ahora gozarlo, vivirlo  como si fuera lo último que hago contigo. Porque en nada, no te podré encontrar en los   rincones oscuros de mis recuerdos porque se desvanecerán en la nada, al igual que una gota de agua en las arenas de un desierto.

El tiempo que me quede, que nos quede, pasará rápido. Mi mente se irá convirtiendo en un mosaico donde sus piezas no encajarán; como un dibujo infantil, como un mecano al que se le ha perdido varias piezas, como una encrucijada, como un laberinto en el que, a veces, se  encuentra fácil el camino, pero que poco a poco se irán cerrando las salidas.

Te digo, por si luego, pronto, en nada…mis labios no puedan besar porque se habrán olvidado de cómo se hace. Te lo digo ahora, antes de que el tiempo no me deje decirte nada: ¡Dios, cuánto te amo!

 Mi mundo, mañana no será nada. Quiero ahora recordar lo gozado antes que, el no ser, se apodere de mi. Me abrazo a ti ahora que te siento, que huelo tu piel, que acaricio tu pelo; ahora que mojas mi cara con lágrimas amargas negando la evidencia. Tengo miedo de perderte, sí, porque aunque estés a mi lado, no te reconoceré. Lo que te di, lo que te doy, no te lo daré mañana. Me va a sobrar mucho amor para darte, muchas horas  para mimarte, muchas noches para amarte…muchos días para adorarte. Veré el color rojo del  atardecer sin saber, sin comprender, sin darme cuenta que llega el final  del día.

Cuando llegue el día que te pregunte: ¿Quién eres?  Sólo quiero que me digas tu nombre, por si una chispita se enciende y te recuerde

Cuando llegue el día que ya no te hable, háblame tú, por si tu voz me hace regresar de las tinieblas de mi vacía mente.

Cuando llegue el día en que tus besos no tengan respuesta, sigue besándome, por si el suave roce de tus labios en los míos, despierte la pasión escondida en la encrucijada de mi memoria.

Cuando llegue el día que no pueda acariciarte, acaríciame tú, por si tus manos erizan mi piel como lo hacen hoy, ahora…

Cuando llegue el mañana, la oscuridad, la ausencia… quiéreme.

Cuando haga frío, rodéame con tus brazos, por si pudiera sentir tu calor.

Inextricable, como una selva enmarañada difícil de penetrar, así será mi mente. Ausente entre nieblas oscuras. El tiempo es el que marcará nuestra vida y, eso, si que no lo vamos a poder detener.

Así será mi vida: Ausente de vida.

Y, mientras tanto… el tiempo pasa irremediablemente

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3 respuestas a Mañana (María Manrique)

  1. Mar dijo:

    Muy bonito, María. Una bella reflexión sobre una terrible enfermedad. Un saludo.

  2. Muy lindo si… La temible soledad. Que no llegue el mañana.

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