Pathé Baby (Goli At Ferratto)

Cinco años usando la misma silla y vuelve a observar tras los barrotes de la enrejada ventana el descuidado jardín, ahora con resecos setos, desnudos árboles y un montón de hojarasca juguete del viento, debatiéndose en discordantes bailes de aquí para allá, a caballo entre intermitentes soplos de aire y mudas melodías, acaso interpretadas por un fantasmal y loco violinista. La melancólica visión se le ofrece en blanco y negro, como aquellos rancios fotogramas de las películas proyectadas con la Pathé Baby, aquella vieja máquina de segunda mano que un día compró en el mercadillo del barrio allá por los años setenta.

A su anciana madre le encantaban esas películas mudas protagonizadas por los actores de su pasado tiempo, desde el galán Max Linder hasta el genial cómico Harold Lloyd, sin olvidar al maestro Charlot; siempre que podía se las alquilaba para reproducirlas en el oscuro salón de la casona que ambos habitaban desde hacía muchos años, en la irregular pared adornada por aquellos feos cuadros que representaban cuadrúpedos faunos persiguiendo desnudas y aterradas féminas, extraños seres mitológicos y dioses fieros y vengativos. Odiaba aquellos óleos. Desde niño los había odiado; pero eran los raros gustos pictóricos de su fallecido padre. Por eso le encantaba descolgarlos y ofrecer a la Pathé Baby un rectángulo generoso donde la luz de su incandescente bombilla pudiera dar vida a los extravagantes y geniales gestos del gran mago Charlie Chaplin. Su madre reía a carcajadas, llena de alegría, con aquellos estertores huecos, a veces silbantes, que producía su risa al encontrarse con el vacío de sus olvidadas piezas dentarias.

Cinco largos años hace que usa la misma silla, una silla de madera que día tras día arrastra hasta el amplio ventanal procurando hacer ese ruido estridente raspando las gastadas patas contra las rugosas baldosas del salón de reuniones; ahí se juntan  todos durante la mañana después de abandonar los dormitorios, allí donde el tiempo no pasa y es un invitado más a sentarse en silencio con ellos y ellas… Y a su lado Émile, el eterno acompañante-lapa al que viene escuchando en silencio desde su ingreso, siempre locuaz y abierto a contarle la misma, truculenta y repetitiva historia. Él no le contesta, siempre está callado, se limita a oírle con la mirada fija en el exterior, contando fantasmas, abriendo las innumerables puertas de la enorme mansión, y se ve descolgando los odiosos cuadros del difunto padre, sentando con cuidado a su endeble madre frente a la pantalla, proyectando las mudas películas en la Pathé Baby… y rajándole el cuello a la egoísta vieja que, mirando por ella, le ocultó las cartas de su adorado amor. Ahora ya las tiene… y en las manos aprieta un taco de folios que siempre destilan los dulces recuerdos de una guapa chica que nunca olvidó.

¿Verdad, mamá, que vas a ser buena…? –murmura entre dientes…

Conoce más del autor en http://grepettoblog1949.wordpress.com/
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11 respuestas a Pathé Baby (Goli At Ferratto)

  1. unalicia dijo:

    Me gusta como escribes, aunque dos relatos que he leído… dos muertos.
    Saludos

    • Hola, Unalicia; muchas gracias por tu tiempo dedicado en la lectura de mis dos primeras colaboraciones en este espacio. Tienes razón; no había caído en la cuenta de que ambos relatos acaban con la muerte de alguno de los protagonistas. Ha sido una mera coincidencia, pues mis tendencias abarcan también otros variados temas. Siento haberte entristecido. Mis saludos, y nuevamente agradecido.

  2. Ana Calabuig dijo:

    Según lo veo yo, el relato está bien llevado. Transmites de forma clara la melancolía que siente al recordar el pasado y la forma en que se frustró su vida. También el contraste entre el cariño y apego que sintió hacia la madre y luego, el odio mortal. La última frase condensa todo ese odio. Suerte y saludos.

    • Manger dijo:

      Muy agradecido, Ana, por tu comentario y tu tiempo empleado en la lectura. Defines muy bien lo que he pretendido transmitir, y me alegra que así haya sido en tu caso. Un saludo.

  3. MARIETTH SUAN-MARIA EDITH SUAREZ NOGALES dijo:

    La melancolía y los recuerdos de un pasado que marca. Me gusta.

  4. Emilio Álvarez dijo:

    Me ha gustado, sobre todo las referencias al cine de antaño. Buen relato. 🙂

    • Manger dijo:

      El relato se me ocurrió precisamente recordando mis tiempos de niñez, cuando mi padre se compró una de esas máquinas de segunda mano y nos proyectaba en la pared de casa las viejas películas de los hermanos Marx, Charlot, Stan Laurel y Oliver… Muchas gracias por tu visita, Emilio, y por comentar. Mis saludos.

  5. amaiapdm dijo:

    Muchas gracias por escribir, me ha gustado tu relato aunque he sentido mucha tristeza y algo de ternura. Un saludo. Amaya

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