El coco (Nazareth Montero)

El coco no le permite dormir. Hoy las ojeras en Daniel son dos gusanos violáceos a punto de devorarle los ojos. Mamá ama tanto Daniel que cada mañana le implora que debe enfrentarse a sus miedos, que un hombre débil jamás será un hombre feliz, y le repite que un hombre débil jamás será un hombre feliz. Lo ama tanto. Pero es inútil: para Daniel mamá no cree en los monstruos. Él prefiere ser cauto. La bombilla siempre encendida, siempre y los ojos abiertos porque, si no, el coco saldrá del armario y lo atrapará.

Mamá, como cada mañana, prepara el desayuno: un trozo de pastel de carne y un vaso con la leche templada. Luego, con el desayuno, ahora sobre la bandeja, se adentra en la habitación de Daniel y despacito, para no derramar la leche, la deposita en el suelo, junto al armario e inmediatamente, mamá se marcha.

Después, se oye el crujido y la puerta del armario se abre. Desde el interior unos ojos amarillentos observan el desayuno, sus dientes afilados muerden el labio inferior y una especie de baba espesa resbala de su barbilla a su torso blancuzco. El coco se acerca hasta el dintel del armario. Primero asoma una mano; a continuación, la otra. Araña con sus uñas retorcidas el pastel de carne y una vez que sus manos apresan el desayuno, regresan al armario cerrándolo con un estrepitoso golpe.

Mamá ama tanto a Daniel, su único hijo, que hoy, al volver a la habitación para recoger la bandeja, ya vacía, mamá ha desenroscado la bombilla con todo el amor del mundo. Lo ama tanto.

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10 respuestas a El coco (Nazareth Montero)

  1. David Rubio dijo:

    Sin duda es un amor de madre. Me encantó el micro. La historia es de esas que te cambia el ánimo con el que comienzas su lectura. Es amor pero terrorífico. Muy buen micro

  2. Nazareth Montero dijo:

    Gracias David por tu comentario y, sobre todo, por tu tiempo.

  3. concha dijo:

    El amor de una madre no tiene límites, creo que lo has plasmado muy bien.

  4. Mar dijo:

    ¡ufff! nunca me han gustado los cuentos de cocos, pero reconozco que este tuyo esta bien contado. ¡Pobre Daniel!

  5. amaiapdm dijo:

    Muchas gracias por escribir, me ha gustado tu relato. Un saludo. Amaya

  6. Ángela dijo:

    ¡joder, que yuyu! Osea que es cierto que el coco existe. Buen relato me ha gustado, pero no sé si me da más miedo el coco o la madre jaja

  7. Nazareth Montero dijo:

    Gracias Ángela por tu comentario.

  8. Milyvall dijo:

    Leyendo este relato, he regresado a mi infancia durante un par de minutos . . . porque será que siempre suele salir el “coco” del armario?. De cualquier forma Nazareth me gusta tu coco, esta hasta simpático y bien descrito. Suerte!

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