Eternidad (Lilián Costamagna)

Piedra burda y torpe que se desbarranca

hasta partirse,

Y es geoda brillante de las eras.

Piedra redonda acanalada,

atada a los tientos de la historia,

que bolea las patas de los caballos cimarrones.

Bosque petrificado,

Estalactitas de las minas,

Estalacnitas de los ciclos.

Piedra distraída que una vez,

hizo tropezar al caminante.

Una vez, y otra vez,

cuando sólo miraba el horizonte lejano.

Piedra de los condenados,

que desaparecen en el fondo de las aguas.

Piedra de los senderos

que engalanan los jardines y envilecen

las miguitas que señalan el camino del terruño.

Piedra  de las hondas que no perforan ruiseñores,

pero fulminan palomas y gorriones.

Piedra de una cultura, piedra de los incas.

Piedra sobre piedra de la gesta evangelizadora.

Piedra de los incas, abajo.

Piedra de los inca-paces, encima.

Piedra pepita de oro

que cuelan los afiebrados con sombrero y asoleados

en la orilla de los ríos.

Piedra eruptada del cráter,

lava candente que pule los talones y

los juanetes de las señoras.

 

Piedras preciosas

que enjoya las vitrinas de Villa Lajoyosa.

Rodocrosita y esmeralda,

Ágata  y turmalina

 con la plata del Perú,

encienden el cuello de las cortesanas,

con el oro de la ciudad perdida

los antebrazos de las presidentas,

y el anular de las prometidas.

Piedra musgosa de los castillos y las albercas.

Piedra caliza, polvo, tiza y tiempo.

Piedra lisa y laja de los cementerios.

Piedra de los museos y de los antropólogos,

Algas calcificadas.

Piedra del picapedrero

que construye mausoleos y lápidas.

Piedra partida, raspador y punta de flecha

Piedra fundamental

de los púlpitos y los proscenios.

Piedra filosofal que estrella el pensamiento y las conjeturas.

Hipótesis, tesis y validaciones.

Tambalean los científicos y los silogismos.

Piedra chiquita que molesta en mis zapatos.

Y entorpece el caminar.

Piedra de los vándalos sobre el puente,

que triza los parabrisas.

Piquetes de las carreteras y cubiertas humeantes.

Cristales rotos de los comercios y

los vitrales de las iglesias.

Piedra rústica, canto rodado

de los siglos

Piedras minúsculas que de tanto deambular,

abonan las dunas del desierto que el viento alisa.

Hasta hoy, la eternidad.

Ahora, he logrado quitar

el último grano de arena

de mi sandalia agujereada.

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2 respuestas a Eternidad (Lilián Costamagna)

  1. amaiapdm dijo:

    Muchas gracias por escribir, me ha gustado. Un saludo. Amaya

  2. manolivf dijo:

    Buena composición, Lilian. Me gusta esa condensación del espacio y del tiempo que haces a partir del elemento piedra. Enhorabuena.

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