Los consejos que da el Diablo (Manuel Valenzuela)

¡Hola-hola!, ¿cómo estás? Soy tu amigo El Diablo ¿Cómo te va, viejo zorro? ¡Cuánto tiempo..!

No por favor, no me aburras con esa cantinela. No digas que no me conoces, ni que no quieres saber nada de mí. Sabes de sobra que no es así. Nos conocemos desde que tienes uso de razón, y siempre has crecido conmigo al lado. ¡Con la de cosas que hemos hecho juntos, no lo niegues ahora…!

¿Te acuerdas? Siendo tú un bebé, te enseñé a ser egoísta para sobrevivir, y a centrarte en tus necesidades antes que cualquier otra cosa. Así aprendiste a llorar con toda tu fuerza cuando te faltaba la comida ante tu agotada madre.  Y también fui yo el que te mostró el deseo de tener los juguetes de tu amiguito de la guardería, y  el que te dio la idea de meterlos en tu mochila y llevártelos a tu casa. Y cómo no; también el que hizo que montases el pollo a los siete años para ir a la piscina cuando tu padre acababa de venir cansado del turno de noche.  Y todo por una sencilla razón: porque nadie cuida de ti, ni escucha tus anhelos como Yo lo hago.

…Por cierto, tu padre al final te llevó ¿verdad?

Siempre estuve a tu lado, incluso en tu adolescencia, en aquel periodo tan difícil para ti, que no sabías ni quien eras ni qué querías ser en la vida. ¿Recuerdas cuando te encaprichaste con la novia de tu mejor amigo de entonces? Sí, aquella pelirroja de media melena con gafas y con con la cara llena de pecas, que tenía unas piernas de infarto con aquella minifalda… Yo te di la fuerza necesaria para vencer tus complejos y acercarte a ella, y ganarte poco a poco su confianza. Y te animé a vencer tus prejuicios a la hora de llevártela a la cama con algún pequeño engaño. Vale que no jugaste limpio, pero de aquella primera noche en que echaste el polvo de tu vida con tu más secreta ambición, creo que no me guardas rencor. Además; se cumplieron hasta tus sueños más inconfesables… hasta aquellos en los que ella se enamoró perdidamente de ti y te suplicaba que no la abandonaras. ¿Recuerdas? Sí, lo sé. También ella sufrió mucho  cuando la dejaste.

¿Y de adulto? También estuve a tu lado avivando la llama de tu ambición; como el día en que fuiste a comprarte un televisor pequeño para tu dormitorio, y saliste de la tienda con uno de cincuenta y dos pulgadas. Ahora que ya ha pasado tiempo de aquello, ¿a que ya das por buenas las peleas con tu mujer por aquello, y los dos años de más que tardaste en pagarlo? Visto de lejos tiene hasta su gracia…

Como ves, he sido siempre tu instinto de supervivencia, tu temor a la escasez y tu fuente de duda hacia los que te rodeaban. Te hice conocer el miedo, y con ello, te induje a protegerte y a desconfiar de las apariencias y las personas. Sí, yo fui tu instinto de conservación cuando no tenías uso de razón, y cuando fuiste adulto, lo transformé en  el sentido práctico de las cosas, propio de las personas maduras,  que te dió excusas para evitar sistemáticamente exponerte a lo que no te convenía, abandonando a qué o quién hiciese falta. Lo primero es lo primero ¿no?

¿Cómo? ¿Que por culpa de todo eso perdiste a la mujer de tu vida para siempre? ¿Y que también perdiste a buenos amigos? ¡Pero bueno…! Te quejas por todo. Yo sólo me limité a hacer realidad tus sueños más secretos, que no lo olvides; eran sólo tuyos. Además ¿Y todo lo que aprendiste?…

…Porque ésta es otra cosa de mí que nunca has tenido en cuenta: soy el mejor maestro que has tenido y que tendrás en tu vida. Podrás olvidar las capitales de Asia, pero  lo que Yo te enseñe, lo recordarás hasta después de muerto. El Diablo enseña con dolor, y marca a fuego sus enseñanzas en el alma de los hombres.

Sí, así es: soy Maestro de Maestros… Hasta el mismísimo Jesucristo me buscó para terminar su preparación antes de lanzarse a predicar. Durante cuarenta días estuvimos juntos en el desierto, y solo cuando terminó su aprendizaje conmigo, se lanzó al mundo a proclamar su evangelio.

No, no te burles con esas de que no tienes nada más que aprender de mí. No es así. Realmente puedo serte muy útil en tu vida. Vale, ya; deja de dudar de mí, y no te pongas histérico. Sé que te ha ido muy mal con ciertos consejos que te dí. Pero un momento. Te fue mal porque  “Tú” hiciste un mal uso de Mí, y te lo  tomaste demasiado al pie de la letra. Espera, no te pongas nervioso, ¡deja que me explique…!

…Yo te soy muy necesario para ti. Es más, te voy a decir algo que te va a descolocar, algo que posiblemente no entenderás, pero no me importa. Tienes hasta el último de tus días para meditarlo y entenderlo. Quédate con esto que te digo:

“Si tú quieres hacer el bien, en su sentido correcto, necesitas conocerme a mí, y a mi mundo”.

¡No! No te lo tomes a la ligera. Es totalmente cierto, y a esta conclusión puedes llegar por ti mismo. Un físico de tu tiempo ha dejado escrito que, si sólo existiera el color azul, seríamos incapaces de apreciar los colores; y no le falta razón. Tan sólo cuando existe un abanico de posibilidades, es cuando es creada la libertad para elegir. Y por el contrario, cuando si no existiesen opciones, tú no existirías. No serías.

Lo comprendes, ¿verdad? Yo soy esa parte del abanico que da  sentido a tu existencia. Porque si no existiera yo, tú serías bueno como un vegetal es verde. Digamos, por poner un ejemplo, que soy como a la cocina son el cilantro, el tabasco, el comino…que echados a la olla sin miramientos arruinan cualquier plato, y por el contrario, añadidos con sabiduría te elevan a la categoría de chef de cinco estrellas.

Tenme en ti, como un gran cocinero tiene su cocina bien pertrechada de aliños de todo tipo…y sácame a relucir sólo en sabias dosis y en el momento adecuado, y no sólo tendrás tu sitio en el cielo. También en este mundo serás leyenda.

Veo que vas entendiendo a juzgar por tu silencio. Pero déjame, déjame que te siga explicando esto con una historia. Porque sé lo mucho que te gustan la literatura, los libros, las historias…ponte cómodo, que te voy a contar unas cuantas.

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LAS ENSEÑANZAS DEL DIABLO

Lunes a las 9: 23 de la mañana. El atraco al banco ha sido una chapuza, y los atracadores han tenido que huir con el dinero en distintas direcciones. La chati cajera que parecía más cobarde y más llorona, fue la que activó la alarma silenciosa. El “chules” corre por la azotea de un edificio cercano con una saca llena de dinero, junto con un fusil de asalto. De repente, se encuentra de bruces con un policía. Inmediatamente ambos se apuntan con sus armas. Durante un minuto tenso ambos se miran y se estudian.

El “chules” le habla con voz ronca

—No tengo nada que perder si te mato. Déjame irme o ya ves…

El policía, sin dejar de apuntar le dice mirándole a los ojos con voz imperiosa de locutor, lenta y clara.

—Muchacho, ESE DINERO NO ES TUYO, PERO TU VIDA SÍ LO ES. “No se pierde lo que no es de uno ¡Mira qué es lo que realmente puedes perder hoy, y elige tus  prioridades…! Si dejas la pistola en el suelo, habrá otros días para ti.”

El joven calló y empezó a dudar. Finalmente, muy despacio, dejó su arma en el suelo.

PRIMER CONSEJO DEL DIABLO: EL TENER LA RAZÓN Y ACTUAR EN NOMBRE DE LA JUSTICIA, NO ES SUFICIENTE.

Así es, amigo mío. Nada es más demoledor, más invencible, que un razonamiento cierto y sincero, expresado en forma óptima. No basta con tener razón. Pero si además de tenerla, la defiendes con toda tu inteligencia, esfuerzo y tesón, entonces hasta Yo me pongo de tu parte. Por el contrario, si en algún conflicto en el que todo parezca a tu favor, tú descuidas tu esfuerzo en defender la verdad, podría ocurrir que hasta tu ángel de la guardia dude de ti.

(Tu Ángel de la Guarda tiene poco sentido del humor; me está mirando mal…)

Acompáñame ahora en un paseo por esta playa, amigo mío. Veamos lo que pasa con este matrimonio que pasea por la arena. Fíjate en cómo mira el hombre, cincuentón, a las chicas de dieciocho años que juegan a la pelota en top-less. Siente su deseo ardiente  mientras mira  el culo de la chica morena. Observa qué piernas más bien torneadas, y su silueta, ni flaca ni gorda. Simplemente perfecta…

La mujer, cuyo cuerpo sin tono y sin forma ya siente el peso de los años,  le observa a través de sus gafas de sol, en una aparente distracción. El deseo entre ellos ha menguado mucho.

—Ricardo, una vez prometiste decirme siempre la verdad

—Es verdad, cariño

—Te conozco bien. Te estás acostando con esa chica en tu mente, ¿verdad?

Ricardo se siente pillado con las manos en la masa. Es cierto que con su mirada se imaginaba poseyendo a la chica en una playa solitaria al anochecer. Si miente a su mujer, ella lo notará. Pero si dice la verdad, él sabe que este incidente ella no lo olvidará jamás. Mira hacia el cielo detrás de sus gafas musitando un “¡Dios mío…!”

Dios estaba ocupado con otras cosas. Afortunadamente El Diablo se encontraba a su lado. Lentamente, Ricardo respondió a su esposa.

—…Lo que de verdad estaba pensando al mirarlas jugar es en …que añoro los dieciocho años que una vez tuve…

Su mujer se dió por satisfecha, y Ricardo suspiró tomando una bocanada de aire. Una verdad a medias le salvó el pellejo por esta vez. El hombre miró al Diablo y le guiñó un ojo tras sus cristales ahumados. El invisible Diablo hizo lo mismo, tras los suyos, en consonancia con su traje negro de Armani perfecto. El Diablo siempre viste con elegancia. Aunque sea paseando por la playa, y sea invisible para casi todo el mundo.

SEGUNDO CONSEJO DEL DIABLO: LAS NORMAS ESTÁN HECHAS PARA SER SEGUIDAS CON INTELIGENCIA.

En efecto, mi querido amigo. El decir la verdad siempre, pase lo que pase, es como llevar un maletín nuclear. Convierte a Ricardo y a cualquier hombre en un tonto peligroso para sí mismo y para los demás. Porque un hombre que no distingue la sutileza de los contextos en los que se mueve, es un tonto sin recursos para manejarse en el mundo. Así de simple. Así de cierto.

Por otro lado, te reto a que encuentres en la Biblia un sólo pasaje que se ensalce a los tontos, compruébalo. ¿Qué curioso, verdad? Dios alaba al pobre, al leproso, al excluído…¿Pero y al tonto…? ¡Vaya!, ¡no hay nada! Parece que Dios hace el vacío a los tontos ¿verdad?

Ponte cómodo, esta noche te contaré una tercera historia. Acomódate como cuando eras un niño y te contaban historias para dormirte.

Los dos amigos en sus fines de semana compartían su afición por el senderismo, que con el tiempo, hizo que probasen con rutas cada vez más lejanas y difíciles. Así acabaron en Las Alpujarras, una zona de la provincia de Granada muy pintoresca por lo agreste de sus paisajes, y también por sus ocultos y despoblados senderos de montaña.

Dejaron el coche en el pueblo más cercano, entre las miradas inquisitivas de los abuelos y los niños asomándose por las ventanillas; y comenzaron su ruta. Pero al caer la tarde, tras una larga e interminable lista de colinas dejadas atrás, el sendero estrecho que les guiaba simplemente se acabó, dejándoles en la cada vez más posible cuestión de que se habían perdido, tomando un camino equivocado.

Deberían volver hacia atrás, pero el sol se estaba poniendo, y el viento helado de la montaña comenzaba a hacerse notar. Los dos otearon el paisaje en busca de alguna referencia, cuando vieron la luz trémula en una colina cercana. Decidieron ir hacia allí por lo menos para pasar la noche.

Conforme se acercaban la casa empezó a tomar forma ante sus ojos, siendo una mezcla de materiales de distinta procedencia superpuestos para formar un algo en lo que vivir. Un perro empezó a ladrarles, y un hombre joven con barba salió de la casa a su encuentro.

Así conocieron a Fabián, un hippie alternativo que vivía de lo que el campo le daba, y que completaba sus ingresos con pulseritas y abalorios que vendía en los mercadillos cercanos. Fabián los invitó a pasar la noche en su casa, y los tres se fueron turnando en beber a morro de una botella, al haber un solo vaso en toda la casa. Comieron así mismo un bocadillo de morcilla, sacado del pan duro sobrante que el panadero del pueblo más cercano no había conseguido vender.

Fabián tendría unos veintiocho años, y -ante la rotunda sorpresa de Rafa y Eduardo- resultó haber estudiado en la misma universidad que ellos dos. Los tres recordaron los tiempos pasados, las hazañas, y entre carcajadas pasaron un buen rato. No faltó la foto de rigor con el móvil, en la que el Diablo aparecía sonriente entre los tres. Finalmente los dos amigos le hicieron a Fabián la pregunta de rigor: …¿Por qué?

Fabian les contestó que tras un desengaño amoroso, y tras comprobar la decadencia de la sociedad, había decidido vivir por sí mismo de lo que pudiera sacar de la tierra; y hasta ahora se estaba desenvolviendo bien…

—Apenas trabajo unas pocas horas al día, y ya tengo todo lo que necesito. ..aunque tengo un pequeño contratiempo.

—¿Cuál? -preguntaron los senderistas al unísono.

—Antes, cuando quería algo de sociedad, tenía a mi generador eléctrico funcionando, que alimenta a mi ordenador. Él compensaba toda mi soledad aquí; pero hace dos días que se me averió. ¿No  podríais vosotros echarle un vistazo?

Eduardo miró a su amigo Rafa. Él se quedó en silencio con el Diablo -como siempre invisible- a su lado, y le respondió.

—Qué va; soy un negado para estas cosas. Yo soy profesor de filosofía, y el mundo de las máquinas me da alergia..

—Oh, bueno, no importa. De todos modos, gracias -Tendré que buscarme la vida para solucionar esto…-

Al día siguiente, Eduardo y Rafa se despidieron de Fabian, y se fueron con las instrucciones para llegar al pueblo correctamente impresas en sus memorias. Los dos caminaban en silencio, hasta que Eduardo no pudo aguantar más.

—¿Porqué no le dijiste la verdad?

—…¿Que soy ingeniero técnico, y que diseño generadores…?

—…Que podías perfectamente haberle arreglado su generador. Él compartió con nosotros todo lo que tenía. ¿Así es como pagas la buena fe de la gente que te ayuda?

—Eso es lo que he hecho precisamente…

Eduardo mostró su silencio, invitándole a hablar mientras la cadencia de sus pasos se oía monótona en la soledad del monte.

“Él no es feliz, aunque a ti te lo parezca. Simplemente es un gran perezoso que con unos cuantos comentarios ingeniosos, se ha excusado para quitarse de enmedio de todo. Sufrió un desengaño amoroso y se retiró del mundo. Posiblemente los estudios no estimulaban su vocación, y también los abandonó, en vez de buscar otra meta que lo ilusionara. Si no ha enloquecido en esta vida de escasez, es por el ese generador que alimenta a su ordenador, que le permite ver en internet una imitación de lo que es la vida. Internet es su droga.”

“…Si yo se lo hubiera arreglado, sólo habría alargado esa vida que lleva. Simplemente he dejado que las cosas se hundan por su propio peso. Ahora tendrá que trabajar para arreglar su generador, o para comprarse otro, o lo que sea. Pero tendrá que mojarse y salir al mundo para solucionar su escasez. Y tendrá que hacer valer su talento, y aunque no lo creas, puede que encuentre otro modo de ser feliz de verdad. Porque la auténtica felicidad sólo aparece cuando desarrollas tu propio talento; no cuando tienes tal o cual maquinita…”

TERCER CONSEJO DEL DIABLO: ES FÁCIL HACER EL BIEN. PERO SABER CÓMO HACERLO , ES UN ARTE QUE TE ELEVA A UNA CATEGORÍA SUPERIOR ENTRE LOS DEMÁS.

 Esta ha sido la historia de un hombre que en la escasez y dureza de su entorno, aprendió a adaptarse a ella y a ser feliz. ¿Te lo has creído…?

 ¡Mi querido amigo…! Aprende que las personas que llevan vidas aparentemente felices, no siempre lo son. Y por el contrario, a veces una persona que vive en continua batalla contra sus circunstancias, esconde una vida hermosa llena de logros y superación. La felicidad no es lo que parece.

Guarda en tu corazón todas estas enseñanzas, y recuerda que si tú me sabes usar adecuadamente, tu vida será plena y feliz, tanto en este mundo como en el otro. Recibe un saludo, y recuerda que siempre me tienes a tu lado, tan cerca de ti como un pensamiento. Porque Dios -que también es mi amigo-  te enseña el Amor, pero falta algo. Ese algo te lo impongo Yo,  haciéndote caer, fracasar, sufrir, mejorar…y aprender. El amor mezclado con el conocimiento forma una categoría superior de personas.

Que el infierno te acompañe.

Conoce más sobre el autor en http://elsonidodellapiz.blogspot.com.es/
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8 respuestas a Los consejos que da el Diablo (Manuel Valenzuela)

  1. kaldina dijo:

    Me gustó mucho, me recuerda, sobre todo en el inicio, al Calila y Dimna.

  2. manolivf dijo:

    Se dice que “Más sabe el diablo por viejo que por diablo”. El mal y el bien, como dos caras de una misma moneda, ambos están ahí, esperando nuestra interpretación. Buen relato.

    • Manuel V. dijo:

      Muchas gracias, manolivf. Creo que tú has puesto el dedo en la llaga. Nuestra libertad para elegir lo es todo…aunque a veces nos pese el reconocerlo 😉

  3. Manger dijo:

    Un ingenioso relato, Manuel. El diablo es la parte oscura de nuestra vida, y también enseña. El bien y el mal se complementan. Mis saludos cordiales y suerte.

    • Manuel V. dijo:

      Gracias por tu atención, Manger, yo opino lo mismo que tú. El relato es sólo un pequeño ejercicio de imaginación, pero sospecho que en nosotros cohabitan tanto Dios como el Diablo, y a veces me da por imaginar que ambos tienen un curioso parecido con nuestra propia cara 😉
      Un saludo

  4. amaiapdm dijo:

    Me ha gustado tu relato, muchas gracias por escribir y hacerme pasar un buen rato. Todo se resume en saber elegir. Un saludo. Amaya

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