Ojos de cristal (Luz María Granero)

Era sábado por la mañana e iba de compras con mi madre cuando de repente una mujer mayor se puso a conversar.
A mí me miró y no me quitaba ojo, como si hubiera visto a un ángel.
Cogió mi brazo con fuerza pero al mismo tiempo con ternura, y me daba la sensación de que añoraba a alguien. En ese momento yo le recordaba a esa persona especial. Era como si en ese apretón hubiera descargado todas las emociones contenidas de la persona que yo le recordaba. De ese modo se aferraba a algo que podía tener pero que no era así.
Su mirada era triste, reflejaba el sufrimiento de el fallecimiento de alguien.
Sus ojos acristalados lo confirmaban. Me sonrió y apretó con más intensidad.
Después sentí un escalofrío, sabía que no estaba sola.
-Mamá, esa señora me ha cogido el brazo como si… -interrumpió mi madre-.
-Le has recordado a su hija que falleció joven. Era su única hija.
Miré a mi madre afirmando con la cabeza que entendía el  dolor de aquella señora mientras seguíamos caminando.
No dejaba de recordar la mirada de esa señora cuando otro escalofrío con mayor intensidad recorrió mi espalda.
Por un momento pensé en ir a hablar con ella, pero por otro lado algo me paralizaba.
Llegó la noche que se presentaba muy fría, al menos eso había oído en las noticias y mientras hidrataba mis manos con afán sentí que había alguien conmigo, justo detrás de mi.
No sabía si darme la vuelta o ignorarlo. Al fin me armé de valor y al girar la cabeza ahí estaba ella, la hija de esa señora. Lo sabía, a pesar de que nunca la había visto en persona.
Estaba triste porque veía a su madre sin ganas de vivir y quería hacerle entender que la vida siguuía aunque ella no estuviera. 
Me sonrió y se marchó.
Al día siguiente hablé con su madre, lo cual no me resultó nada fácil pero finalmente fue gratificante.
Su hija sabía que ya estaba en paz. Me miró y se marchó en la nada, dejando un ambiente cálido y dulce.
Moraleja:
 No es fácil perder a alguien y más doloroso es vivir con ello, pero por muy duro que resulte la vida sigue desde la aceptación y el amor.
De echo los golpes mas duros de la vida son los que más nos hacen evolucionar aunque al principio no lo veamos así o lo veamos imposible. Tiempo al tiempo.
Lo ocurrido es otra etapa más de la vida, ya que aquí estamos de paso. 
Debemos liberar emociones reprimidas por dichas situaciones, el llamado duelo, y poco a poco saldremos de ellas dándonos cuenta de que todo fue agua pasada y una lección más aprendida.

Conoce más sobre la autora en http://relatosconalmabenevola.blogspot.com.es

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Una respuesta a Ojos de cristal (Luz María Granero)

  1. amaiapdm dijo:

    Gracias por escribir, Luz, me ha gustado tu relato pero, en mi modesta opinión, cambiaría lo de ojos “acristalados” porque, aunque entendemos lo que quieres decir, no es la palabra justa. Tampoco creo que la moraleja sea necesaria porque la idea está muy clara, pero solo es una opinión. Insisto en agradecerte tu escrito y hacerme disfrutar con el. Un saludo. Amaya

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