El abstracto futuro del pasado o un infeliz describiendo Portland (Alex Navarro)

Es un lugar en el que las chicas guapas llevan gafas y se pasean en bicicleta todo el día. Aquí las chicas te dirán mil veces no, pero te dirán algo. Te inundarás de bonitas promesas que no llegarán a ningún sitio, pero para cuando sepas eso habrás llenado y vaciado el depósito más de una vez. El combustible es tan abstracto como eficiente.

Aquí los chicos siempre llevan gorros de lana en la cabeza porque tienen miedo de que alguien les robe sus ideas, de que se enfríen. Los chicos juegan a incomodar todo lo que puedan a las chicas con la mirada hasta que ellas digan ya basta con su lenguaje corporal. Puede que eso sea lo más bonito de todo.

La ilusión de que todo irá a mejor sin motivo alguno es el lema de la ciudad. Las chicas que realmente merecen la pena son capaces de escucharte y no creer en nada más que en ellas mismas. El destino aquí es esa chica de instituto que todos nos hemos follado pero del que nadie se siente orgulloso. Seas o no seas tauro.

Aquí las chicas te dicen todo con sus manos. Después lo aderezan con un poco de buen aroma y una sonrisa inocente y te destrozan. Ese es el mejor punto del camino. La idealización de la propia ilusión llega a multiplicar por dos el poder de este carburante mientras tú te quedas mirando al horizonte pensando en sus manos, pensando en lo bien que quedaría tu polla entre sus dedos.

El hecho de creer en una sola cosa hace que la diferencia entre creer que eres feliz y ser feliz sea tan pequeña que es como si estuvieras perpetuamente colocado porque de pequeño te caíste en una marmita llena de crack. Aquí nadie te sonríe sin ningún motivo de peso, y siempre están sonriendo. Las piezas que componen el puzzle que forma la figura externa son tan simples que consta de tres piezas que ya vienen unidas.

Las chicas tienen una voz bonita. Las chicas son capaces de conquistarte con tan sólo ocho segundos de compartir atmósfera y cuatro más de compartir algo más. Todo es tan puro como real. Ninguna cuerda está desafinada y todo es tan resbaladizo como la primera fila de asientos del desfile de Victoria´s Secret.

Imagina que nadie te diga qué tienes que hacer o como sentirte. El vampirismo emocional está tan invertido que tienes que tener cuidado para no tener una erección perpetua.

Imagina por un momento que fuera ella. Imagina por un momento que deja de serlo. Imagina que te pagan por imaginar.

Aquí no nos importa de dónde vengas, sólo nos importa que tengas unas manos bonitas y no ensucies nada.

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3 respuestas a El abstracto futuro del pasado o un infeliz describiendo Portland (Alex Navarro)

  1. Luisa dijo:

    No me he podido contener, me ha encantado tu relato. Me parecen estupendos sobretodo los tres primeros párrafos. Corto y cambio. (Suerte la llaman, pues eso)

  2. amaiapdm dijo:

    Gracias por escribir, me ha gustado tu relato. Un saludo literario. Amaya

  3. Tarodsim dijo:

    Un relato muy interesante, buen estilo, Obelix en Portland…;-)

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