Quisiera volver (Campanero)

-¡Por favor no me llevéis…! , ¡Te odio bruja!-gritó Jean mientras se hacía pis en los pantalones.

Colimenela se fue a buscar los pañales y unos pantalones limpios sin contestarle, con resignación. Por unos instantes  contuvo la respiración  para evitar ponerse a llorar, sabía que cualquier señal de debilidad sería el umbral de un  drama.

– ¿Te ayudo a cambiarte de pantalones o te los pones tu solo? – preguntó Colimenela.

– ¡No, no me toques!. No quiero ir siempre me pegan -replicó Jean.

– Déjate de tonterías Jean, allí  tienes un montón de amigos y amigas, y por favor, deja de llorar -respondió Colimenela-, además te he preparado un bocadillo de los que  te gustan.

– Anoche escuché cuando hablabas con ese señor; queréis deshaceros de mi, como habéis hecho con mis hermanos -gimoteó Jean.

– Nadie piensa venderte-contestó Colimenela con indiferencia-. Date prisa por favor, tenemos que irnos o llegaré tarde a trabajar.

Colimenela y Jean se dieron la mano para salir de la casa y empezaron a caminar lentamente como todos los días por la avenida. Jean arrastraba los pies para caminar mas despacio y no paraba de buscar a izquierda y derecha, vigilando a la gente con descaro. Repentinamente  se paró, se giró  para mirar a Colimenela y le preguntó debilmente:

– ¿Me puedo comer ya el bocadillo?

– No, todavía es muy pronto -le respondió Colimenela.

– ¿Me puedo comer ya el bocadillo? -volvió a preguntar Jean.

– ¡Te he dicho que no! – contestó Colimenela con crispación.

– ¿Me puedo comer ya el bocadillo? -insistió Jean.

Colimenela volvió a contener la respiración y estiró del brazo Jean para que siguiera andando.

– ¡Oye tú!, me estas apretando muy fuerte la mano -chilló Jean desaforadamente.

Siguieron andando sin mirarse. Jean desenvolvió el bocadillo y le dio un pequeño mordisco. Después arrancó un trozo de miga del pan, lo hizo una bolita, y esperó a que no le miraran para tirarla al suelo. Simuló que de daba otro mordisco, hizo otra bolita y volvió a tirarla, y así una y otra vez, hasta que  llegaron a una gran  puerta de cristal.  Jean se volvió hacia Colimenela, la abrazó con suavidad y le susurró:

– Perdona Colimenela no se que me pasa, esta maldita enfermedad…, ya sabes, los arboles viejos somos los mas difíciles de trasplantar.

Se separaron, Jean continuó andando hacia la gran puerta de cristal, antes de entrar se volvió con los ojos muy abiertos y una mueca traviesa para decirla:

– Señorita no me engañe, usted está muy sola y enfadada, pero… no se ponga triste.  Pronto  seré rico, me escaparé de la casa del ogro, y volveré a su hogar. Venderemos a ese señor y me casaré con usted. He tirado migas de pan por el camino, si las sigue podrá volver a su casa. Allí nos veremos.

Colimenela agachó la cabeza y volvió a contener la respiración, sin saber que decir. Esperó a que llegara el celador con la silla de ruedas. Le ayudó a sentarse y le entregó la bolsa de los pañales y el resto de la comida, con una caricia le alisó  los pelos de la coronilla. Esperó hasta que dejó de verlos por el pasillo.

 – Que tengas un buen día Papá. Que tengas un buen día Pulgarmin de la Mancha, seguiré las migas y sobre las seis volveré a recogerte – tartamudeó Colimenela.

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4 respuestas a Quisiera volver (Campanero)

  1. manolivf dijo:

    Es un cuento un tanto extraño, en el que se pierde un poco la idea. No se si lo que he entendido es lo que quieres transmitir. Adónde va Jean? A un hospital psiquiátrico? Una residencia? He entendido que el padre está enfermo, creo que el planteamiento inicial está bien, los diálogos cobran fuerza, pero, en mi opinión se pierde un poco el hilo de la historia, que cabría definir más. Un saludo

    • Campanero dijo:

      Gracias Manolif. Si pretendi contar una historia cotidiana. Una persona enferma al que todas las mañanas le dejan en un centro y su obsesión es saber si volverán a buscarle. ¿ te importaría explicarme un poco más por quė se pierde el hilo de la historia?. Es mi primer relato .

      Muchas gracias por tu comentario.
      Un saludo.

      Campanero

  2. Manger dijo:

    Despista un poco el tratamiento entre ambos personajes, quizás con demasiados aires de cuento infantil; la estructura es algo deslabazada pero al final el relato desvela mucha ternura. Un repaso no le hubiera venido nada mal para ganar más fuerza. Mis cordiales saludos, Campanero.

  3. Campanero dijo:

    Gracias Manger. Si, al escribirlo tenía en la cabeza varios cuentos infantiles y que las personas mayores con determinadas enfermedades se vuelven como niños. En el comentario anterior me dicen algo parecido sobre la estructura. Si tuvieras ocasión de ampliármelo te lo agradecería.

    En cualquier caso muchas gracias por tu comentario.

    Campanero

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