La danza del chamán (David Rubio)

Su rito precisaba de mí, del alma atormentada de tu madre, y aquí estoy. Todo está preparado y ya resuena el ritmo hipnótico del tantán por toda la cueva. El chamán comienza a bailar alrededor del altar, sobre el que yace el pútrido cuerpo. Su voz invoca, canta y grita; su espíritu abandona esta existencia en busca de lo que es nuestro.

 

Me siento en el suelo, con las piernas encogidas, mientras observo la sombra de su danza macabra sobre las paredes escarpadas. Saco tu foto, aquella que te hice el día de tu graduación. 

Mi niña, papá me decía: “Tenemos que asumirlo y confiar en que la policía lo atrape”. Fui paciente. Llevé mi luto por ti con resignación y esperé a que la justicia me ofreciera la ocasión de mirar a tu asesino a los ojos, y escupirle a la cara; anhelé el momento en el que oyera de sus labios pedir clemencia antes de que se pudriera en la cárcel el resto de su vida. 

Y ni eso se nos concedió. 

No pude ni ofrecerte su justa condena. En su desenfrenada huida cuando iba a ser arrestado, su coche se estrelló contra un muro. Murió rápido, sin castigo, sin dolor. 

Una niebla fantasmal se forma sobre el altar, envolviendo al cuerpo. Ese bendito chamán lo va a conseguir. No puedo imaginar qué lucha estará librando para recuperar lo que la muerte se llevó sin derecho. 

¡Mi ángel te he fallado tanto! Con su muerte me dijeron que todo había terminado, que debía rehacer mi vida. Tuve que escuchar las palabras vacías de psicólogos y hasta de sacerdotes. Para ellos era fácil pedirme que mirara hacia delante. No habían sentido tus primeros latidos, no habían visto tu preciosa carita recién salida de mis entrañas. No podían comprender que no hay consuelo para la muerte de una hija, ni perdón para su asesino. 

Tenía que volver a escuchar tu voz, poder decirte por última vez cuanto te quería. Por eso te busqué entre videntes y espiritistas. Hasta dar con este ser que ahora bracea y salta, provocando una vorágine en sus plumas y los amuletos que cuelgan de su toga. 

Él sintió mi ira y la infamia que sufriste. Me dijo que no solo podría contactar contigo si no que era capaz de traerte de vuelta. 

Pero necesitaba tu cuerpo. 

El golpeteo del tantán es cada vez más rápido, hasta llegar a un rebato enloquecido. El chamán clama al cielo con los brazos levantados; la niebla penetra en el cadáver que, en ese instante, comienza a convulsionar. 

Es ahora que lo veo cuando siento desgarrarse mis tripas, como si una plaga de carcoma se abriera paso a través de mis intestinos. ¡Mi niña! ¡No será suficiente la eternidad para que puedas perdonarme! Cuando vi tu cuerpo violado, torturado, vejado, decidí entregárselo al fuego. Quise borrar así la villanía que sufriste y ofrecerte el mar como sepultura. ¡Cómo podía imaginar que yo, tu propia madre, te confinaba sin remedio a la muerte! 

El tantán cesa y el chamán se desmaya. Sus acólitos lo recogen y marchan en silencio. El rito ha terminado. El muerto vuelve a respirar. 

Recojo mi mochila y me acercó al altar. Saco unas cuerdas y amarro bien fuerte sus brazos y piernas. Me quedo a su lado, esperando que despierte. 

Mi vida, no podía recuperar tu cuerpo. Pero el de él, sí. 

No sé cómo empezaré. Lo sabré cuando abra sus ojos de asesino. Sé del precio que pagaré por habérselo arrebatado a la muerte. Pero es lo único que ya me queda por hacer. Y es lo justo. Porque, aunque no dudo de los tormentos del Infierno, su castigo, la lenta tortura que sufrirá, me pertenece. 

Conoce más sobre el autor en http://elreinorobado.blogspot.com.es/

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8 respuestas a La danza del chamán (David Rubio)

  1. manolivf dijo:

    Sed de venganza esta vez, David, el rencor corriendo por las venas de una madre y ese chamán con su tétrica danza…No falta nada. Muy bueno. Un abrazo.

    • davidrubios dijo:

      Hola Manoli. El perdón es divino; pero la necesidad de responder en proporción al daño recibido es humano. Un abrazo de vuelta.

  2. Manger dijo:

    Pues me ha encantado volver a leerlo, querido David. Es un placer disfrutar tus inteligentes letras. Un fuerte abrazo, ilustre.

  3. Carto Péreton dijo:

    Otro excelente relato, me ha gustado, trabajado hasta la última línea. Un saludo.

  4. amaiapdm dijo:

    David, muchas gracias por escribir y hacerme pasar este rato agradable, misterioso y tétrico junto a tus personajes. Un saludo literario y felices fiestas. Amaya

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