El talismán (Sònia Llinares)

Sentado  ante la lumbre. Sobre  el viejo sillón  de terciopelo verde me incliné y mientras cogía el atizador mi mente ya estaba, otra vez, lejos de aquí.

-¡Ricardo!… ¡Ricardo!

– Voy mamá.

– Anda guarda los malditos cromos de fútbol y acaba la merienda.

– Si mamá.

Su voz sonaba cada vez más cerca de mí.

_ Como continúes con esa lentitud oscurecerá y no tendrás tiempo de salir a la calle con tus canicas.

Me susurró  esta vez mi madre mientras sus labios me inundaban el cuello de besos y me repetía.

-Eres mi talismán. Mi pequeño, mi portador de buena suerte.

-¡Mamaaaa!. Ya no soy tan pequeño. Y no soy ningún talismán. Soy una persona.

Mientras yo fruncía el ceño los labios de mi madre dibujaban esa sonrisa que tanto conocía.

Recogí la bandeja de la merienda, lo puse todo en el fregadero y…

-Mama voy a jugar.

-Ricardo antes de las ocho en casa. Ya sabes que a esa hora llega tu padre y no le gusta que estés en la calle.

-Si mamá.

Mi amigo Luis nos había dado plantón toda la semana. Su padre, en uno de sus últimos viajes le había traído unas canicas de mármol que me tenían loco por conseguirlas.  

Tal vez, hoy saldría.

Héctor ya estaba en la calle. Estaba perfeccionando el güa. Su bolsa de canicas era la más grande de los tres, era con toda seguridad el mejor jugador de todo el colegio

-¿Y Luis hoy tampoco viene?…

El crepitar del fuego me sacó de mis recuerdos. Me hizo volver a la actualidad. Al hoy. Al presente  que me desvertebraba el cuerpo. Al áspero pincel que me pintaba el alma del más negro de los negros.

Quizás  hoy, sea  el día más triste de mi vida.

Treinta y cinco años después, su pequeño. Su portador de buena suerte. Su talismán estaba sumergido en la más dura tristeza al tener que haber hecho realidad su último deseo: hacer que sus cenizas volasen libres  junto a la brisa del mar Mediterráneo.

Miré la vieja foto: “Mi talismán” escrito con letras grandes en el centro de la tarta con diez velas que la rodeaban a modo de corona. Mi madre, con sus labios hundidos  en mi cuello y yo.

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3 respuestas a El talismán (Sònia Llinares)

  1. amaiapdm dijo:

    Gracias por escribir. Me ha gustado tu relato aunque lo noto algo inconexo. Un saludo literario y felices fiestas. Amaya

  2. manolivf dijo:

    Me ha gustado mucho, Sonia. Es posible que los tiempos de los verbos despisten un poco al principio, pero a mí me ha encantado cómo lo narras; esa abstracción del personaje…Me alegro de leerte. Un saludo y felices fiestas.

  3. Amaia muchas gracias por leerlo y por tu opinión. Siento que no te haya llegado. Es cierto que me encanta jugar con el pasado- presente -futuro sin darlo mascado a veces pasa que no lo consigo.
    Manoli, siempre me animas mucho y te lo agradezco de corazón. Gracias por leerme.
    Felices fiestas a las dos.
    Un abrazo.

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