La Cenicienta de hoy (Amaya Puente de Muñozguren)

Cenicienta, acaba de salir de la habitación de su príncipe, descalza, desnuda y con la ropa en la mano. Se viste en el baño mientras mira su bello rostro reflejado en el espejo. Los zapatos de cristal están muy ajados y va a tener que comprar otros cuando la bruja de su madrastra le pague lo que le debe. Vuelve a su domicilio feliz, cansada y cantando ante la belleza de las luces que anteceden al amanecer.

Al entrar en el salón ve, a sus hermanastras, dormitando en los sillones. Huele a alcohol y a marihuana –hay vasos y botellas, vacíos, por todas partes- y en la habitación de su madrastra se oyen los ruidos que produce la cama al chocar contra la pared, acompasadamente.

Solo duerme dos horas, las suficientes para descansar el cuerpo y no olvidar los buenos momentos vividos junto a su príncipe. Aún sonríe cuando recuerda cómo se escapó, la noche anterior, por la ventana de la cocina llevando sus ropas de fiesta en una bolsa de Lidl, como se vistió en el portal de la vecina y escondió las viejas deportivas y el roído chándal dentro del cubo de basura, eso sí, bien envueltas en la bolsa de plástico. A partir de ese momento empezó su noche feliz; su príncipe, con su flamante descapotable, le recogió en la esquina. Recorrieron los más bellos lugares de la comarca y él le juró amor eterno en todos. Cenaron bajo la luz de la luna llena, bailaron frente al lago misterioso, en el que se reflejaban todas las estrellas, y bebieron junto a la cascada, que baja de la sierra engrosando el río de plata que oyeron discurrir a sus pies.

Más tarde, con la excusa de un café caliente, llegaron al apartamento de él en el que dieron rienda suelta a su amor hasta que se les empezaron a cerrar los ojos. Se sentían protegidos dentro de la ternura de sus abrazos.

 Cenicienta se mordía la lengua para no dormirse y en el momento en el que su amado cayó en un profundo sueño, ella aprovechó para saltar de la cama y salir, desnuda, al pasillo. Entró en el aseo y se vistió.

En el portal de la vecina volvió a ponerse el chándal roído y las viejas zapatillas, y escondió la ropa de fiesta junto a los troncos, en la leñera. Le costó trepar y entrar por la ventana de la cocina aunque el precio fue de tan solo unos cuantos arañazos.

 La casa permanecía en silencio, interrumpido por los ronquidos de sus hermanastras borrachas en el salón y el entrechocar de la cama de su madrastra contra la pared, acompañada, seguramente, por alguno de esos amigos ocasionales que suele encontrar en el puerto. Cenicienta odia esta casa y a esta familia que no siente como suya, pero su corazón está feliz. Una nueva vida se abre ante sus ojos.

Cenicienta está fregando los vasos de la fiesta de sus hermanastras, han usado diez vasos por persona-por lo menos-, seguramente para darle a ella más trabajo. El cubo de la basura está tan lleno de botellas que lo saca a rastras de la casa hasta el contenedor de vidrio en el que las descarga. En ese momento llega su novio en el coche, intercambian unas palabras, dos besos furtivos y varias sonrisas. Ella vuelve a la casa mientras él enciende un cigarrillo dentro del coche. Cenicienta pone el tapón en el fregadero, abre del todo el grifo del agua y hace lo mismo con los de los dos baños, recoge sus escasas pertenencias y las mete en una mochila. Mira por última vez el salón, a sus hermanastras dormidas y escucha los ronquidos que llegan de la habitación de su madrastra. Cierra la puerta con cuidado de no meter ruido, recoge sus ropas de fiesta de la leñera y entra en el coche.

-¿Por qué has tardado tanto?

-Porque he dejado los grifos abiertos. Quiero que se acuerden de mí y que tengan algo que hacer cuando despierten.

Ambos jóvenes ríen a carcajadas y arrancan hacia su nueva vida.

Conoce más sobre la autora en http://amaiapdm.blogspot.com.es/

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3 respuestas a La Cenicienta de hoy (Amaya Puente de Muñozguren)

  1. Manger dijo:

    Irónica y condensada transmutación del clásico cuento a los avatares del presente. Me gustó tu relato, Amaya. Felices fiestas y un cordial saludo.

  2. amaiapdm dijo:

    Muchas gracias por leerme y por vuestros comentarios. Os deseo unas felices fiestas y que en el 2015 se cumplan todos vuestros sueños. Un saludo literario. Amaya

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