Querida Elena… (Goli At Ferratto)

Querida Elena…

Son las seis de la mañana y te desperezas a caballo entre ese último sueño en el que ni siquiera fuiste protagonista principal y la lejana esperanza de un cambio que para ti tampoco llegará en este nuevo día, querida Elena. Miras al techo y observas con perplejidad la compleja ingeniería de la araña que ha seguido tejiendo con perseverancia y mimo sus caprichos en esa esquinita de la cual ha hecho por fin su definitiva morada. Debe ser feliz, te dices, y al tiempo te prometes no molestarla, dejarla vivir en el diminuto espacio del que ha hecho su particular dormitorio y campo de caza; en cierta manera te sientes identificada con el pequeño insecto y pagarías por conocer qué se siente al vivir por encima de otros sentimientos y emociones que no sean el simple instinto de comer y seguir sobreviviendo.

Separas las sábanas de tu encamado cuerpo, te incorporas y vuelcas sin quererlo el viejo orinal de dura porcelana que todavía guarda con celo la mezcla de íntimos humores de esa noche anterior. Maldices el lugar, tu tiempo, tu esencia de mujer, no ser la araña que teje su propia residencia sin la pena de sentir ese agrio pálpito que oprime tu joven corazón. Tus ojos recorren los tres metros cuadrados del cubículo donde llevas quemando la vida desde el día en que tus ansias de vivir bellas aventuras reclamaron inmediata libertad… No consigues desterrar de tu mente esos recuerdos, querida Elena, vives con ellos y morirás con ellos, lo sabes.

Y te vistes…, y te pintas…, y te bajas al portal una vez más; como siempre, voluptuosa, mezclada en los olores de esos burdos perfumes que un día te regaló el conserje por ese pequeño favor que le hiciste en un momento de aprieto, y te preparas posando tu pie encima del banco para enseñar al mundo las negras medias de encaje que te compraste ayer. Y así tejes, día tras día, la tela de araña que te da el sustento, el cubículo, el catre y el sucio orinal donde mezclan los orines tus recientes víctimas. La calle está llena de gentes, de bullicio y pasiones, pero la ciudad está muerta de amores, lo sabes, querida niña,  querida Elena…

 

“Y, entre charla y gresca,

entre desamores y miradas lelas,

con tus blancas sedas

consigues que las malas moscas te vuelen muy cerca.

 

Mi adorada Elena…,

mi tierna risueña…,

mi pequeña hermana…

¿por qué nos dejaste por vidas tan huecas…?”

Conoce más sobre el autor en https://grepettoblog1949.wordpress.com/

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2 respuestas a Querida Elena… (Goli At Ferratto)

  1. amaiapdm dijo:

    Muchas gracias por escribir, me ha gustado tu relato. Un saludo literario. Amaya Puente de Muñozguren

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