You don´t love Know what love is (P.J. Medina Rodríguez)

Fue en la esquina de los soportales donde Tommy encontró a Oscar, un viejo amigo, al que hacia más de tres meses que no veía. La noche anterior ni siquiera habían coincidido en el pub en el que acostumbraban a salir de copas cada Miércoles. Sin embargo y por azar Oscar se encontraba sentado en uno de sus taburetes, desde allí tenía una percepción casi panorámica de todo lo que acontecía en el pub de Payete, así que vio como Tommy salía más apresurado que de costumbre junto a dos chicas. Ni siquiera hizo ademán de moverse de la barra en la que se encontraba acodado y tomando uno de sus cubatas preferidos que solía seleccionar cuidadosamente ya que dependían de la hora y día de la semana. Sábado a las tres menos cuarto de la madrugada era sinónimo de ginebra beefeter con una rodaja más de limón y bastante hielo, una mezcla por otra parte nada original.

No daba crédito, Tommy había triunfado en la fría y desapacible madrugada anterior y yo le daba vueltas a la cabeza estúpidamente pensando en como era posible llevarse a dos chicas al huerto en una noche cerrada como aquella. No es que sospechara de las dotes de mi amigo para sortear la faena, que quede claro, en todo caso me alegraba de que escribiera una partitura tan atonal en hasta entonces la desafortunada etapa que estaba viviendo,  la envidia me corroía ya que en mi caso era de una sequía mayor aunque con matices.

 

Acada, una ciudad sombría ocupada por un manto de nieve y hielo durante dos meses al año, cercada por la inminente proximidad del desierto y aislada de la capital 140 kilómetros al norte y el chalet ubicado en el mismo limite periférico donde había llevado a sus dos amigas. En el pub todos los elementos parecían haberse aliado con Tommy en la vertiginosa rapidez de los acontecimientos , y es fácil de intuir debido a su verborrea a veces ininteligible y otras acusada de una brillantez efímera pero siempre acompañada de un tono grave y equilibrado que habían dado en la diana volcando así todos los obstáculos que pudieran interponerse en su por otra parte, funesta aventura. El chalet se encontraba a tiro de piedra y esto también favorecía que el ambiente subido de tono traducido en la galopante empatía del local se trasladase sin perder calor ni vigencia a la casa de los suburbios.

Una vez en la verja dejo las luces del coche encendidas, Cyntia portaba un amasijo de llaves surrealista, Susana también se apeó, bajaron con la llave seleccionada para abrir la puerta. Según Tommy entraron al salón manoseándose y dándose besos en el cuello y pelo, para entonces ni siquiera estaban todavía ebrias. El se dispuso a recoger la leña almacenada a cubierto que tenía en una cochera junto a la caseta del perro y encendió la chimenea, la estancia pudo caldearse en pocos minutos, sin embargo las chicas no se quitaron sus chaquetas de cuero hasta pasado un buen rato. Pronto saco las bebidas, él tomo vodka naranja,  Cyntia a su vez escogió crema irlandesa  y Susana más atrevida mezclo four roses con sprite. Cuando las chicas se despojaron de sus chaquetas  y quedaron con sus finas prendas femeninas y escotados de ceremonia se encontraban totalmente desinhibidos, fue entonces cuando Tommy se levanto a poner su colección de discos de Jazz, para la ocasión dijo que seleccionó algo de Theodolious Monk y luego también puso alguna pieza de Earl Fatha aunque dijo arrepentirse en el orden puesto que considero que se adaptaba  mejor a las exigencias del guión , la típica vena perfeccionista de Tommy, de todos modos luego echo mano de otros sonidos más persuasivos como Evans ó Coltrane para maquillar en su opinión el ambiente. Cyntia fumaba como una descosida cigarrillos mentolados y Susana le iba a la zaga puesto que había dejado sobre la mesilla una bolsa de filtros y estaba haciéndose un cigarrillo de liar. Para entonces Tommy trataba de disimular, su cuerpo todavía no se había aclimatado ni física ni emocionalmente, probablemente seguía preguntándose el paradero de su mujer y la nota que dejo dos meses atrás dándole una serie de instrucciones para que no la persiguiera ni hiciera nada por averiguarlo ya que necesitaba tomarse un tiempo para pensar y la única forma de hacerlo era marcharse lo más lejos posible pero sin un destino fijado. Era lógico pensar que al bueno de Tommy le asaltaran toda una sinfonía de dudas y culpas al verse en aquella situación que por momentos le desbordaba, es más, según su relato la estancia decorada tan coquetamente por su esposa Anny estaba inundada por las risas y el parloteo de las chicas y en la atmósfera se respiraba un aire mezclado de perfume y tabaco que terminó por desarmarlo.

Sin embargo también el alcohol empezó a aliarse con las inquietudes de Tommy que terminó por contagiarse de la risa fácil de las chicas y al cabo de una hora su cuerpo se encontraba con las mismas calorías de la estancia, entonces miraba los bajos techos de apenas tres metros y recordaba que hacia menos de un año había colocado todo el machihembrado, en como destacaba la gran lomera central que su mujer compro a una cementera que las recuperaba de los escombros. Percibía con disimulo el papel pintado de las paredes que Anny durante dos fines de semana y con tanto esmero había colocado con verdadera precisión y de que forma combinaba tan magistralmente con el resto del mobiliario y las cortinas, pensaba que las revistas que acostumbraban a leer con tanto ahínco cuando consiguieron el préstamo para reformar la casa eran el resultado del trabajo realizado y la coordinación optima entre los materiales. Pero las chicas apenas prestaron atención al entorno que rezumaba en los detalles tantos recuerdos cercanos y escondidos para Tommy.  La única que presto atención fue Cyntia que dijo que el camello de cerámica china de la dinastía Tang era muy parecido a la imitación que vendía la tienda de antigüedades de su tía, el resto quedaron en el anonimato, incluso la alfombra turca de profusos diseños florales que extendía su perímetro al fondo del salón.

Susana, mientras, fue la primera en colocarse y llegar a ese estado mental en el que se divaga, así que según Tommy pronto empezó a decir cosas vacuas e inconexas. Cyntia por su parte sacó un sobre de café torrefacto de su bolso ya que al parecer solía pillarlo en el supermercado donde trabajaba y se dispuso a preparar algo, Tommy acepto una taza aunque él siempre ha tenido problemas con las bebidas excitantes, en realidad arguyó, lo que Cyntia pretendía era marcar alguna frontera para terminar con todo aquel teatro de gestos apegados a vanidades encubiertas, a la mezcla bien macerada de alcohol y madrugada, emancipados de autocontrol y sentido, cabalgando hacia la segura promiscuidad.

Todo lo que vino a continuación es una sucesión de imágenes difíciles de olvidar, según Tommy las chicas bajaron la intensidad de los halógenos y comenzaron a desnudarse, lo hicieron de la manera más sensual, en realidad dijo epicúrea , sí, esa es la palabra que utilizó para definir la actitud en el preciso momento en el que fueron desprendiéndose pausadamente de sus prendas intimas, nada de nervios ni complejos sino más bien puro refinamiento para proyectar su autenticidad y arrojar así la manera de porque se mostraban ante él que hasta entonces era un total desconocido, si, aquello acabó por convertirse en el eslabón que te abre a un exhibicionismo nihilista, algo que las hizo entrar en un túnel de excitación proyectando a su vez una imagen de ninfómanas arrolladoras.

Después de que el alcohol hubiera terminado por hacer su faena, Tommy creía que ambas se encontraban en un plano de enajenación que resaltaba sus defectos y él percibía en la especial manera que tenían de soltar peroratas, sin embargo después del café aunque el ritmo de los acontecimientos dio varios saltos de mata, tuvo la percepción de que el tiempo se ralentizaba y logró visualizar en la tenue luz la especial simetría de los dos cuerpos desnudos que avanzaban en la misma dirección hasta encontrarse y fusionarse en un mar de deseos acompañadas de un saxo tenor y un sonido que esta vez llegaba desde todos los ángulos del salón. Entonces comprendió que papel debía de interpretar, era un voyeur masculino, sin que aquello dejara de martirizarlo asumió su rol desde la penumbra interpretando para ellas you don´t love Know what love is .

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2 respuestas a You don´t love Know what love is (P.J. Medina Rodríguez)

  1. amaiapdm dijo:

    Muchas gracias por escribir, me ha gustado tu relato. Un saludo literario y feliz año. Amaya Puente de Muñozguren

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