El pez globo (Mar)

Corrió la cortina y allí no había nadie. —pues yo juraría que se había movido, aquí no hay nadie, pero seguiré con mi arma en la mano por si las moscas—vociferó para apaciguar el miedo y achantar al supuesto intruso. Marisa era la primera en llegar a la clínica, y esa mañana sentía miedo. Pensó darse de baja del canal series de terror, le estaban obsesionando. Encendió todas las luces y abrió de par en par la consulta de la doctora que llegaría una hora más tarde, encendió el hilo musical y se preparó su café. Caía la última gota de la expreso cuando su cuerpo se quedó rígido de pavor, a su espalda se había pegado una respiración espectral convirtiéndose en  humana cuando unas manos enguantadas empezaron a recorrer su cuello. Reaccionó, y con su única arma, sus clases de defensa personal, juntó la fuerza del universo en su cuerpo, empujando y desplazando el de su atacante derramando en su cara el café hirviendo de su taza, de algo tenía que servirle ver a tanta heroína en el canal series tv.

Despavorida y perseguida por el atacante que no paraba de quejarse de lo que quemaba el café, corrió hacia el baño y echó el cerrojo. Al otro lado de la puerta, una bronca voz que a ella le recordó a Jack Nicholson en la escena del resplandor,  la anunciaba que era inútil resistirse y que él tenía que hacer su trabajo, echándola en cara que si  ella hubiera hecho bien el suyo, ahora no se vería en ese trance.

—¿Qué trabajo? si yo aquí solo doy citas y cobro las sesiones, y la verdad, lo hago bastante bien

 —Pero vamos a ver ¿no es usted la doctora Sobella?

— No, hombre, no,  Sobella es mi jefa—

—¡Vaya chasco! le presento mis disculpas y le explico señorita: tengo el encargo de asustar a su jefa departe de la señora Sopesa, por lo visto su tratamiento de belleza no ha funcionado, creo que su jefa se pasó con el potrox, —botox, rectificó Marisa— pues eso botox, le dijeron que en unos días le bajaría el hinchazón y han pasado dos meses y sigue igual. Según me ha explicado ya no se atreve a salir a la calle, sus amigos se ríen de ella ¡vaya amigos! y para colmo de males su amante acaba de abandonarla ¡vaya amante!, ya ve usted como es la gente, señorita. La verdad señorita, es que la cara de la señora recuerda a  la de un pez globo. En fin, yo he venido a hacer mi trabajo, que ya ve usted señorita con la escasez que hay, lo mismo hago de hombre anuncio que de hombre susto, así que si es tan amable, dígame usted cuando llega la doctora Sobella para darla el susto y comunicarla que próximamente se verá en los tribunales con mi cliente, aunque con el atasco que debe haber en los juzgados, no sé yo.  A lo que Marisa, perpleja y con la rabia de no poder seguir protagonizando su capítulo de terror, le contestó: La doctora Sobella, siempre llega con una hora de retraso.

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2 respuestas a El pez globo (Mar)

  1. unalicia dijo:

    Mar,
    Por lo que yo sé, el botox no hincha, paraliza, cámbialo por otra sustancia.
    Un saludo

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