El reloj (CabalTC)

Carlos llevaba tiempo queriendo robar en aquella mansión. Ya antes de dedicarse al antiguo y noble arte del robo, incluso antes de aprender el oficio de carterista, aquella enorme casa palaciega del siglo XVIII de dos plantas le tenía obsesionado. Había algo en ella que parecía atraerle indefectiblemente hacia allí.

Hacia años, cuando se saltaba un día de escuela, solía deambular sin rumbo fijo por la ciudad, ensimismado con sus cosas, y siempre terminaba en aquella acera, delante de aquella cancela oxidada.

Pero aquella noche iba a cumplir sus deseos. No sabía si sacaría algo de valor, pero no le importaba, lo único que quería era poder descubrir los increíbles misterios que desde niño sabía se ocultaban dentro de aquellas cuatro paredes.

Llevaba una semana vigilando, y no había visto ningún signo de habitante alguno en su interior. Esa iba a ser la noche, su noche. Con cuidado, saltó la verja y caminó por el abandonado jardín en dirección a la puerta trasera.

Antes de forzar la antigua cerradura, dedicó unos instantes a sentir su alrededor. Cerró los ojos y se concentró en el resto de sus sentidos. Inspiró. Se respiraba un ambiente añejo, casi sagrado. Se concentró en los sonidos que le rodeaban. La brisa nocturna agitando los descuidados arbustos del jardín, su corazón bombeando sangre sosegadamente, y el silencio que prometía una noche tranquila.

Sonrió y deslizó en sus manos sus ganzúas favoritas. El sonido procedente de la cerradura al ceder fue música para sus oídos, y finalmente, después de tantos años, entró en la mansión.

Paseó por la planta baja de la casona disfrutando de cada uno de los crujidos que surgían del viejo suelo de madera bajo el peso de sus pies. Ni siquiera encendió su linterna. Simplemente deambuló imaginando el aspecto que habría tenido aquella casa en todo su esplendor.

El Reloj de péndulo
El Reloj de péndulo

Pero algo rompió su concentración al acercarse a las escaleras de acceso a la planta superior. El sonido de un viejo reloj de péndulo hizo que concentrase todos sus sentidos en él.

¿Qué hacía un reloj como aquel situado en la planta que debía albergar los dormitorios? Debería haber estado situado en el magnífico salón que acababa de atravesar.

Subió las escaleras despacio, embelesado por el sonido de aquel misterioso reloj.

¿Cómo podía seguir funcionando? Debía de hacer una eternidad que alguien le diera cuerda por ultima vez.

Se deslizó con cautela por el largo pasillo al que desembocaban todas las habitaciones. Avanzó observando el interior de aquellas ventanas a otro tiempo, todas abiertas de par en par, mientras el mágico sonido de aquel reloj seguía incrementando su música, atrayéndole hacia la habitación principal.

Cuando llegó al final del pasillo vio que la última puerta permanecía cerrada, y al otro lado se escuchaba el claro tic tac del péndulo procedente de un enorme reloj de pie tan antiguo como la misma mansión.

Abrió la puerta con el mismo sobrecogimiento con el que un niño abría la puerta de su salón el día de Reyes. Y allí estaba, iluminado por la luz de la luna que se colaba débilmente por las ventanas, un precioso reloj de caoba, más alto que el. Con su bruñido péndulo de bronce oscilando en perfecta armonía. Tic. Tac. Tic. Tac.

Avanzó hasta situarse justo delante, sin ser consciente de nada mas que del sonido de aquel magnifico péndulo, y se sentó en el suelo con las piernas cruzadas, embelesado por aquella increíble obra de ingeniería.

Hasta que el reloj dejó de sonar, terminada su cuerda.

Nada se volvió a saber de aquel chico. Algunos dicen que dio el golpe de su vida y se fue al extranjero. Otros dicen que intentó seducir a la mujer equivocada y murió a manos de su marido. Pero lo que nadie sabe es que él sigue allí sentado, delante de aquel reloj de madera, escuchando el sonido del tiempo, sin ser consciente del paso de los siglos a su alrededor.

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3 respuestas a El reloj (CabalTC)

  1. CabalTC dijo:

    Reblogueó esto en El Rincon de Cabaly comentado:
    Siempre da mucho gusto el poder ver un texto propio publicado en un blog ajeno 😊

  2. unalicia dijo:

    Hay una cosa que no encaja: el protagonista describe el reloj antes de verlo, hasta que no abre la puerta solo lo oye.
    Un saludo,

  3. Jesus dijo:

    Para mí el robo no tiene nada de noble, si bien puede suponer un arte dependiendo de la pericia o industria que se dé el ladrón. La historia no me acaba de cuadrar. Entras a robar y te quedas embelesado ate un reloj de péndulo. Un profesional del robo como el protagonista, debiera obviar el reloj dado su tamaño y dificultades para transportarlo, y centrarse más en objetos adecuados a su “oficio”.

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