Por un instante (Ana Ortega)

En Barcelona, un hombre llamado Bernard se vestía en su apartamento a toda prisa para llegar a su trabajo, su despertador no había sonado. Y mientras buscaba ese segundo calcetín que siempre se pierde misteriosamente, Eva ya estaba delante de un monitor en plena calle, controlando el rodaje de la que iba ser la próxima campaña de Kellogg´s. En ese momento, el hombre se colocaba la corbata mientras bajaba por las escaleras pero se cruzó con una vecina quisquillosa, que le robó otros 5 minutos para hablarle de los problemas de las bajantes. Cuando por fin salió a la calle, no encontró ningún taxi libre. Necesitaba cambiar para alquilar una bicicleta urbana. Así que entró en una bonita floristería pero la florista no estaba de buen humor, porque su marido la había dejado y no le quiso cambiar .Después de perder 8 minutos el hombre decidió ir a pie. Justo cuando él tomó esa decisión, Eva soportaba las quejas del realizador que estaba bloqueado y había parado el rodaje. En ese momento Eva decidió irse a la cafetería que estaba en frente porque hacía frío en la calle. Mientras tanto el hombre cruzaba en rojo y casi fue arrollado por una moto que no le había visto, porque estaba coqueteando con la chica que estaba en el coche de al lado. En ese exacto instante, Eva esperaba para pedir su café pero delante de ella había una señora que dudaba entre tomar churros o un croissant de mantequilla. Así que cansada de esperar, se dirigió hacia la salida de la cafetería. Y si tan solo algo hubiera ocurrido de otra manera. El despertador hubiera sonado a tiempo. El segundo calcetín hubiera estado milagrosamente en su lugar. La vecina no se hubiera asomado a la escalera. La florista hubiera estado felizmente casada. El realizador hubiera sabido realmente qué quería  rodar o la señora hubiera tenido claro que quería unos churros, el hombre llamado Bernard hubiera pasado por delante del café, unos minutos antes de que Eva hubiera salido. Pero siendo la vida lo que es, un caos de vidas que se tocar sin querer. Ese hombre se tropezó con Eva en ese instante mágico o caótico, quién sabe. Y después de 9 años desde su último beso, esos dos seres humanos se encontraron otra vez, en otra ciudad que una vez más, no era la de ninguno de los dos.

http://www.soficoandmum.com

 

Anuncios
Galería | Esta entrada fue publicada en Relato y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a Por un instante (Ana Ortega)

  1. Hermoso instante mágico… y ahí se vuelve a pensar que “todo pasa por un motivo y porqué así debía ser” 🙂

  2. Arecibo dijo:

    Brevemente mágico. Mágicamente breve. Precioso relato. Un saludo.

  3. unalicia dijo:

    Me ha gustado, solo una detalle, “Necesitaba cambio” o “cambiar dinero”.
    Saludos

Tu opinión es importante

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s